El Oviedo cree más fuerte en el ascenso: un paso más cerca y se va a Cornellá con un merecido 1-0

Los de Carrión, en una magnífica segunda parte, golpean al Espanyol con un gol de Alemao - El VAR anuló por fuera de juego otro tanto de Masca

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Se lo cree el Oviedo. Y eso, a estas alturas, es lo más importante. Que sí, que está el fútbol. Que este equipo juega a las mil maravillas, incluso cuando la tensión cuelga de cada pierna. Rasea el balón entre centrales y portero en la estrecha cornisa del área mientras una mochila de 23 años sin Primera cuelga a su espalda. Pero el Oviedo de Carrión, sobre todo, cree. Tiene una mentalidad de campeón. Juega sus cartas y va con ellas hasta el final. Resiste cuando toca y espera su momento. Porque sabe que va a llegar. Esta vez cayó lloviendo del cielo a los 71 minutos. Guiño a la osadía de Seoane. Recompensa a la pelea de Luengo. Y premio a Alemao que hizo de lo que es, delantero: estar justo ahí donde cae el botín. El 1-0 da ventaja al Oviedo ante un Espanyol desbordado pero que aún tiene mucho que decir. Cornellá dictará sentencia. 

Real Oviedo
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1 0
Espanyol
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1-0, min. 71: Alemao.

Alineación Real Oviedo

Leo Román (1);
Viti (3), Luengo (2), Calvo (2), Pomares (1);
Luismi (2), Colombatto (2);
Paulino (1), Seoane (3), Moyano (1);
Alemão (2).

CAMBIOS

Dubasin (1) por Paulino, min. 34.
Masca (1) por Moyano y Bretones (1) por Pomares, min. 60.
Homenchenko (1) por Luismi y Bastón (1) por Alemao, min. 79.

Alineación Espanyol

Joan García. (1);
Gil (1), Calero (1), Cabrera (2), Oliván (1);
Jofre (1), Keidi Bare (1), Gragera (1), Aguado (1);
Braithwaite (0), Puado (0).

CAMBIOS

Melamed (1) por Puado, Salvi (1) por Jofre y Sergi G. (1) por Aguado , min. 62.
Pere Milla (1) por Oliván y Balde (1) por Gil, min. 77.


Arcediano Monescillo (castellano manchego). Amonestó al local Luismi y a los visitantes Gil y Balde.

Carlos Tartiere: 29.297 espectadores, según datos oficiales.

El de Alemao fue el único gesto que desniveló un duelo que desde el primer latido está destinado a resolverse en Cornellá. Pero la ventaja del Oviedo, que pudo ser más amplia (luego iremos a ello) es oro. En un juego de detalles, los azules iniciarán el duelo de Cornellá conscientes de que en ese momento son equipo de Primera. Lo que se lleva en la maleta es valiosísimo.

Y eso que pudo ser mayor la renta. Porque el equipo supo otra vez jugar cada mini partido que se formó en los 90 minutos. Maduro cuando las defensas permanecían cerradas, duro en los duelos, afilado con los cambios. 

El partido fue precioso, más allá de ese escaso 1-0. Desde el saque inicial. Aún retumbaban los ecos del “Volveremos” de Melendi cuando la pelota echó a rodar. Y quiso aprovechar esa inercia el Oviedo lanzando a Viti en la derecha para darle la bienvenida al Espanyol en un choque que anunciaba curvas.

No es que fuera ataque tras ataque a tumba abierta, pero en pocos minutos el partido dejó intuir que habría muchas más escenas de acción que las que se vieron en la apertura de la semifinal ante el Eibar. El Espanyol fue a morder, nada nuevo, ya lo había previsto Carrión. De ahí la insistencia durante la semana en la salida de balón desde atrás. Ahí estaba una de las claves del partido. En las dos partes: pues el Oviedo también fue fiel a su estilo de ir hacia adelante sin miramientos.

No es de extrañar que saliera una primera parte entretenida, con varias llegadas. A la ya comentada de Viti le siguió una carrera de Jofre que le dio pasaporte al área azul. Probó con la derecha pero cruzó demasiado. A los 2 minutos de juego, ambos habían presentado credenciales. 

Intentó el equipo de Carrión iniciar siempre, con el recurso de Alemao si la cosa se ponía tiesa. Tras superar esa primera fase de agobio perico, el Oviedo empezó a ver claros. Algunas veces por dentro; también con Viti en la derecha y su estilo directo que tan buen contrapunto le pone a este equipo.

VÍDEO: El emocionante momento en el que Melendi ha cantado "Volveremos" en el Carlos Tartiere

Noé Menéndez

El de Laviana tuvo la siguiente, pero se estrelló en el lateral de la red. Tras un corte espectacular de Calvo en un balón teledirigido hacia Puado, el Oviedo gozó de la más clara del primer acto. Se la guisó el solo Alemao, tras una prolongación de Moyano. Recibió el brasileño echado a un costado y vio una autovía al área a la que se lanzó pisando el acelerador y sin pensar. Entró en el área y Cabrera le tapó un pase valor gol atrás, así que se citó con Joan al que intentó superar por encima, pero la definición salió escorada. Pidió un golpe en la definición que no pareció nada.

Le sentó bien al equipo de Carrión el paso de los minutos. No tanto por dominar de forma clara como porque al Espanyol se le agotaron las ideas en tres cuartos. Paulino retó a su par a la media hora, lo superó y centró, pero no encontró socio en el área. Un minuto después, pidió el cambio. La plaga de lesiones no da tregua ni en el momento clave. Le suplió Dubasin, confirmando que las molestias de Borja Sánchez tras Éibar le tenían en un segundo plano.

No alteró el cambio de cromos a un Oviedo bien plantado, con una vigilancias exactas sobre Braithwaite y Puado con la colaboración de todos. Se calmó un poco el asunto en el último tramo del primer acto, aunque los azules aún pudieron golpear de nuevo. Fue Seoane, que siempre se movió con sigilo y con buenas ideas en las botas, el que intentó sorprender desde la frontal, pero la pelota se fue muy cerca del poste derecho de Joan.

Dio un paso adelante el Oviedo tras el descanso y pareció conforme el Espanyol porque así, pensaría, también se abrirían más huecos para las piernas de Braithwaite. Pero la cosa es que los azules empezaron a tocar de una manera más cómoda, cada vez más cerca de Joan.

Así ha sido el espectacular apoyo de la afición al autobús del Oviedo

Irma Collín

Alemao avisó con un tiro raso y la de Viti, con Dubasin solo reclamándola, fue más clara. Poco se sabía del Espanyol salvo un centro cerrado de Gil que Román palmeó a córner. Fue entonces cuando los entrenadores movieron sus fichas para encontrar nuevos registros y, de paso, refrescar piernas e ideas, que no hacía tanto del último gran esfuerzos.

Buscó Carrión un Oviedo más punzante con Masca y Bretones. Le salió bien. Muy bien. Primero, advirtiendo al Espanyol en una jugada preciosa: taconazo de Alemao, zurdazo de Masca. Paradón de Joan García, luciendo envergadura.

Pero el play-off es un juego de momentos y al gran meta del Espanyol le pesaría después la situación. Fue en la jugada ya comentada al comienzo de esta crónica. Cerró tanto la falta Seoane que se fue dirigida a la meta, aunque sencilla para Joan, que ante el riesgo evidente la empujó hacia fuera como pudo. Luengo creyó más que nadie y tocó y Alemao, con la bota, empujó a la red.

Estalló el Tartiere, consciente de que más que un gol era una invitación de oro a la élite. Y dudó el Espanyol que no supo si ir hacia adelante o resguardarse. Lo olió el Oviedo, que sabe detectar cada debilidad. Pudo engullirse al rival si no fuera por una cuestión de centímetros. Robó Colombatto, que condujo hasta la frontal, llegó desde segunda línea Bretones, especializado en este play-off en poner caramelitos. Acertó con un cabezazo fulminante Masca en el segundo palo. El rugido fue atronador, el delirio en una grada que con el 2-0 sí que veía abiertas las puertas del paraíso. Pero apareció en escena el VAR, ese elemento que tantos lamentos ha creado este año en el oviedismo para, esta vez de manera justa por lo que se ve en la repetición, es justo decirlo, anular el tanto, y regresar la eliminatoria a la senda de la emoción. Nadie dijo que un ascenso a Primera fuera una tarea sencilla.

El gol anulado le dio una vida extra al Espanyol, pero no supo gestionar el final. Fue más fiero el Oviedo, que siguió intentándolo, esta vez con los espacios que un deslavazado rival dejaba, pero no lo hizo a lo loco, consciente de que el 1-0 también es una renta jugosa. Una ventaja maravillosa. 

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