A por el ascenso: el Oviedo confía en su regreso a la máxima categoría del fútbol

El partido por el ascenso se cuela en la completa agenda de Barcelona en un fin de semana que el oviedismo señala como el de la vuelta a la élite

Nacho Azparren

Nacho Azparren

El recepcionista del hotel, vecino al estadio Stage Front Stadium del Espanyol, descuelga el teléfono y tras un breve diálogo suelta el precio de la noche. Parece recibir una respuesta contrariada al otro lado del teléfono, porque procede a explicarse: "Ese es el precio, señor. Tenga en cuenta que este fin de semana hay la Fórmula 1, el concierto de Bruce Springsteen y el play-off de ascenso...".

Ahí se cuela el Oviedo, en el cartel de uno de los fines de semana más cargados en el calendario barcelonés. Llena la ciudad de turistas, más relajado el ambiente en Cornellá. Para cualquier aficionado del Oviedo, y parafraseando a Gareth Bale: "Fórmula 1, The Boss y el Oviedo", pero no "in that order".

Juega el Oviedo por ascender, pero no solo por eso. Juega por hacer historia. Navegó el equipo por la semana con tranquilidad, con el semblante del que sabe que va por el buen camino. Llega a Barcelona con un 1-0 que promete, pero no hay nada hecho. Eso lo ha subrayado Carrión de forma insistente. Un ascenso hay que sufrirlo hasta el 90, Lo contrario sería sorprendente.

Llegó ayer la expedición azul a tierras catalanas a las 19.26 horas. ¿Una señal? No es la única antes de una cita que se juega el 23 de junio, la fecha en la que falleció Peter Dubovsky, símbolo del último gran Oviedo en Primera. Para el oviedismo, que ve cosas más allá de lo tangible, no puede ser una casualidad.

A la llegada al aeropuerto catalán, encabezaba Jesús Martínez la expedición, acompañado de su inseparable Martín Peláez, tranquilos y alegres. El nerviosismo va por dentro. Algunos caza autógrafos, más aficionados en la llegada al hotel. Todos con la misma idea en la cabeza: "Es el año".

Es lo que ronda por la mente de cada oviedista en una semana especial. Diferente. La que todos intuyen que puede ser pasar a la historia. Todo lo que rodea al choque, lo que va más allá del fútbol, parece sonreír al Oviedo, que saca músculo tras la exhibición social del choque de ida en el Tartiere. La mejor campaña de promoción nunca vista. Está el sentimiento, las señales, incluso la justicia poética… Todo parece indicar que sí, que este es por fin el año. El del regreso.

Pero esto es fútbol. Al final todo va a ser una cuestión de detalles. Y ahí también tiene el equipo de Carrión motivos para creer. Así ha sido todo el año. Espera el oviedismo ansioso mientras se aproxima el momento clave. Pero ya lo dijo Carrión, líder espiritual de la temporada: hay que disfrutar del trayecto.