Rafa Marañón. Leyenda del Espanyol

"El Espanyol no tiene más presión que el Oviedo, todos los equipos quieren subir"

"Quini era un un tío sensacional y uno de los mejores rematadores de la historia del fútbol"

Rafa Marañón, en el Stage Front Stadium. | Carlos Mira

Rafa Marañón, en el Stage Front Stadium. | Carlos Mira

Es el máximo goleador de la historia del Espanyol, con 144 goles en 262 partidos. Desde 2020, forma parte del consejo de administración de un club en el que es venerado como un mito viviente. Rafael Carlos Pérez González, conocido como Rafa Marañón (Olite, Navarra, 1948) por su tío, el también futbolista Adolfo Pérez Marañón, espera ver subir hoy a su Espanyol. Es perfectamente consciente de que el Oviedo no lo pondrá ni mucho menos sencillo.

–¿Cómo lleva los nervios?

–Estoy nervioso, pero intento controlarlo. A fin de cuentas, es un partido de fútbol y muchos equipos querrían tener la opción de estar a un solo partido de subir a Primera División.

–¿Se sufre más viéndolo desde la grada que jugando?

–Cuando eres jugador también sufres, pero cuando sales al campo o cinco minutos antes ya sueles ser capaz de controlar la situación. Ahora son ellos, los jugadores y el entrenador, los que se tienen que encargar de que las cosas salgan. Yo sufro, pero moderadamente.

–¿Qué Espanyol espera?

–El Espanyol tiene un equipo súper interesante, aunque, cuando desciendes, sufres hasta adaptarte a las circunstancias de una Liga tan complicada como es la Segunda División. Hemos tenido rachas buenas y otras menos buenas, y a pesar de ello estamos ahí. El Oviedo es un gran equipo, lo demostró el otro día y lo había demostrado ya cuando nos enfrentamos hace un mes. Nosotros sabemos lo que nos jugamos y contra quién nos lo jugamos, no vamos a despreciar al Oviedo, que ha hecho muchos méritos para subir. Esto es fútbol, nosotros creemos que nunca debimos bajar, se nos bajó porque, bueno, hay partidos en los que no creemos correcto lo que pasó…

–¿A qué se refiere?

–La temporada pasada, entiendo que hubo dos partidos en los que entendemos que, desde nuestra perspectiva… En Valencia nos anularon un gol que era gol a todas luces y que era el 1-3 en el minuto 89, y contra el Atlético, además de en otros partidos, le dieron un gol al Atleti que se ha demostrado que no entró. Pero, como decía, esto es fútbol y lo que hoy me pasa a mí mañana te puede pasar a ti.

–Muchos oviedistas están bastante disconformes con las decisiones arbitrales que, entienden, se han tomado en contra de su equipo, como el gol anulado a Dani Calvo contra el Espanyol…

–Pero fue fuera de juego posicional, era fuera de juego, como el otro día (en el gol anulado a Masca), que era fuera de juego también. Entiendo que el Oviedo es un gran equipo, ojo, es un club al que le tengo simpatía y quiero lo mejor para ellos.

–Esta temporada ha sido convulsa para el Espanyol, con hasta dos entrenadores despedidos. ¿Qué ha fallado?

–Fallar no creo que haya fallado nada, estamos a un partido de subir. Segunda es muy difícil. Primero tienes que adaptarte a la categoría, y nosotros tenemos gente muy joven que debe adaptarse a las circunstancias, y a veces la juventud se paga en ciertos detalles. Creemos que tenemos un equipo de futuro con jugadores muy interesantes, si no subimos este año será el que viene.

–¿Tiene el Espanyol más presión por subir que el Oviedo?

–No, todos quieren subir. No creo que el Oviedo diga: "no, venga, lo dejamos". El Oviedo también tiene en su cabeza que puede subir, para eso lleva luchando tanto tiempo. El hecho de estar tan cerca a todo el mundo le provoca ansiedad, y a nosotros también.

–Han llegado a la final por el ascenso dos equipos que han cambiado de técnico durante la temporada. ¿Podría ocurrir algo así en la época en la que usted jugaba?

–Antes pasaba menos, pero también pasaba. Cuando estaba en el Madrid despidieron a Miguel Muñoz, que llevaba catorce años, y pusieron a Molowny. Es cierto que este año hemos tenido cambios de entrenadores y que nos hubiese gustado alcanzar la meta de forma más directa. El fútbol a veces es cruel, pero otras veces también te da cosas.

–Antes de su gran época en el Espanyol, jugó una temporada cedido en el Sporting por el Real Madrid en la que fue partícipe del ascenso a Primera. ¿Qué recuerda de su tiempo en Gijón?

–Asturias es mi segunda patria: la primera es Navarra y la segunda, Asturias. Tengo familia y muchos amigos en Asturias. Aunque solo estuve un año allí, fue maravilloso, con compañeros como Churruca, Quini, Paquito, Tati Valdés… incluido Vicente Miera, que fue también mi compañero en el Madrid y que luego me entrenó en el Espanyol.

–Quini y usted compartieron equipo siendo ambos muy jóvenes. ¿Cómo era El Brujo?

–El Brujo era un tío sensacional, sencillo, con una humildad fuera de lo común y amigo de sus amigos. Como futbolista qué puedo decir, una cosa fuera de lo corriente uno de los mejores rematadores no solo de la historia de España sino del fútbol en general. Era un jugadorazo. Como amigo, conmigo hizo algo en un determinado momento que me guardo como un signo de su calidad humana: cuando fui al Mundial de Argentina 78, hubo muchos partidos en los que no me vestí porque, antiguamente, no todos los jugadores iban convocados en estos torneos. Pues Quini le dijo a Kubala (entonces seleccionador) antes del partido contra Suecia que no se iba a vestir para que pudiera jugar yo. Kubala no quiso, pero eso solo hace un tipo como el Brujo. Le guardo muchísimo cariño.

–Siendo jugador del Sporting, le marcó un gol al Oviedo en un 4-0 en El Molinón.

–Recuerdo aquel partido. En la ida fui suplente y no jugué, que cuesta hacerse con el puesto cuando vas cedido a un equipo. En el Tartiere empatamos a cero, y en El Molinón ganamos 4-0. Me acuerdo del gol, fue un buen tiro desde lejos, del tipo de goles que solía meter en aquella época. Pero ni con el Madrid ni con el Espanyol le volví a marcar al Oviedo, solo con el Sporting y el año anterior con el Ontinyent.

–En el Madrid no acabó de asentarse. Ha contado que Santiago Bernabéu, años después, le llegó a pedir perdón.

–Me dijo que pensaba que se habían equivocado conmigo, palabras que agradecí. Fue en una concentración con España. Él estaba en la tribuna, me llamó su chofer y me dijo: "Don Santiago quiere hablar contigo". Me agradeció el comportamiento que tuve durante mi época en el Madrid, y me dijo que creía que podría haber hecho más cosas en el club. Es cierto que yo era cabezota y contestatario, quería jugar y decía cosas que… A veces es mejor estar callado en este tipo de equipos, ser un poco más humilde. Cuando eres joven piensas que te vas a comer el mundo, y a veces no es tan así. Cometí ese error, pero estoy agradecido al Madrid porque se comportó genial conmigo y es un club maravilloso.

–Marcó muchos, muchos goles durante su carrera como atacante. ¿Le apena sentir que está en desuso la figura del delantero clásico?

–Bueno, yo era un delantero un poco especial. Mi cabezonería de no querer jugar de extremo izquierdo me costó irme del Madrid, ¡pero luego he jugado con el "11" durante toda mi vida! Así es el fútbol. He metido muchos goles y también he dado otros tantos.

–¿Qué consejo le daría a Braithwaite de cara al partido de hoy?

–Yo hablo mucho con los jugadores, pero no soy quién para dar consejos. Los futbolistas actuales superan en muchas cosas a los de mi época. Puedo darles mis ideas, eso sí, y ellos las entienden bastante bien. El fútbol de ahora se juega de otra forma porque los jugadores son unos atletas mucho más potentes, aunque yo en mi momento estaba en buena condición.

Suscríbete para seguir leyendo