El gol del Oviedo habla portugués: "Hay que hacer el fútbol que nos trajo hasta aquí"

Alemão y Masca, amenaza de los azules de cara a un partido que no solo depende de la defensa

Por la izquierda, Alemão y Masca, en El Requexón.

Por la izquierda, Alemão y Masca, en El Requexón. / Irma Collín

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Todos miran hacia Leo Román, sus intervenciones serán decisivas. También hacia la pareja granítica formada por Luengo y Calvo. Incluso a las coberturas de los laterales y las ayudas de Colombatto y Luismi. A nadie se le escapa que dejar la meta a cero supondría para el Oviedo el éxito rotundo: el ascenso a Primera División. Pero hay un guion que muchos también tienen en la cabeza. Uno en el que la explosiva delantera del Espanyol acierta en alguna ocasión y obliga a los azules a marcar. Y también en ese escenario tiene el Oviedo razones para confiar en un final feliz.

Dos de esas razones hablan portugués y demostraron en el choque de ida su fiabilidad en los asuntos goleadores. Alemão, el brasileño, lleva dos goles en el actual play-off. Su acierto de cabeza ante el Eibar abrió la lata en semifinales. Su exterior hace una semana da ahora una ventaja que puede ser importantísima.

"Estoy muy contento de poder ayudar a mi equipo marcando goles importantes en este tramo final en busca del ascenso. Ese siempre ha sido nuestro objetivo y ahora estamos a un partido de hacer historia. El Real Oviedo lleva 23 años sin competir en LaLiga, un hecho que hace que todo sea aún más intenso. Nada está garantizado, por eso nos mantenemos concentrados. Es un momento decisivo, y es muy importante mantener la calma y la concentración", afirmó el jugador en unas declaraciones facilitadas por su agencia de comunicación V2MM. "No hay nada decidido, todavía quedan 90 minutos. Vamos a jugar fuera de casa, contra un rival duro, así que es importante que juguemos el fútbol que nos trajo hasta aquí. Con mucha determinación, luchando por cada balón, esperamos lograrlo", añade el delantero.

A Masca, portugués, le tocó un papel agridulce en el último encuentro ante el Espanyol. Revolucionó al equipo con su entrada al campo. Casi encuentra el tanto con un zurdazo, tras taconazo de Alemão, que Joan despejó a córner. Sí fue premiado luego, con un certero cabezazo a centro de Dubasin. Y tras una celebración cargada de sentimiento en el Tartiere, el VAR lo invalidó por una posición adelantada por poco. Pero, en resumen, volvió a demostrar que es una solución más que válida, tanto cuando sale desde el banquillo como cuando actúa de titular en el flanco derecho del ataque carbayón.

Leo Román y su guardia pretoriana reclaman el protagonismo, pero el ascenso puede pasar por las botas de los delanteros. Por los dos que hablan portugués, por ejemplo.

De Polón a Alemão, a cien

Jorge Valverde

Día de Navidad de 1928. El profesionalismo ya está implantado en el fútbol español, pero a nadie se le ocurre protestar por tener que jugar en día tan sagrado para el descanso. Son otros tiempos.

El Real Oviedo dedica el día de Nochebuena a viajar hasta la neutralidad de Bilbao, donde le toca pleitear con el Iberia zaragozano en busca de la única plaza que falta por cubrir en el más alto nivel del nuevo Campeonato Nacional de Liga. Este primer torneo promocional es también el único en el que los azules, como el resto de competidores, no intervienen por efecto de una clasificación previa, sino por cuestiones de consideración. 

El Real Oviedo solo tenía dos años de vida y, lógicamente, no podía aspirar a la plaza ni desde la facción minimalista ni la maximalista, pero el campeón de Asturias -un mes antes se había alzado con su segundo título regional- era admitido para intentarlo por un camino demasiado largo, cuatro eliminatorias, de las que solo superaría una. En el primer partido promocional de su historia, los azules, entrenados por Antonin Fivebr, un checo de Praga que ganó la condición de pionero del fútbol base oviedista, se estrenaban con un empate (2-2) cuyo desenlace no pasaba por prórroga -los capitanes rechazaban la propuesta del legendario árbitro Pedro Escartín para alargar el partido media hora más-, sino por un desempate que los oviedistas resolvían (4-1) al día siguiente, también en San Mamés. Como autor del primer gol del Oviedo en partidos de promoción, en los anales entraba Rodrigo Nosti Polón, conocido futbolísticamente por su apellido materno. Pese a su juventud, el felguerino de 21 años ya venía de ofrecer altos niveles de efectividad en el fútbol cubano, lo cual ratificaba desde su llegada a Oviedo, con 8 goles en 5 partidos del Campeonato Regional. Junto a Pepe Zabala, Rogelio Barril, Helio Caramelero y Dámaso Urrutia, Polón fue uno de los principales goleadores azules hasta la irrupción de Isidro Lángara.

En el apartado individual de goleadores, el ranking en promociones está encabezado por jugadores de la década de los 50, ya que los dos torneos disputados en 1955 y 1956 se desarrollaron por el sistema de liga, con 10 jornadas cada uno. A Juan Castro, con 9 dianas, le siguen Lalo Gómez (7) y Luis Aloy, Pedro Sará y Luis Parajón, los tres con 5.

No por la cantidad, pero sí por la trascendencia, quedan los goles de Xavi Juliá y Carlos Muñoz, decisivos en la promoción a Primera de 1988; los de Enrique Soladrero (2) y Goyín Villagrá, en 1942; Luis Aragonés, Fernando Ansola y Francisco Artabe, en 1961; José María García, Arsenio Iglesias (2) y José Luis Pérez, en 1964; Iván Ania (2), Dely Valdés y Fernando Gamboa, en 1998, todos válidos para la permanencia en Primera; los de Enrique Galán (3) y Jorge Del Cueto, en 1971, que supusieron la permanencia en Segunda; los de Nacho Rodríguez (3), Michu Pérez, Jon Carrera, Luismi Areda, Yeray Ortega y Aitor Aldeondo, en 2005; Diego Cervero, más tanda de penaltis, en 2009, para el ascenso a 2ªB; y Diego Cervero y David Fernández, en 2015, que supusieron la vuelta a 2ª División.

De los 92 campeonatos de Liga que el Real Oviedo ha disputado, 18 le depararon hasta 5 tipos de apéndices promocionales, con gran mayoría de presencias en los que estaba en juego plaza en Primera División. De momento, y pendiente de lo que ocurra en Cornellá y/o El Prat (rareza que el estadio del Espanyol se ubique en suelo de dos municipios), el balance, ligeramente favorable, todavía se puede mejorar, si los goles de Alemao Zurawski (2) y Sebas Moyano, ante Eibar y Espanyol, más el 101 que se tercie, acaban siendo cruciales.

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