CANTA Y NO LLORES

Calma tras unos días para olvidar: así ha sido todo el proceso tras la derrota en el play-off y el reemplazo en el banquillo del Oviedo

El club azul cerró su semana 'horribilis' con el fichaje de Calleja después de afrontar una importante crisis social por la construcción de los palcos vips

Luis Carrión charla con Jesús Martínez en El Requexón

Luis Carrión charla con Jesús Martínez en El Requexón / David Cabo

El fútbol es la única industria del mundo en la que se pasa de la ilusión a la zozobra en cuestión de segundos. Que se lo digan al Oviedo, lleno de felicidad hace solo quince días, y repleto de dudas hace siete. El viernes pasado el club cerró su semana horribilis, horas después de haber tenido más cerca que nunca el retorno a la élite. Hubo problemas deportivos y también sociales, con una búsqueda de un técnico que se complicó más de lo esperado, y un ambicioso plan para construir unos palcos vips en el Tartiere que causó rechazo en una parte de la afición. Ahora, superado el mal trago del adiós de Carrión con la llegada de Javi Calleja, se vuelve a respirar calma después de días de mucha tensión, que seguramente eran inevitables después de cómo se acabó el curso.

El Oviedo se decidió por el ex del Villarreal, muy cercano a Santi Cazorla, después de un culebrón de negociaciones con varios entrenadores. La operación para cerrar un técnico se llevó a dos bandas, con informes de la dirección deportiva y Jesús Martínez desde México, supervisando todos los detalles. Luis García fue el primer objetivo, pero las dificultades para su desvinculación de Qatar torpedearon su llegada. Cacique Medina pasó entonces a primer plano, aunque Jesús Martínez nunca vio clara del todo su contratación, y con el asunto encarrilado la operación se frenó para asombro general, cuando en el club se daba por segura. Cacique, en cualquier caso, no era la opción deseada por los que mandan en Oviedo.

A última hora Pachuca activó la opción de Javier Aguirre, con el que el club habló. El Vasco llegó a aceptar una significativa rebaja de su sueldo para dirigir al Oviedo por su amistad con Jesús Martínez, pero los números seguían siendo inviables y el tiempo apremiaba. Ahí hubo vía libre para Javi Calleja, propuesto por la dirección deportiva. Desde el primer momento, Calleja se mostró ilusionado por recalar en el Oviedo. Una hora y media de videoconferencia con Jesús Martínez fue suficiente para convencer al directivo mexicano, que valoró de él su conocimiento de la categoría, su propuesta ofensiva y su experiencia en la cantera.

Calleja es el tercer entrenador que ha nombrado Pachuca desde su aterrizaje en Oviedo, en julio de 2022, tras Cervera y Carrión. Todos tienen un denominador común: los tres, españoles y con experiencia en Segunda, fueron propuestos por los directivos en la ciudad y avalados por la propiedad. El club tardó poco más de una semana en cerrar un entrenador desde el adiós de Carrión, que se fue por la puerta de atrás. Que el Oviedo fuese más retrasado que el resto de los equipos entra dentro de lo normal, teniendo en cuenta que acabó el curso llegando a la final por el ascenso, aunque en el debe queda cierta sensación de improvisación que probablemente no ha sido tal. La directiva sostuvo tras la marcha de Carrión que ficharía a un técnico parecido y Calleja tiene un estilo similar que ahora deberá plasmar. Su problema es que el listón está mucho más elevado de lo que lo tuvo Carrión.

Paralelamente a la firma de un entrenador, el club tuvo que gestionar una crisis imprevista en su plan de construir unos palcos vips en la grada Lángara del Tartiere, que conlleva que cientos de abonados pierdan su asiento. La entidad, mucho más cerca de la calle desde la llegada de Pachuca, ha estado ahí muy lenta de reflejos. La comunicación brilló por su ausencia en algo tan sensible para la hinchada. La propia palabra (vip) suena clasista, diferenciando a aficionados de primera y de segunda. El hecho en sí es entendible y normal: Pachuca es un grupo empresarial que gestiona equipos de fútbol y para que el Oviedo pueda confeccionar una plantilla que luche por el ascenso se necesitan ingresos.

La construcción de unos palcos va además en consonancia con el lavado de cara que Pachuca le está dando al Tartiere, de propiedad municipal, que es de agradecer. Cosa distinta es la forma de gestionar el fondo del asunto: quitar asientos a socios para construir esos nuevos espacios. Siempre será una patata caliente, pero con transparencia, cercanía y claridad, sobre todo claridad, el marrón hubiese sido menos. El club se vio obligado a rectificar por la polvareda en redes sociales, aunque ahora el asunto parece más encarrilado. El Oviedo vuelve a tener paz social y también entrenador. Que dure.

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