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Ejercicio de madurez del Oviedo: victoria (3-0) ante el Racing de Ferrol que le impulsa en la tabla

Los azules mastican con paciencia el partido ante un Racing de Ferrol desahuciado y machacan en el segundo tiempo

Resumen, goles y highlights del Real Oviedo 3-0 Racing de Ferrol de la jornada 35 de LaLiga Hypermotion / LaLiga

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Masticó y masticó el partido el Oviedo porque era lo que tocaba. Jugó contra un rival desahuciado, sí, pero en la Segunda de los giros de guion es esa una información menor. Un detalle del que no fiarte. Chocó el Oviedo a veces contra su falta de finura y regateó en ocasiones los murmullos de impaciencia que aterrizaban desde la grada. Pudo con todo eso, y ganó, que era para lo que se presentaba esta noche en el Tartiere. El equipo de Paunovic dio un paso adelante, uno importante, uno básico, derrotando al Racing de Ferrol (3-0) gracias a un partido serio que se canjea por un vale de tres puntos que a estas alturas es tan valioso como el ticket dorado de Willy Wonka. 7 de 9 para el Oviedo de Paunovic, que se asienta en la zona del play-off y alza la vista con ambición a los pisos superiores. 

Real Oviedo
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3 0
Racing de Ferrol
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1-0, min. 54: Colombatto. 2-0, min. 82: Nacho Vidal. 3-0, min. 90: Fede Viñas.

Alineación Real Oviedo

Aarón (1);
Vidal (3), Luengo (2), Calvo (2), Lucas (2);
Sibo (1);
Cazorla (2), Seoane (1), Colombatto (2), Moyano (2);
Alemão (1).

CAMBIOS

Hassan (1) por Moyano, min. 63.
Viñas (2) por Alemão, Cardero (1) por Cazorla y Portillo (1) por Seoane, min. 73.
Pomares (2) por Lucas, min. 77.

Alineación Racing de Ferrol

Jesús Ruiz (1);
Buñuel (1), Puric (1), Naldo (1), Brais (1);
Manzanara (1);
Dorrio (0), Sanz (1), Señé (1), Heber (0);
Álvaro (0).

CAMBIOS

Jauregi (1) por Álvaro y Nacho (1) por Heber, min. 63.
Chiki (1) por Sanz, min. 73.
Naim (s.c.) por Dorrio y Insúa (s.c.) por Brais, min. 86.


Sánchez Villalobos (colegio andaluz). Amonestó Nacho Vidal.

Carlos Tartiere: 20.491 espectadores.

Presentó el serbio un par de novedades en el once –Moyano por Paulino y Cazorla por Hassan-, pero el dibujo reveló que había más chicha que dos simples piezas cambiadas. Porque Cazorla se refugió en la derecha en el 4-1-4-1 que formó en ataque, pero a la hora de presionar se alineaba con Alemão como delantero.

Salió con brío el Oviedo, como contagiado por el ambiente festivo de las horas previas, con dos centros al área en el primer minuto que servían para devolverle al público la calurosa acogida. Cazorla ensayó el gol de la jornada tras dos amagos a los 4 minutos y el Mago le puso un caramelo a Calvo en una falta lateral que la torre azul casi lleva a la escuadra al cuarto de hora. Otro servicio de un móvil Seoane que Moyano no domó cerró la convincente puesta en escena de los de Paunovic, que parecía satisfecho porque se cumplía lo que había advertido: ningún síntoma de relajación en los suyos.

A partir de ahí, los problemas ya detectados en otras ocasiones. El Racing de Ferrol empezó a refugiarse detrás del balón, cediendo la iniciativa a los locales, muy espesos en la construcción. Paunovic llevaba machacada una idea desde la caseta, la de los balones tocados por Vidal al espacio entre lateral y central. Y salió en varias ocasiones. Pero poco más a partir de ahí.

Uno de los problemas más evidentes de este Oviedo es la escasa asunción de riesgos de sus futbolistas, sobre todo en el centro del campo. La construcción es pulcra, académica, pero falta chispa, un gesto diferente, algo que rompa la monotonía. Solo Cazorla con algún toque de varita y Seoane, en menor medida, tomaron alguna vía seciundaria en vez de ir por la plácida autovía.

Así que la tenía el Oviedo y replegaban los gallegos sin estar especialmente cómodos los primeros ni apurados los segundos. Pero los azules estaban más cerca de la meta rival que al revés.

La jugada más destacada del primer acto llegó a la media hora y tuvo al impredecible Alemão como protagonista. La pelota le cayó en la frontal y cuando la grada clamaba por un derechazo, él sorprendió con un giro de cadera con ritmo; el balón quedó franco, suplicando un pase a la red y Alemão resolvió con un zurdazo impreciso por encima del larguero. El brasileño suma tantos momentos de lucidez como malas ejecuciones. Lo dicho, un delantero que no encaja en ningún molde. Un objeto de coleccionista.

Un centro que se cerraba de Señé despejado por Aarón sirvió para que el Racing colara una acción en el resumen de la primera parte, porque el último tramo volvió a ser azul: disparo arriba de Cazorla y un centro desde la izquierda que no alcanzó Alemão. Con dominio pero sin pólvora al descanso, al Oviedo le faltaba conectar con ese último camino hacia el gol.

Lo encontró al poco de volver. Una jugada bien cocinada le llegó a Cazorla en la izquierda, y este entregó el testigo a Moyano. El centro bien tocado del extremo fue cabeceado abajo por Colombatto, gesto de nueve, para adelantar al Oviedo y, con la celebración, quitarle al equipo un peso que empezaba a crecer de encima.

Se soltó algo más el equipo de Paunovic con la renta, lo que pasa es que el Racing de Ferrol también liberó la correa y empezó a pisar campo rival. Entró Hassan al campo para explorar los espacios que prometía conceder el rival y lo cierto es que el Oviedo entró en una fase algo dubitativa, no sabía si ir a por el rival al cuerpo a cuerpo o esperarle para una emboscada.

Oxigenó el equipo Paunovic con un triple cambio –entraron Viñas, Cardero y Portillo- justo antes de que Lucas se echara a tierra con las manos en la cara por lo que tiene toda la pinta de ser una rotura muscular. Entró Pomares. Todos los cambios le sentaron bien al equipo, que decidió no especular.

Cardero pudo ceder la sentencia pero no encontró ejecutor en el área. Esta quedaría para la recta final. Pomares sirvió un centro potente que Vidal enganchó de volea a los 82 minutos para adelantar que el cumpleaños tendría final feliz. Y Fede Viñas, un año después de su último tanto, cerró la noche con un tanto que regó de lágrimas su celebración.

La fiesta se cerró con champán, así debía ser, enm un partido que demuestra la madurez del Oviedo, paciente cuando las cosas no terminaban de salir y con el mazo preparado para cuando tuvo oportunidad de mostrar su pólvora.

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