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Habla la generación que nunca vio a su equipo en Primera: "Es muy fácil ser del Madrid o del Barca, pero me hace más feliz ser del Oviedo"

Toda una hornada de carbayones pudo disfrutar por primera vez en directo de ver al Oviedo compitiendo en la élite del fútbol español: "De camino al campo me estaba poniendo nervioso pensando que por fin iba a ver al equipo en la élite. Es una cosa que se me quedará toda la vida"

Xira Rodríguez, Juan Vallaure, Kike Montes y Mateo Ugidos. | MARIO CANTELI

Xira Rodríguez, Juan Vallaure, Kike Montes y Mateo Ugidos. | MARIO CANTELI

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Javi Viso

Javi Viso

Oviedo

"Me emocioné mucho. Tenía la piel de gallina y me cayó alguna lágrima antes de empezar. Para mí, ver al Oviedo en Primera parecía imposible, pero ahora lo estoy viendo de verdad. No doy crédito". Son las palabras de Xira Rodríguez, una joven de 20 años que, junto a su hermano, es socia del Oviedo desde que nació, pero se pueden extrapolar a toda una generación que, por fin, pudo ver a su equipo en Primera.

Los pequeños Xira e Iyán Rodríguez junto a su padre, Héctor Rodríguez.

Los pequeños Xira e Iyán Rodríguez junto a su padre, Héctor Rodríguez.

La historia de Xira es la de muchos jóvenes oviedistas que, desgraciadamente, vieron más veces a los azules ante el Guijuelo que ante el Madrid, la de una camada de carbayones más acostumbrados a las decepciones que a las alegrías y que nunca había podido disfrutar de los suyos en Primera. Pero fueron la resistencia hasta ayer.

La familia de Kike Montes se hizo socia en 2002, ya con el Oviedo en Segunda, y no dudaron en abonar a su hijo cuando nació en 2004. "A la semana ya tenía mi carnet", reconoce orgulloso el protagonista, mientras que Mateo Ugidos, del mismo año y abonado ininterrumpido desde su nacimiento, recuerda sus primeros pasos apoyando al Oviedo. "Comencé a ir gracias a mi padrino, que me llevaba a partidos en casa y fuera".

Otros, como Juan Vallaure, del 2000, se unieron más tarde. Para él todo cambió cuando su padre, en 2006, le llevó a ver un Oviedo - Cudillero. "A partir de ahí me picó el bicho azul y empecé a ir a más partidos", explica. Más adelante, en plena época del barro y con apenas nueve años, Vallaure decidió hacerse socio en unas circunstancias poco habituales. "Mis padres no eran futboleros, así que yo decidí hacerme socio e iba solo", reconoce.

Sus primeros recuerdos

Desde muy pequeños comenzaron a ver al Oviedo, aunque no todos se acuerdan de sus primeros pasos. Eso sí, mucho han cambiado las cosas respecto a los recuerdos que se les vienen a la mente. "Me acuerdo de ir al campo del Colloto con cuatro años y ya le dije a mi padre que quería ir al Tartiere", comenta Xira, que destaca también su primer desplazamiento. "Fui a ver a la Cultural y me quedé flipando con toda la gente que fue. ¡Había más gente de Oviedo que de León por las calles!".

Kike Montes junto a su padre, Kike.

Kike Montes junto a su padre, Kike.

Caravaca, Astorga, Guijuelo o Coruxo son otros de los equipos que salen a la palestra para estos jóvenes. "Eso sí que eran campos de barro", asegura Montes. Pese a que esta generación vivió una época complicada, también pudieron disfrutar de buenos momentos como el ascenso en 2009. "Ese partido ante el Mallorca B me marcó, sobre todo con lo que se vivió después en el ayuntamiento", relata Mateo.

En el colegio les tocó lidiar con clases mayoritariamente rojiblancas, y mientras sus compañeros festejaban victorias del Sporting en Primera, el Oviedo caía en algunos de los campos más humildes del fútbol español. "Era el único bicho raro de mi clase que era del Oviedo", comentan al unísono Kike y Mateo, que admiten que con el paso de los años muchos más se han ido subiendo al carro. "Al principio solo era yo. Mis amigos veían al Madrid por la tele y yo iba al Tartiere. Eso te enorgullece", reconoce Ugidos.

Lo mismo le ocurría a Xira, aunque eso nunca le importó. "Mi sueño era ver al Oviedo en primera porque mi padre me arraigo ese sentimiento. Me daba igual que el resto fuesen del Sporting", reconoce. Precisamente, su padre, Héctor Rodríguez, explica la fórmula del éxito para lograrlo. "Para que las generaciones jóvenes sean del Oviedo hay que cuidarlas y cultivarlas. Da igual la categoría en la que estés, a mí me tocó vivirlas todas, pero lo que hay que estar es orgulloso de tu equipo. Es muy fácil ser del Madrid o del Barca, pero me hace más feliz ser del Oviedo aunque no gane ningún título".

El pequeño Mateo Ugidos.

El pequeño Mateo Ugidos.

Tanto Xira como su hermano, Iyán -socio también desde su nacimiento-, estuvieron en las categorías inferiores azules. Xira 10 años en el Oviedo Moderno e Iyán en la etapa de prebenjamines. Y, a lo largo de toda su vida, apoyaron al cuadro carbayón con el eterno sueño de verlo algún día en Primera. Hace dos años, en 2023, se estuvo cerca, pero ese día en Cornellá la vida volvió a golpear al equipo azul y, en especial, a los más jóvenes, que tenían que resignarse una vez más. "Para mí fue un palo muy gordo. Tengo un recuerdo fatal y pensaba que el año siguiente iba pasar lo mismo", comenta.

El ansiado ascenso ante el Mirandés

Pero, en el fútbol, como en la vida, existen las segundas oportunidades. Y el Oviedo supo aprovecharla ante el Mirandés para el alivio de toda una afición que llevaba un cuarto de siglo sin ver al equipo en la élite. "Fue el mejor día de mi vida", subraya Vallaure. En la misma línea continúa Kike, cuyo trasfondo es aún más emotivo. "Fue un momento muy especial porque mi padre, que había ido a ver el fútbol conmigo toda la vida, murió hace años. Me acordé mucho de él con el ascenso de 2015 y, más aún con este. Alguna lágrima me cayó", expresa.

Minutos antes del final del choque ante el Mirandés, incluso con el 3-1, entre estos oviedistas estaba la coraza activada. Una sensación de alerta por todo lo vivido años atrás y, especialmente, porque el Oviedo nunca les había regalado una alegría como la que vendría a continuación. "Estaba muy nervioso incluso después del gol de Portillo, aunque quedaban menos de cinco minutos aún nos podían empatar", confiesa Montes, mientras que Xira comenta que "nunca lo había pasado tan mal en un partido". Eso sí, el sufrimiento mereció la pena.

A continuación se vivió uno de esos momentos que quedará grabado en la retina de todos los oviedistas, con esa invasión de campo llena de abrazos y lágrimas con familiares, amigos e incluso desconocidos. El sueño de toda una vida por fin se había cumplido, pero había que darle tiempo a la mente para procesarlo. "No me lo creía, habíamos vuelto", destaca Mateo. Otras como Xira se dieron cuenta de verdad el pasado domingo. "Hasta que no volví al campo no me lo creí".

Juan Vallaure, en 2012.

Juan Vallaure, en 2012.

Un día especial: el debut en Primera en el Tartiere

Había llegado el momento de disfrutar. De poder decir alto y claro "yo sí he visto al Oviedo en Primera". Y ese día llegó ante el Madrid. "De camino al campo me estaba poniendo nervioso pensando que por fin iba a ver al equipo en la élite. Se me puso la piel de gallina. Es una cosa que se me quedará toda la vida, sobre todo para los que llevamos desde pequeños porque lo sentimos aún más", comenta Ugidos. "Veíamos al Madrid por la tele y ahora están aquí jugando contra el equipo que llevo viendo toda la vida", dice Xira. Y jugar en Primera también implica ver a los mejores futbolistas del mundo. "Tenía ganas de ver a las estrellas. Pasar de ver partidos contra el Burgos y ver ahora un duelo Costas - Mbappé… Parece que no te lo crees", expresa Kike.

El Oviedo regresó y compitió, pero sus propios errores le condenaron. Ya lo decía Paunovic, aquí cualquier fallo se paga caro y el cuadro carbayón ya lo empieza a experimentar. Aun así, los azules estuvieron cerca de dar la sorpresa. "Si llega a entrar esa de Sibo…", decía Juan. "Al instante hubiese entrado Bailly", indica Mateo entre risas. Y, pese al abultado resultado final, los más jóvenes salían "satisfechos" por las buenas sensaciones transmitidas por los azules. "Me dio mucha rabia el palo de Sibo, pero lo disfruté y ya puedo decir que vi al equipo en Primera", sostiene Xira.

El reto de la permanencia

Por delante está el reto más complicado: permanecer. El equipo, tal y como sostienen todos dentro de la caseta azul, no está en la élite para pasearse ni para disfrutar, sino para mantenerse y que todos los seguidores carbayones sigan viendo a los mejores cada semana en el Tartiere. "Hay que vernos contra algún equipo de nuestra liga que sea más asequible. Los partidos ante el Getafe y el Elche ya servirán para ver realmente cómo estamos", expresa Montes. Otros, como Ugidos, miran de reojo a los competidores. "Veo a equipos como el Girona que están muy mal y son peores que nosotros. Tiene que haber tres equipos peores y ya".

Eso sí, jóvenes como Xira, Kike, Juan, Mateo o Iyán ya pueden decir orgullosos que su Oviedo ha vuelto y que lo han visto luchando ante los mejores. Ellos y toda una generación que estuvo en las peores. No hay mejor premio que ese para quien ha vivido toda una vida de azul, con el orgullo intacto de nunca haber abandonado.

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