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La dura revelación de Xabi Eskurza, exjugador del Oviedo y del Athletic: "Dejar el fútbol fue un alivio: con 30 años estaba como un señor de 70, no podía ni andar”

Eskurza del Real Oviedo intenta controlar un balon en presencia de Ezquerro del Athletic de Bilbao durante el partido que disputaron ambos equipos en San Mames

Eskurza del Real Oviedo intenta controlar un balon en presencia de Ezquerro del Athletic de Bilbao durante el partido que disputaron ambos equipos en San Mames / Txema Fernández

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Xabi Eskurza (Valle de Trápaga, Vizcaya, 1970) dio sus primeros pasos en Lezama, en la cantera del Athletic, y los últimos, dolorosos, en el Real Oviedo. Lo de dolorosos es literal: las caderas le impideron seguir jugando al fútbol tras la última campaña a las órdenes de Luis Aragonés. Ahora que Athletic y Oviedo recuperan un clásico norteño, el que fue extremo y carrilero diestro de los azules, Eskurza (CEO de Podium Trade, empresa de asesoramiento a futbolistas) atiende a la LA NUEVA ESPAÑA para hablar de cómo ve el choque, recordar una etapa "magnífica" en Asturias y relatar cómo su jubilación prematura del fútbol fue para él un alivio.

Athletic-Real Oviedo. Inevitable no acordarse de Xabi Eskurza. ¿Irá al partido?

Creo que no puedo ir. No voy mucho a San Mamés, la verdad; soy socio, pero me cuesta ir. No consigo disfrutar del ambiente del todo. Estuvo a punto de ir al Tartiere contra el Barça, me invitó Paco (López, ATS del Oviedo en los 90) pero al final no me cuadró. Pero seguro que será un gran partido.

¿Cómo lo ve?

Un partido que antes, cuando era jugador, era potente, de mucho ambiente y fútbol. Ahora los dos llegan con problemas. El Oviedo está situándose en Primera y el Athletic, con bajas, mucha tralla con Champions… Y lo nota. Le cuesta mantener el nivel. Es un buen grupo, tienen un gran entrenador… qué te voy a contar de Valverde. Le darán la vuelta.

¿Se puede volver San Mamés en contra al equipo?

No, no, eso no será así. El ambiente en San Mamés será como siempre, buenísimo. Alguna crítica hay, pero el público de Bilbao no falla: anima siempre. Es verdad que el San Mamés antiguo era más "bombona", estaba más encima, pero la afición aquí aprieta los 90 minutos.

"El Oviedo está adaptándose, resituándose en la categoría. El cambio de entrenador ha generado polémica por lo que leo; la afición tiene sus discrepancias, y es una pena"

¿Y cómo ve al Oviedo?

El Oviedo está adaptándose, resituándose en la categoría. El cambio de entrenador ha generado polémica por lo que leo; la afición tiene sus discrepancias, y es una pena. El secreto del éxito es estar todos a una, sino se complica. Y siendo un recién ascendido necesitas más paciencia y más apoyo que si estás asentado.

¿La plantilla?

Creo que han sabido hacer un equipo con gente joven y veterana. Y está la figura de Cazorla. Conseguir mantenerlo otro año, darle su sitio… es envidiable cómo lo han hecho y cómo ha funcionado. Esa es la clave. Pero Primera son palabras mayores: la plantilla necesita adaptarse, tiempo… y en Primera no te lo dan. Confío en que sean capaces, es clave mantenerte el primer año: por lo económico, por el proyecto, por crecer e incorporar gente de otro perfil, de más nivel.

¿Qué sintió con el ascenso?

Sentí una enorme alegría, y eso que yo jugué en otro campo, en otro fútbol. Yo siempre cuento que parece que jugué en blanco y negro por cómo ha cambiado todo. Pero mi etapa en Oviedo no la olvido. Allí pasamos, tanto mi mujer y yo, dos años maravillosos, tanto en el equipo como en la ciudad. Ya era hora de que volviera a Primera, ya había pagado demasiado por los errores cometidos.

Xabi Eskurza

Xabi Eskurza / Podium Trade

Una etapa para recordar

¿Recuerda cómo fichó por el Oviedo?

En Mallorca acabé mal con Cúper. Tenía contrato y no contaban conmigo. La decisión fue fácil: salir. Lo complicado era encontrar algo interesante. Llegué a Oviedo con la pretemporada avanzada, aunque estaba acostumbrado porque me había pasado antes.

"El año de Fernando Vázquez, con un punto más de fortuna o de resultados podríamos habernos metido en Europa"

En la 98/99 empiezan como un tiro con Fernando Vázquez.

El año fue bueno, muy bueno. Empezamos con muy buen pie aunque fue una pena porque o el final se nos hizo largo o nos puso en nuestro nivel real, no lo sé. Pero el inicio fue increíble, jugando muy bien además. Con un punto más de fortuna o de resultados podríamos habernos metido en Europa.

Un Oviedo matagigantes

En la primera vuelta cayeron en el Tartiere: Atlético, Barcelona y Real Madrid.

Teníamos un equipo que jugaba muy bien, competía, fue una gran temporada. Nos crecíamos ante los grandes. Luego, hubo decisiones deportivas que marcaron el camino: se prescindió de Fernando (Vázquez), se hicieron otros fichajes, salió gente…

El 3-5 en San Mamés, ¿cómo lo recuerda?

Mi recuerdo es estar en el campo y ser consciente de lo que estábamos haciendo. Disfrutando del momento, no por ser en Bilbao, sino por ser consciente de lo que lográbamos no era sencillo. Y jugando muy bien al fútbol.

La 99/2000 fue más complicada.

Y eso que vino un gran entrenador como Luis Aragonés. Pero pasamos muchos problemas. Yo había estado con Luis en Valencia, y en Oviedo yo creo que no se vi toda su esencia porque estaba muy preocupado por el equipo, porque no terminaba de arrancar. Por suerte logramos salvarnos, pero no fue como el año anterior. Y ahí empezó mi calvario con las caderas.

De hecho se retira tras ese año.

Llevaba con problemas en las caderas desde la etapa de Mallorca, pero iba tirando. Tenía artrosis en las dos. El año de Aragonés acabé muy mal, con muchos dolores. Vino Antic, no contaba conmigo, me apartó y decidí dejarlo.

"Aragonés me decía, 'tiene que estar usted, le necesitamos'. Y yo, que tenía confianza con él, le contestaba: 'Es que no puedo ni andar, como para correr…'"

Tenía 30 años, ¿fue duro?

Lo contrario, fue una liberación. El año de Luis en los últimos 15 partidos fue horrible, no podía ni andar. Aragonés me decía, "tiene que estar usted, le necesitamos". Y yo, que tenía confianza con él, le contestaba: "Es que no puedo ni andar, como para correr…". Al final puso ahí a Losada, porque yo no podía.

¿Cómo evolucionó de aquello?

Dejé el fútbol, vine a Bilbao, el médico me miró y me dijo que no había solución. Ni operación ni nada, que aguantara. Con 30 años estaba como un señor de 70, con dolores hasta en la cama. Lo pasé muy mal. Me cambió la vida cuando me saqué el título de entrenador.

¿Y eso?

Tenía 40 años, fui a Las Rozas y me encontré al doctor Borrell, con el que había coincidido en la selección olímpica. Le comenté lo de las caderas, que no podía más, y él me respondió que debía operarme sí o sí, que había prótesis, y puso en contacto con Manel Rivas, el doctor que me operó. Me cambió la vida. Sacarme el título de entrenador fue la salvación.

¿Puede llevar una vida normal?

Sí, prácticamente. En la operación me tocaron un nervio de la pierna izquierda y no la controlo al cien por cien, pero estoy perfecto para una vida normal. No puedo jugar al fútbol, ni correr, pero puedo andar en bici, aunque ahora la tengo un poco olvidada, y sí le doy al golf.

Xabi Eskurza, a la izquierda, ante el paraguayo Benítez, del Espanyol, en un partido de la temporada 1998-99.

Xabi Eskurza, a la izquierda, ante el paraguayo Benítez, del Espanyol, en un partido de la temporada 1998-99. / LNE

El mejor, Dubo

¿El mejor jugador con el que jugó en Oviedo?

El que más me llamaba era Dubovsky. El de más talento. Con calidad, muy buen físico, me sorprendió. Luego había grandes futbolistas como Dely (Valdés), Viktor (Onopko), Paulo (Bento)… más los jóvenes Esteban, Ania, César, Boris… Era una plantilla equilibrada entre chavales e internacionales. Oviedo fue una fábrica de sacar jugadores jóvenes, de apostar por la cantera.

¿Es posible ahora esa fórmula?

Claro. No solo lo es, sino que salvo los equipos más grandes, la clave pasa por combinar cantera y extranjeros de calidad. Se vio en los 90: el de la casa te da el plus. La fórmula de los 90 de canteranos e internacionales no pasa de moda.

La última: ¿Cómo era el viejo Tartiere?

Era un campo que vibraba. Pequeño para la afición que había, pero ese era el secreto: animaba, sentía los colores, lo vivía como algo suyo. Veíamos que se quedaba pequeño poco a poco, pero era especial. Muy inglés. Yo venía de San Mamés y, aunque el Tartiere era más pequeño, seguía ese mismo concepto. Nos ayudó una barbaridad, sobre todo en los momentos malos.

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