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En Gijón todavía esperan el dinero del ascenso del Oviedo: la opinión de Toño Bernardo sobre la rivalidad regional

La rivalidad entre Oviedo y Sporting no entiende de economía

La opinión de Toño Bernardo sobre la rivalidad regional

La opinión de Toño Bernardo sobre la rivalidad regional / T.B.

Paseaba tranquilamente, entre multitud de transeúntes, un domingo cualquiera por la calle Corrida de Gijón, cuando observé que muchos de ellos miraban hacia el cielo, con los brazos en alto, a la espera de algo que nunca llegaba. Era una situación extraña. Personas normales, con la mirada perdida hacia el infinito y en actitud expectante, ante un suceso que no terminaba de producirse.

Fue tal la curiosidad que esta situación despertó en mí, que me acerqué a uno de ellos para preguntarle qué ocurría, que a qué estaban esperando. El hombre, extrañado ante mi consulta, me soltó sin miramientos: "¿No sabe usted que ha ascendido el Oviedo a Primera?". Sorprendido al máximo por la pregunta, le respondí con franqueza: "¿Cómo no lo voy a saber, si llevo media vida esperando por ello?". Quería hacerle ver que desconocía la relación existente entre nuestro ascenso y su inusual actitud. El hombre, cansado ya de tanta explicación, me expuso su razonamiento de forma muy concisa: "Pues como habrá escuchado, el ascenso del Oviedo es muy bueno para toda Asturias. Va a revitalizar nuestra economía e, incluso aquí, en Gijón, tenemos que estar felices, ya que nos van a llover los millones del cielo, gracias a que Asturias por fin vuelve a tener un equipo en Primera".

Como esa cantinela ya me la sabía de memoria, cogí el coche y enfilé la autopista, dirección Oviedo, haciendo repaso mental a todo lo que tuvimos que aguantar nosotros mientras el Sporting militaba en Primera y nos decían que era bueno para Asturias, que beneficiaría a nuestra economía y que, por ende, debiéramos alegrarnos de sus éxitos deportivos. La realidad es que yo seguí igual de pobre o de rico, según se mire, y me da la impresión de que a ninguna de las personas de mi entorno les hizo millonarios que los rojiblancos jugaran en Primera.

Hoy en día, tenemos que alegrarnos o sentirnos tristes de los resultados deportivos en función de los supuestos rendimientos económicos que se deriven de los mismos. Nada de pasión, sentimiento o cualquier otra emoción. Ahora todo lo domina la cruel frialdad del dinero.

Una vez que la ilusión óptica de la mejoría económica se cae por su propio peso, el siguiente argumento por el que te intentan convencer para que disfrutes de las proezas de tu máximo rival regional, viene resumida en la odiosa frase "somos todos asturianos". ¡Coño!, claro que todos somos asturianos. En concreto, yo soy europeo, español, asturiano, ovetense, del barrio de Buenavista… Para ser más precisos, también soy asmático, desde que me lo diagnosticaron con tan solo seis años ¿Debo alegrarme también de los éxitos que logren las personas con asma por encima de las que no lo padecen? "Mira aquel que se afuega, con el ventolín en la mano. ¡Es de los míos! Ánimo chaval, que solo te quedan 35 km para acabar la maratón". Compartir patologías siempre ha unido más que la proximidad geográfica.

La tribu de los ofendiditos es incapaz de asumir como cierta una realidad tan indiscutible como que los del Oviedo queremos que pierda siempre y en todo lugar el Sporting, de la misma manera que sucede en sentido contrario. Nos martirizan con su pretendida superioridad moral con el "somos todos asturianos", sin darse cuenta de que por eso, porque convivimos en un pequeño terreno del planeta tierra y nos tenemos que soportar diariamente, nos aborrecemos futbolísticamente. Y es normal. Estamos hablando de fútbol. Simple y llanamente de fútbol. Ni de economía, ni de proximidad vecinal: fútbol.

Usted, fiel asiduo a El Molinón, cuando se anuncia en el videomarcador un gol del Oviedo, ¿ha visto alguna vez a alguno de sus congéneres levantarse a celebrarlo? Me da la sensación de que no. Es más, en el Carlos Tartiere, en ocasiones, se celebran con más brío los goles recibidos por el Sporting que las canciones de apoyo al Oviedo. Y no pasa nada. Aquí seguimos todos. Ponga bien la oreja, señora: es fútbol. Y lo disfrutamos y lo sufrimos con independencia de que usted nos venda que mejora la economía o que tenemos que compadecernos del rival, porque compartimos comunidad autónoma con él. Ahí, cuando al eterno rival le va mal, "se le pisa el cuello", no se da la mano. No se preocupen, tengo de sobra asumido que no seré yo quien redacte el editorial de LA NUEVA ESPAÑA al comienzo de Liga de los equipos asturianos.

¿Asturias azul o Asturias rojiblanca? Siento decirlo, pero el debate es estéril. Asturias tiene azules, tiene rojiblancos, tiene blanquiazules, tiene azulgranas, tiene merengues y algún color más. Negar la evidencia, es negar la realidad. Otro asunto son los anhelos personales de cada uno, normalmente, muy alejados de la realidad. Ni el Oviedo es ahora, por jugar en Primera, el orgullo de Asturias, ni era la vergüenza cuando militaba en Tercera. El Real Oviedo es el orgullo de los oviedistas, asturianos o no, y de nadie más, con independencia de la categoría en la que milite.

La rivalidad Oviedo – Sporting forma parte del ADN futbolístico de nuestra tierra. Nuestro gen futbolero nos pide a gritos la derrota del vecino, así que usted que ve el fútbol desde el chigre, si es que lo ve, ahórrese sus argumentos. No nos va a hacer cambiar. Somos felices en las trincheras.

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