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Opinión | De aquellos barros, estos logros

Antonio Bernardo

Un documental que olvida a los protagonistas y el reto de ganar el relato: la opinión de Toño Bernardo

Sobre la importancia del consejo de administración de Toni Fidalgo en la crisis de 2012

Antonio Mijares, Juan Ramón González, Fidalgo, Sabino López, Hugo López y Jorge Sánchez, en una reunión.

Antonio Mijares, Juan Ramón González, Fidalgo, Sabino López, Hugo López y Jorge Sánchez, en una reunión. / lne

Tengo la sensación de que se está fomentando un revisionismo de la historia más reciente del Real Oviedo, muy alejada de la realidad.

Refresco la memoria de los oviedistas recordando el momento de la huida de Alberto González, dejando tras de sí un reguero de deudas y más deudas pendientes de abono. Los gastos desbordaban de manera dramática a los ingresos. Ante ese panorama, normal que un gran oviedista como José Luis "Gespasa" no apareciese en la Junta de accionistas en la que le iban a nombrar presidente.

Agustín Iglesias Caunedo, al frente de la alcaldía de la ciudad, apoyado por miembros de la Aparo y de Symmachiarii, conformó en poco más de 24 horas un equipo de oviedistas que haría historia al frente del club. Toni Fidalgo en la presidencia, junto con los consejeros Antonio Mijares, Juan Ramón González "Torla", Pedro Zuazua, Sabino López y, como asesores de presidencia, Hugo López y Jorge Sánchez, asumieron la responsabilidad que absolutamente nadie más quiso asumir. Ponerse al frente de un Real Oviedo ahogado por las deudas, muchas de ellas, de pago inmediato, poniendo en juego su reputación, su oviedismo y lo que es más importante, arriesgando su patrimonio. Las sentencias judiciales que desembocaron en el embargo de los bienes de Manolo Lafuente y de otros consejeros de comienzos de siglo estaban bien frescas en la mente de todos aquellos que declinaron entrar en la directiva azul.

Es muy fácil ver estas situaciones desde la barrera, pensando que todo el que entra al consejo de administración del Oviedo "caga duros", pero no es así. Los embargos derivados de deudas del club han destrozado vidas, han provocado auténticos dramas en quienes los han sufrido en sus propias carnes. Escasa empatía la mostrada por el oviedismo en estos casos, ante quienes perdieron buena parte de sus bienes por ponerse al frente del Oviedo en sus peores momentos.

Más allá de poder ir pagando como buenamente se podía las deudas y conformar una plantilla con la que competir esa temporada, el consejo de administración de Toni Fidalgo puso en marcha una ampliación de capital de repercusión universal que, aún hoy en día, se toma como ejemplo y se explica en distintas universidades del mundo. Fue tal su éxito que, una vez el oviedismo respondió en masa y se volcó en ayudar económicamente para la salvación del club, ciudadanos de muy diverso origen contribuyeron en nuestra lucha. Esos fueron los verdaderos cimientos sobre los que se asentó la posterior llegada de Arturo Elías como máximo accionista.

Viene todo esto a colación, dado que en fechas recientes he tenido la oportunidad de ver el documental "Oviedo de Primera", realizado por la productora mejicana "Claro Sports". Dicho documental centra buena parte de su contenido en la ampliación de capital de 2012 y, por arte de magia, no figura en el mismo ninguno de los directivos que obró el milagro. Ni Toni, ni Pedro, ni "Torla", ni ningún otro merece la consideración suficiente para intervenir en un documental que viene hablar de lo que ellos, con espectacular acierto y suma responsabilidad, llevaron a buen puerto, de forma magistral. Se tapa de manera descarada su imprescindible aportación en el proceso de salvación del club. Es como si se hiciera un documental sobre la transición española y no salieran ni el Rey Juan Carlos, ni Adolfo Suárez. De locos.

Y lo que más me duele e imagino les dolerá a sus verdaderos protagonistas, es que el oviedismo de a pie da por aceptado ese planteamiento de que, con el club hecho añicos, se gastó una broma por la radio al yerno del hombre más rico del planeta y, a partir de ahí, se consolidó nuestra salvación. No señores. No fue así. En estos momentos en los que el Fiscal General del Estado nos ha confirmado la importancia de ganar el relato, nosotros tendríamos que ser los primeros en recordar nuestra historia, tal y como fue. Cuando nadie quería dirigir al Oviedo porque era un muerto con patas, Arturo Elías, como es lógico, vivía felizmente sin preocuparse del Oviedo. Tuvieron que venir un grupo de oviedistas a coger las riendas y realizar un trabajo espectacular, para que una de las grandes fortunas del mundo invirtiera en nuestro club y nos diera una estabilidad económica, de la que todos estamos sumamente agradecidos.

No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que los directivos que han venido detrás de Toni y su equipo han querido borrarlos y apartarlos de la historia del Oviedo. Han sido relegados a un papel secundario, para poder ocupar ellos un primer plano que, en lo que respecta a 2012, en absoluto les corresponde. No son conscientes que, en realidad, ese desprecio les empequeñece. El cariño se gana trabajando con profesionalidad y acierto. No escondiendo a quienes lo han hecho espectacular antes que tú y gozaban del aprecio y simpatía del aficionado.

Ya nada me extraña, pero me veo dentro de unos años viendo un documental en el que se insinúe que fue Luis Carrión quien nos ascendió a primera. No se escandalicen. Háganme caso. Estas cosas pasan.

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