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Cerca con Cazorla, lejos con Quintero: empate del Oviedo con uno menos ante el Rayo en el Tartiere (0-0)

El internacional guía a la mejor versión de Carrión aunque sin gol antes de la excesiva roja a Chaira

Aarón salvó un punto deteniendo un penalti a Isi y el equipo azul resistió bien

Nacho Azparren

Nacho Azparren

A un notable Real Oviedo, guiado por Cazorla, le faltó el gol sustento de todo equipo, y menos protagonismo de un colegiado, Alejandro Quintero, a contrapié todo el choque con una colección de decisiones confusas, para reencontrarse con el triunfo tantas semanas después. Estuvo cerca en una gran primera parte, nunca tan cerca con Carrión, pero no acertó. Después lo complicado pasó a ser imposible con el quisquilloso y sobreexcitado arbitraje y al menos el equipo sacó el orgullo y el orden, y las manoplas de Aarón, para dejar el saldo en un punto, 0-0. Insuficiente dadas las circunstancias.

Real Oviedo
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0 0
Rayo Vallecano
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Alineación Real Oviedo

Aarón (3);
Vidal (1), Costas (2), Calvo (1), Javi López (1);
Colombatto (1), Dendoncker (1);
Viñas (2), Cazorla (3), Chaira (0);
Rondón (1).

CAMBIOS

Rahim (1) por Javi López, min. 46.
Hassan (1) por Cazorla y Agudín (1) por Rondón, min. 61.
Forés (1) por Viñas, min. 85.

Alineación Rayo Vallecano

Batalla (2);
Ratiu (2), Lejeune (2), Mendy (1), Chavarría (2);
Unai López (2), Valentín (1), Isi (1);
De Frutos (2), Camello (0), Álvaro (2).

CAMBIOS

Pathé Ciss (1) por Mendy, min, 57.
Alemão (1) por Camello, min. 70.
Gumbau (1) por Isi y Fran Pérez (1) por Valentín, min. 85.


Alejandro Quintero (comité andaluz). Roja directa a Chaira, min. 53 y a Ciss, min. 92. Amarillas a los locales Nacho Vidaly a los visitantes Mendy, Isi.

Carlos Tartiere: 23.684 espectadores.

Metió el Oviedo en calor al Tartiere con un centro de Javi López a los tres minutos, declaración de intenciones. Balón a los costados y buscar el área. La orden, escuchados los argumentos que siguieron a la derrota en San Mamés, era ser un equipo menos redundante, más directo.

Apostó Carrión por la misma fórmula, insistente con lo suyo, también con esa idea que repite hasta la saciedad de que el equipo va a más, aunque no lo muestren los resultados. Solo había una novedad, pero vaya novedad. La de Santi, cerca de los 41 años. Con talento para repartir.

Fue solo un detalle en el once y pareció una remodelación completa del equipo. Lógico cuando se cuenta con alguien de semejante clase. Santi se situó en la mediapunta, esa zona en la que ni Ilic ha roto ni Reina parece encontrarse. El problema se convirtió en la solución ideal, con Cazorla de faro y el Oviedo firmando el mejor primer tiempo de la era Carrión. Eso sí, y no es novedad, sin el premio del gol.

Pero vayamos al juego. El Oviedo presionó la salida de balón del Rayo y, lo que fue más importante, ganó muchos más duelos en el medio. Por eso los de Íñigo, muy desdibujados, no tuvieron continuidad en la propuesta, y el choque fue poco a poco inclinándose al lado de Batalla.

A los 17 minutos, Viñas robó ante Mendy y el Oviedo atacó al galope. Chaira recortó y le pegó abajo, rechazó Batalla y Rondón empujó a la red. Estaba adelantado medio metro, una pena. La acción dejó a Viñas dolorido porque Mendy, en la pugna, había acabado con sus tacos cerca de la rodilla del charrúa. Por menos que eso hemos visto rojas vía VAR en la siempre indescifrable liga española. No esta vez.

Solo se vio al Rayo una vez por tierras de Aarón, en un testarazo inexacto de Álvaro. Fue poco antes de la jugada que pudo hacer temblar al Tartiere. Santi Cazorla asumió la responsabilidad de una falta algo lejana. No para él. Chutó Santi y la pelota se fue dirigida por mando a distancia por encima de la barrera y con dirección a la escuadra. Chocó con estruendo con el larguero cuando el Tartiere ya preparaba el champán. Tampoco Viñas pudo aprovechar el rechace pues Mendy le negó el gol sobre la línea.

La acción espoleó al Tartiere, que nunca le había dado la espalda al equipo pero estaba algo expectante con los suyos, esperando que le convencieran. El mejor argumento llevaba el 8 a la espalda.

Siguió jugando Cazorla y con él dominando el Oviedo a un Rayo impreciso y sin química. Dendoncker no fue capaz de culminar una rápida acción en la derecha con dejada exacta de Viñas. De seguido, robo en tres cuartos, balón a Chaira y chutazo de este a distancia. Batalla se estiró todo lo que daba para puntear a córner. La sensación al descanso era otra vez esa mezcla de satisfacción por el juego visto con lamento por no ir delante en el marcador.

La buena noticia era ver a un notable Oviedo, la mala que la peor versión del Rayo podía actualizarse al descanso. Isi, nada más regresar, avisó de un nuevo escenario con un zurdazo que Aarón atrapó seguro.

El guion, no obstante, cambió con Alejandro Quintero más que con el Rayo. Chaira pierde un balón tonto y se equivoca al ir al suelo con tanta fuerza. Isi rueda y el colegiado sale disparado a enseñarle la roja, así en modo automático. La repetición muestra una entrada dura, sí, de esas que con amarilla se podría haber resuelto. No para Quintero ni sus compañeros al otro lado del pinganillo que, como en la acción de Mendy, eligen el silencio.

Así que el panorama se vuelve a poner negro para el Oviedo, con Carrión obligado a meter piernas tras el aviso de Álvaro algo centrado. Entraron Hassan y Agudín para revitalizar las alas y el Tartiere despidió con devoción a Cazorla.

Más jaleo, este a los 67. Agudín toca ligeramente a De Frutos en el área y el colegiado señala penalti. Tampoco esta vez lo duda. Lanza Isi y Aarón vuela para detener. Estalla el Tartiere en dos tiempos: por la parada y cuando el VAR confirma que no había nadie adelantado, con Alejandro Quintero escudriñando la pantalla con cara de circunstancias. El fútbol moderno.

Siguió hasta el final el acoso del Rayo ante un Oviedo que defendió con alma. Unai López se dio con el larguero a 15 del final y lo cierto es que lo más cerca estuvo el equipo azul de perder el partido.

Porque resistió con entereza e incluso trató de dañar a la contra. Un córner en el 90 fue la excusa del Tartiere para montarse en el tren de la ilusión. Pero Hassan definió con la zurda a las nubes.

Antes del final, una sucesión de córners bien neutralizada por los azules y otra del colegiado, con una roja a Pathé Ciss en una acción que en un arbitraje normal quizás no hubiera sido para tanto.

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