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"San Cucufato": la visión optimista de Toño Bernardo sobre la situación del Oviedo

¿Saben que es lo guapo de todo esto? Que estamos a tiempo de solucionarlo

Dendoncker y Hassan  celebran el gol del Oviedo ante la Real Sociedad. | MIKI LÓPEZ

Dendoncker y Hassan celebran el gol del Oviedo ante la Real Sociedad. | MIKI LÓPEZ

Me ha ocurrido exactamente lo mismo en los dos últimos desplazamientos con el Oviedo. Tanto en la previa de San Mamés como en la del Metropolitano, me crucé con amigos oviedistas que me transmitieron similar premonición: "Hoy tengo un presentimiento. Creo que nos vamos a llevar los tres puntos". Yo que no levanto cabeza con la dinámica del equipo, me agarraba a esas confidencias realizadas en voz baja, como si tuvieran miedo a que otros los tomaran por locos, como a un clavo ardiendo. Siempre positivo, nunca negativo, que diría Van Gaal. Así accedía yo a los estadios. La salida, por desgracia, ya era bien distinta. La cruda realidad nos devolvía al último puesto de la clasificación y yo tenía a bien no recordar a ninguno de mis amigos futurólogos su error. El mal humor se comparte en silencio.

Echar un vistazo a las redes sociales del club tras una derrota es sumirse en la más absoluta de las desesperaciones. Todo negro. Nadie vale para nada. Aquello es una lista interminable de comentarios negativos, insultos, descalificaciones y opiniones deportivas realizadas a posteriori. Y entre esa avalancha derrotista, destacan comentarios como "seguro que el próximo lo ganamos" o "a muerte con los jugadores y el entrenador". Son inmensa minoría, pero de verdad que siempre en mi equipo. No voy a negar lo evidente. Yo soy de los que lo quemaría todo en una situación como la actual, pero me parecen imprescindibles los que mantienen el ánimo y la serenidad.

En cien años no hemos disfrutado en Asturias como hoy en día del color azul que inunda cada rincón de nuestra tierra. Niños, adultos y ancianos orgullosos con su elástica oviedista. Bares engalanados con banderas y escudos del club más grande. Se ha formado un tsunami oviedista que sería tan bonito de conservar, como doloroso de perder. Fito Cabrales, referente espiritual desde los tiempos de "Platero y tú", nos lo recuerda en una de sus canciones, al afirmar que "será más divertido cuando no me toque perder". La vida se disfruta mucho más venciendo, que de perder ya vamos los oviedistas sobrados.

No es nada sencillo pasar de la ilusión desbordada que se originó el 21 de junio de este mismo año con la situación convulsa que estamos padeciendo en la actualidad, tanto a nivel deportivo como en el plano institucional. De estar en lo más alto, a vernos nuevamente sumergidos en el fango. Y todo en medio año. Complicado de digerir.

¿Saben que es lo guapo de todo esto? Que estamos a tiempo de solucionarlo. Los futbolistas tienen la enorme fortuna de tener en su mano que tanto los optimistas como los pesimistas, podamos volver a sonreír. Usted se preguntará: Pero ¿qué pueden hacer ellos si no les sale nada? Voy a empezar por darles un consejo básico: hagan el favor de volver a tirar entre los tres palos. Para que el gol suba al marcador, se antoja imprescindible que la pelota entre en la portería.

Está muy bien que pase cerca del larguero, que dé en la cruceta o pegar al suelo en el momento de rematar a puerta, pero lo suyo es que el balón vaya hacia la portería y ya, si eso, que el portero rival intente blocarla. No sé cuándo hemos perdido esa confianza, pero yo, que no destaco precisamente por ser de misa diaria, voy a rezarle a San Cucufato para que les devuelva inmediatamente la confianza, el ánimo y la positividad que desde el banquillo son incapaces de transmitir. "San Cucufato, San Cucufato, de los cojones te ato, si no me das lo que te pido, no te desato". Si te puedo dar una pista, busca esa confianza y esa positividad por Serbia. Que nos la devuelvan cuanto antes. La hemos perdido y necesitamos recuperarla cuanto antes. En tus manos queda.

Ustedes, los que mandan, los que toman las decisiones, lo tienen aún más sencillo que los futbolistas. Se requiere tan solo ser profesional. Tomar medidas adecuadas, sensatas, coherentes y consensuadas. Están a los mandos de un club de la liga de fútbol más importante del planeta. No dirigen un equipo de fútbol sala de empresa. Decisiones inteligentes, alejadas de egos y que nos pongan al nivel de otros clubes contra los que competimos.

No sé ustedes, pero yo no soporto que el futuro de la humanidad está en manos de la dichosa inteligencia Artificial. Lo sabe todo. Es tan lista ella que va a controlar a la humanidad entera. Imagínense lo brillante y estupenda que es la Inteligencia Artificial que en marzo de este mismo año no nos daba opciones de ascender a primera. Ahora, en vez de reconocer su ineptitud a la hora de prever resultados deportivos, nos vuelve a atacar dándonos un 90% de probabilidades de descender. ¿No les apetece, como a mí, volver a darle una buena patada en la entrepierna a la "sabelotodo" de la Inteligencia Artificial? Futbolistas y directivos tienen en su mano conseguirlo. Apunten fuerte, mantengan la calma, acierten con sus decisiones, trabajen con profesionalidad y las victorias llegarán. Hasta ahora hemos hecho lo contrario, pero estamos más que a tiempo de solucionarlo.

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