Una nueva pieza para el partidazo de las leyendas: el "Jabalí" con olfato de gol que marcó una era en el Tartiere
Fue pichichi de Primera en su temporada de estreno en el Oviedo: Marianín volverá al Tartiere en el "Encuentro de Leyendas"

Marianín forma parte del imaginario sentimental del Oviedo

Marianín forma parte del imaginario sentimental del Oviedo, uno de esos nombres que sobreviven al paso del tiempo porque simbolizan lo mejor de una época. Mariano, Marianín Arias Chamorro (Fabero, León, 1946) llegó al club azul a comienzos de los años 70 sin hacer ruido, procedente del Ensidesa, pero tardó poco en convertirse en un delantero de referencia en Primera. El berciano, rápido, intuitivo y con un instinto casi animal para el gol, se ganó el apodo de "Jabalí del Bierzo" por su fiereza en el área y por la facilidad con la que abría camino entre defensas mucho más corpulentos que él.
Su irrupción fue inmediata. En su temporada de estreno en el Oviedo, Marianín besó el santo: 19 goles en Primera y trofeo Pichichi, uno de los hitos más inesperados y celebrados en la historia del club. Aquel premio alimentó el mito de un delantero que brilló vestido de azul. Lo suyo era competir, definir y hacer del Tartiere un territorio propio, donde el público encontraba en él una mezcla perfecta de humildad, carácter y eficacia.
El paso de los años no ha borrado su leyenda. Todo lo contrario: la ha agrandado. Marianín dejó el Oviedo en 1977, pero su huella sigue intacta en la memoria colectiva. Para muchos aficionados veteranos fue el primer ídolo; para otros, el relato que pasaba de padres a hijos en aquellas tardes en el feudo carbayón. Marianín fue eso: un goleador de época, un carácter intransferible y un nombre grabado para siempre en la historia azul. Ahora, el artillero volverá a pisar el Tartiere en el "Encuentro de Leyendas" del día 27.
El defensor que brilló en los últimos años de Primera
Sergio Boris (Avilés, 1980), brillante zaguero del Oviedo a finales de los 90 y principios del siglo XXI, estará en el partido de las leyendas del próximo 27 de diciembre. El canterano azul, que disfrutó de una larga carrera futbolística hasta que se retiró en 2018, llegó al Oviedo en edad cadete y estuvo cuatro temporadas en el primer equipo, con el que vivió el momento más duro de su carrera, el descenso a Segunda. La Real Sociedad decidió pagar su cláusula y Boris dejó dinero en las arcas de un Oviedo que tardó en volver a la élite, pero lo hizo.
De jugar la UEFA al rescate del Oviedo en 2003
Aldeondo (Andosilla, 1971) llegó al Oviedo en 2003 tras una brillante carrera en la Real Sociedad, con el equipo descendido a Tercera, con un montón de problemas que entonces parecían irresolubles, pero, eso sí, con el apoyo incondicional de una afición que nunca abandonó a su club. Con el conjunto carbayón logró el ascenso a Segunda B en su segunda campaña, aunque también vivió momentos tristes en Oviedo, como la eliminatoria fallida en Arteixo. Sabe lo que es jugar la UEFA, pero nada le marcó más como jugar contra el ACF ante 22.000 personas.
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