La "opción Pachuca" como última bala de Jesús Martínez: las claves de una crisis en el Oviedo que nadie se imaginaba hace seis meses
El dueño del club oviedista, respetado y querido por la hinchada antes de traer de vuelta a Carrión, se encomienda a su criterio para cerrar a un entrenador, con Almada como primera opción y Berizzo en la recámara
En la misma rampa donde en junio los jugadores y directivos salieron como héroes, se vivieron el domingo imágenes de otra época que no representan a la afición azul

La "opción Almada" como última bala de Jesús Martínez: las claves de una crisis en el Oviedo que nadie se imaginaba hace seis meses / LNE

A Jesús Martínez le queda una última bala para enderezar una temporada que se ha convertido en una trama dramática cuyo guion parece escrito por el peor enemigo que puede tener el Oviedo. Una campaña, la de la vuelta a Primera en el centenario, que debería ser de sufrimiento, pero también de felicidad, se ha transformado en una auténtica pesadilla. El shock interno es mayúsculo a todos los niveles. ¿Recuerdan aquellas imágenes de felicidad en junio? Ya nadie se acuerda.
Los jugadores y los directivos del Oviedo salieron de la rampa del parking del Tartiere hace seis meses como héroes. El domingo, tras caer en Sevilla y ser despedido Carrión, tuvieron que ser protegidos por la Policía, en unas imágenes lamentables, propias de otra época y que no representan a la afición del Oviedo.
Hay hinchas azules muy indignados y decepcionados, la mayoría, que no pagan su enfado con agresiones e insultos y muestran su cabreo de forma respetable. Normal que estén enfadados, con los de corbata y sobre todo con los de pantalón corto, incapaces, salvo contadas excepciones, de estar a la altura del escudo. Tiempo habrá de reflexionar sobre ello, pero tiempo es precisamente lo que no tiene el Oviedo.
México asume el error
Jesús Martínez se ha puesto manos a la obra y en su cabeza como primera opción ha aparecido la figura de Guillermo Almada, su técnico de máxima confianza en los últimos años en Pachuca. Se trata de la primera vez que el máximo accionista nombra a un entrenador de forma directa. Oviedo y Valladolid siguen negociando para cerrar el traspaso de la opción elegida por el dueño del club azul, puesto que Almada tiene contrato vigente con la entidad vallisoletana. Si no fructifica esa opción en la recámara está Eduardo Berizzo, también de la máxima confianza de México.
Martínez, como principal responsable, validó a todos los técnicos escogidos hasta el momento después de que los propusiera su equipo de trabajo. El dueño del Oviedo no veía claro del todo cesar a Paunovic tan pronto. No estaba contento con el serbio, ni por lo que veía en el campo ni por lo que le trasladaban desde Oviedo, pero planteó esperar alguna jornada más.
Tampoco le convencía repescar a Carrión. Incluso Almada estuvo ya sobre la mesa cuando el serbio salió por la chimenea. En Oviedo sí se tenía claro: el catalán era la mejor opción y la situación de Paunovic era insostenible. Y México, ahí está el pecado y la responsabilidad del dueño, lo avaló y lo aprobó, siendo el máximo responsable. Todo cambió para mal en ese momento.
Martínez dio el ok a la vuelta de Carrión, asumió y defendió ese movimiento en primera persona en aquella rueda de prensa que le puso en la picota. Ahora ha parado en seco para tomar una decisión que se guie única y exclusivamente por su criterio. Horas antes de despedir al catalán, Agustín Lleida mostró confianza en el entrenador.
Un terrible punto de inflexión
Queda claro que el fichaje de Carrión, una jugada arriesgadísima, fue un inmenso error pésimamente calibrado por el club. Martínez, antes de validar esa operación, era un dueño respaldado, valorado por la afición y por el entorno azul, que había entrado como anillo al dedo en la ciudad. Ahora su bagaje general, muy positivo y poco discutible —un ascenso histórico en tres años—, está en entredicho en muchos sectores del oviedismo por esa decisión.
Dos motivos obvios dejan clara la profunda equivocación:
- Se fichó a un entrenador con experiencia negativa en Primera y sin ningún bagaje en lograr la permanencia en un equipo recién ascendido.
- Se trajo a un técnico pésimamente visto por un sector muy amplio de la afición, al que solo podían salvar los resultados.
¿Resultado? No hay victorias, pero todavía es peor: existe un ambiente tóxico y guerracivilista que no se vivía desde la etapa de Alberto González. Si se pudiese volver atrás, piensan ahora algunos… Da la sensación de que todo se hizo al revés. Explicárselo a alguien ajeno al Oviedo es muy complicado.
Los directivos en Oviedo están hundidos, asombrados por la despedida en la rampa. También sus familiares. Consideran que, por muchos errores que hayan podido cometer, no merecían (nadie lo merece) semejante linchamiento. El nuevo entrenador -Almada, si se logra cerrar la operación con el Valladolid- asumirá una situación complicadísima y deberá tener personalidad, a menudo lo que falta en el Oviedo.
El futuro
La situación deportiva, aunque es remontable por el tiempo que queda y porque hay un mercado de fichajes por delante, se ha puesto cuesta arriba. Mal haría el Oviedo, en todo caso, en dejarse llevar por la marea en pleno diciembre, como si no quedase más de media Liga por delante, como si el destino ya estuviese escrito y no hubiese nada que hacer. Acabe como acabe el curso, tocará reflexionar sobre si es necesario darle una vuelta de tuerca.
La implicación de Pachuca es poco discutible, por los niveles de inversión que han logrado meter al equipo en Primera, algo que se veía impensable hace dos telediarios. Pero quizá el método necesite una rosca más. Martínez cambió muchas áreas en el club, profesionalizó otras, metió gente de su máxima confianza y apostó por un modelo muy presidencialista que le dio grandes éxitos en México.
En Segunda la receta era evidente: fichar a los mejores jugadores e intentar ascender por la vía rápida. Así fue. En Primera, en cambio, es complicado que el Oviedo tenga acceso a futbolistas que marquen diferencias sin contar con una estructura deportiva de primer nivel, a imagen y semejanza de otros clubes con similares masas sociales e historia. ¿Dónde está la cantera? ¿Cómo puede tener una plaza Brandon Domingues y no un jugador del Vetusta? ¿Cómo puede renovarse a regañadientes a Paunovic y a la vez permitirle fichar a varios jugadores? Uno de ellos, Ovie, llevaba dos años sin jugar. Otro, Ilic, costó dos millones de euros. Es la incorporación más cara del mercado y no va ni convocado. Es evidente: algo ha fallado en la planificación. También en el vestuario, con varios jugadores acomodados, endiosados, que hacen y deshacen porque ya nadie los para en seco.
Después queda pendiente todo lo que no hizo Pachuca: meter mano en varios sectores del club anclados desde la etapa de Carso, que en el día a día hacen más mal que bien. Con esos, por cierto, fue con los que chocó Paunovic, que no se andaba con contemplaciones, con este o con aquel.
Lo fácil con el ascenso era salir en la foto, lo difícil ahora es afrontar una situación impensable hace dos telediarios. Almada -o el que finalmente venga- llegará a un polvorín. Que tenga suerte.
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