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Symmachiarii critica la gestión de Pachuca, exige responsabilidades y lanza un mensaje: “Este sábado el Tartiere debe rugir”

El Grupo ha emitido un comunicado analizando lo sucedido en los últimos días

Grada Fondo Norte

Grada Fondo Norte / MIKI LOPEZ

Tras las últimas horas convulsas en el Oviedo, que se ha cerrado con la contratación de Guillermo Almada, el Grupo Symmachiarii ha emitido un comunicado en el que critica la gestión de Pachuca y de la directiva azul, señalando directamente a Jesús Martínez como “el máximo responsable”, exige responsabilidades a la dirección deportiva, censura la “actitud de algunos empleados del club”, pero también llama a la unidad de la afición para intentar que el Oviedo luche por la permanencia.

“L temporada no ha terminado. Nuestro compromiso es innegociable como llevamos haciendo los 31 años: luchar hasta el último minuto. Ese apoyo no implica silencio ni sumisión, nuestra lealtad debe ser única y exclusivamente al Real Oviedo. Seguiremos señalando los errores y exigiendo responsabilidades siempre que sea necesario. Llamamos a la afición a mantenerse unida, a empujar al equipo y a expresar su disconformidad con firmeza”, indica Symmachiarii.

Así es el comunicado íntegro del grupo:

“En la temporada de nuestro centenario y del regreso a Primera División tras veinticuatro años, nadie podía prever que la crispación y el deterioro del ambiente se convertirían en la norma. La afición asumió desde el inicio que el objetivo sería mantener la categoría sufriendo, más aún tras comprobar las evidentes carencias en la confección de la plantilla.

Estas dificultades deportivas habrían sido asumibles con orgullo, compromiso y una lectura honesta de la situación por parte del club. Sin embargo, las decisiones tomadas durante la temporada solo han generado división y han roto el clima existente en el Carlos Tartiere, agravado por mensajes grandilocuentes y desconectados de la realidad actual.

En lo deportivo, la situación es crítica. El Real Oviedo se juega la permanencia lastrada por errores de planificación arrastrados desde el pasado verano siendo Jesús Martínez el máximo responsable. Asimismo, la dirección deportiva debe asumir su responsabilidad en la confección de la plantilla y en las decisiones adoptadas.

Igualmente, grave es la actitud de algunos empleados del club, que en ningún caso deben encararse ni recriminar a una afición que únicamente expresa un hartazgo comprensible. Todo ello se suma a la pérdida de credibilidad de un grupo empresarial que, bajo el lema “Fútbol y Negocio”, parece haber priorizado lo segundo, con subidas de abonos desproporcionadas y una política social que margina a los aficionados y aleja a los niños del estadio en favor de sectores “VIP”.

Los avances puntuales en ciertas áreas no pueden ocultar los problemas estructurales de fondo. La propiedad debe reflexionar seriamente sobre el rumbo elegido y dar un giro para garantizar la viabilidad futura y un clima social y deportivo acorde a la historia del club. El Real Oviedo no puede gestionarse con modelos ajenos a su realidad: aquí es imprescindible pisar el barro y entender su idiosincrasia.

Dicho esto, la temporada no ha terminado. Nuestro compromiso es innegociable como llevamos haciendo los 31 años: luchar hasta el último minuto. Ese apoyo no implica silencio ni sumisión, nuestra lealtad debe ser única y exclusivamente al Real Oviedo. Seguiremos señalando los errores y exigiendo responsabilidades siempre que sea necesario. Llamamos a la afición a mantenerse unida, a empujar al equipo y a expresar su disconformidad con firmeza.

Este sábado el Tartiere debe rugir. Animaremos sin descanso al equipo desde el primer segundo. Antes del inicio y tras el pitido final dejaremos claro nuestro malestar; durante el partido, todo nuestro aliento será exclusivamente para los jugadores, porque la permanencia se defiende en el campo.

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