Opinión
¡Oh Mama Inés! La opinión de la actualidad oviedista de Toño Bernardo

Abel Xavier disputa el balón con Armando, este en el Deportivo, en un choque de 1997. / IVAN ARTIMEZ
Lo que daría por volver a ver el fútbol con la ilusión y la inocencia que lo hacía de niño. Acceder al viejo Carlos Tartiere era un momento mágico. Los que vestían de azul no eran simples seres humanos, eran una especie de dioses inalcanzables que representaban todo lo que yo admiraba en la vida.
El Real Oviedo de finales de los 80 y comienzos de los 90 no le temía a nadie. Todos los rivales, incluidos los que ocupaban los puestos más altos en la tabla, sabían que venían a Oviedo a sufrir. Que les iba a costar sudor y lágrimas llevarse los dos puntos del Tartiere.
Llegabas a la grada ya durante el calentamiento y allí veías a Viti, Luis Manuel, Antonio Rivas, Tomás, Vinyals, Carlos o Janko Jankovic y sabías que iban a partirse la cara por el equipo y, lo más probable, a vencer al rival. ¿Cómo no elevarlos a los altares de nuestra particular religión oviedista?
Varias décadas después, vamos a tener la oportunidad de volver a disfrutar de muchos de ellos de corto y con el escudo del Oviedo en su camiseta. Un acto espectacular que va a poder ver la luz gracias a la iniciativa del Fondo Norte y de la Aparo, en colaboración con el club y el Ayuntamiento de Oviedo.
Esa colaboración entre aficionados, Real Oviedo y Ayuntamiento evidencia que cuando el oviedismo va de la mano, trabajando por un objetivo común, los resultados son mucho más positivos que cuando avanzamos cada uno por nuestra cuenta, con codazos incluidos y con el único afán de engordar el ego propio, y no buscando como objetivo principal el bien del Real Oviedo. Tomen nota en las oficinas de la Ería.
En los últimos tiempos, de la mano de la mal llamada profesionalización del club, hemos presenciado como se alejaba al aficionado del día a día del Oviedo y como algunos empleados de la entidad han mirado con recelo las iniciativas que no partían de ellos. Como si tuvieran miedo a un éxito que no surgiera de sus propias directrices. Tontería supina.
Por un futuro más halagüeño del club, se antoja imprescindible que los directivos y empleados sean conscientes que es mucho más provechoso apoyar y trabajar junto al aficionado que alejarlo y tenerlo en cuenta, tan solo, para pagar y poner colorido. El oviedismo activo, su fidelidad inquebrantable y sus iniciativas son, como ninguna otra, la verdadera fuerza de nuestro club. Lo que nos diferencia de los demás.
Volviendo al tema del "Encuentro de Leyendas", no puedo negar que mi impresión al respecto de los futbolistas no ha evolucionado de la manera positiva que deseaba. Descensos, denuncias por impagos, cambios de chaqueta hacía clubes rivales o, incluso, hacía equipos que buscaban con ahínco la desaparición del Real Oviedo, han hecho que la figura del futbolista perdiera para mi parte de esa magia inherente que desprendían durante la infancia.
"He visto cosas que vosotros no creeríais" es una frase del replicante rebelde de "Blade Runner" que bien podríamos hacer nuestra cualquier oviedista. En este club hemos pasado por situaciones con los futbolistas que nadie de fuera nos podría creer, pero aun así, he de reconocer que los futbolistas del Oviedo siguen emanando una especial atracción en mí.
Los considero parte de nuestra familia azul y, en un momento deportivo de sensaciones muy negativas como el que estamos padeciendo, volver a divertirnos con Carlos, Esteban, Linares, Aulestia, Dely Valdés, Mendoza, Yeray o Manu Busto en el césped, va a ser muy especial y emotivo. No lo olvidemos. Estamos celebrando un siglo de vida del club más grande que ha dado el mundo del fútbol, y nosotros, los oviedistas, formamos parte imprescindible de él.
Me han chivado que ese día, en la puerta de acceso al nuevo Carlos Tartiere, les van a hacer una pequeña prueba. El que no la consiga resolver, se verá obligado a abandonar el recinto. Como soy consciente que algunos sois muy jóvenes, os chivo las preguntas, para que llevéis preparadas las respuestas. El examen consiste en completar las frases: 1. Maqueda, que... eres, Maqueda, que... eres; 2. Fernando vos sos la vida, Fernando vos sos la pasión, solo te pido una cosa, que hagas al Oviedo...; 3. Totus tuus..; 4. La rabona de Hugo Pérez la hace Joka con la... y; 5. Oh Mama Inés, todos queremos que marque...
Hablando de leyendas. Hace unas semanas nos dejó una. Quizás muchos oviedistas no lo conocerán, pero su trabajo en el club y su predisposición para con el oviedismo le ha convertido, de pleno derecho, en una auténtica leyenda azul.
Marcelino Salazar, "Marce", un tipo sonriente, amable, currante y oviedista hasta la médula nos ha dejado de forma tristemente sorprendente. De los que en el barro se dejó la piel por el Oviedo, sin una mala palabra y sin copar ninguna portada. Oviedista, sin más, al servicio continuo del club de sus amores. Descansa en paz, amigo.
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