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El Real Oviedo o un milagro: la opinión de Osvaldo Menéndez

EN IMÁGENES: así fue el emotivo triangular por el Centenario del Real Oviedo

EN IMÁGENES: así fue el emotivo triangular por el Centenario del Real Oviedo / Fernando Rodríguez / Fernando Rodríguez

Osvaldo Menéndez

Osvaldo Menéndez

Son muchos los que hablan de los periodistas deportivos con cariño y con elogios. Les gustaría ocupar nuestro lugar en este mundo superprofesionalizado, sobre todo si los momentos son felices gracias a las victorias o ascensos. Cuando sucede lo contrario, no es tan bonito, ni fácil. Y digo fácil porque lo que está sucediendo ahora en el Real Oviedo con el control millonario mexicano y la llegada de un nuevo entrenador popular en América, pero que desconoce por completo el fútbol español, debe ser calificado como extraño. Cuando está cerca la celebración del centenario de unos los mejores clubes de fútbol de este planeta, ejemplo en todo, los oviedistas no entienden nada -y los comprendo perfectamente- y no dejan de echarse las manos a la cabeza para taparse los ojos, pero el fútbol a veces es así según esté montado. Pocos entendemos el intercambio de entrenador del Valladolid al Oviedo, aunque la relación de los que mandan en los dos clubes esté unida por la amistad y los negocios futbolísticos, "made in Pachuca".

El Valladolid pertenece ahora al Grupo Ignite que lidera el mexicano Gabriel Solares, que se lo compró al mítico Ronaldo Nazario. Por esa razón apareció el verano pasado junto al Pisuerga el técnico Guillermo Almada Alvés, 52 años, entrenador uruguayo con la sana intención de devolver al Real Valladolid a Primera, ya que los propietarios del grupo, liderado por el empresario mexicano Gabriel Solares y el abogado, también mexicano, Enrique Uruñueka, son amigos o mucho más de Jesús Martínez, presidente y propietario del Real Oviedo, entre otras muchas cosas más de América. Lo que ha sucedido y fue publicado en LA NUEVA ESPAÑA con gran calidad por mis compañeros Nacho Azparren y Xuan Fernández, fue el primer gran capítulo de una historia deportiva que nuestro país no se había realizado nunca, que yo recuerde.

El protagonista de lo que ocurra a partir de ahora sólo será culpa de un entrenador de fútbol que debutará aquí en Primera. Los milagros existen, pero llevo trabajando en Prensa, Radio y Televisión en el periodismo deportivo de este mundo más de cuarenta años, siempre entre los grandes clubes, con Real Oviedo y Sporting de Gijón, en esa lista, y aunque sé que Jorge Guillermo Almada Alves ha vivido mucho fútbol como jugador uruguayo y entrenador en Tacuarembo y Atlético River, de Uruguay, Barcelona Sporting, de Guayaquil, y Santos Laguna y Pachuca, de México, tiene experiencia, pero debe saber muy poco de la Primera División de nuestro país. Me gustaría que el milagro de un Oviedo en Primera en 2026 se produzca y seguro que a la Virgen de Covadonga también, que tuvo a todos los componentes de la plantilla frente a ella no hace muchas fechas.

Pero el fútbol es sólo un gran juego, hermoso y mundial, pero muy complicado. Manda la perfección y se mezclan intereses de todo tipo, pero principalmente lo bien hecho por los que dirigen, controlan, cuidan y enseñan a los jugadores o futbolistas lo que tienen que hacer y, sobre todo, han vivido de cerca como juegan los que militan en esta competición nuestra, según muchos, la mejor liga de mundo. Los conocimientos de los entrenadores es lo principal. El Real Oviedo debe salvarse, pero –repito– los milagros en Primera son muy difíciles. Poder, se puede. A estas alturas del partido, sólo me queda desearle suerte al uruguayo Guillermo Almada y que no tome tanto mate.

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