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Llenazo en El Requexón para ver a las Majestades azules: "A los Reyes les pedimos una camiseta y la permanencia"

Cientos de oviedistas invaden El Requexón para ver de cerca a sus ídolos en el entrenamiento posterior al empate en Vitoria

A la izquierda, Costas firma una camiseta a un joven aficionado. Abajo, varios aficionados,  en El Requexón.  | MIKI LÓPEZ

A la izquierda, Costas firma una camiseta a un joven aficionado. Abajo, varios aficionados, en El Requexón. | MIKI LÓPEZ

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

El oviedismo invadió El Requexón en la previa a la noche de Reyes. Cientos de aficionados se dieron cita en las instalaciones azules para que los hombres de Almada firmasen camisetas y se sacasen fotos con todo el que allí estaba presente. Una jornada especial, de esas que quedan grabadas en la memoria de los más pequeños.

"A los Reyes les pedimos una camiseta y la permanencia"

"A los Reyes les pedimos una camiseta y la permanencia"

"A los Reyes les he pedido una camiseta de Ilyas y la permanencia", decía Óscar Figaredo, un pequeño de seis años que esperaba, rotulador en mano, a que los ídolos fuesen desfilando tras la finalización del entrenamiento. La seguridad del club montó una cinta para hacer un pasillo y que los jugadores fuesen pasando uno a uno. Cada futbolista se detenía para firmar camisetas, bufandas, banderines y hasta algún que otro balón. Sonrisas, selfies y abrazos.

"A los Reyes les pedimos una camiseta y la permanencia"

"A los Reyes les pedimos una camiseta y la permanencia"

Y entonces apareció Cazorla. Menuda expectación. El Mago de Fonciello siempre genera algo especial. Cazorla parecía Aliatar, el paje real que reparte ilusión por Oviedo cada noche del 5 de enero. Los niños se abalanzaban, los adultos sacaban el móvil. En el entrenamiento participaron todos los jugadores, aunque los titulares en Vitoria solo se calzaron los playeros para trotar. Almada no quiso arriesgar con los que habían jugado en Mendizorroza. El resto jugó un partidillo en el que participaron jugadores del Vetusta y dos del juvenil: Pablo Madera y Jaime Faes. Los dos se adaptaron a la perfección. Se les veía nerviosos, pero en cuanto empezó el partidillo, los nervios se esfumaron. Ambos tocaron con criterio. Y seguro que también cumplieron un sueño y tuvieron ese regalo de Reyes de manera anticipada.

Óscar Figaredo se fue a casa con su rotulador gastado y la ilusión intacta. Por la noche, los Reyes Magos pasarán por su casa, porque ha sido muy bueno. Quizá le traigan la camiseta de Ilyas. Pero la permanencia ya no depende de Melchor, Gaspar ni Baltasar. Esa depende de los once que salten al Tartiere cada quince días.

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