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El Oviedo se encontrará otra vez, dos meses después, con el Osasuna: un duelo de máxima exigencia sin margen para el error

Los azules vuelven a medirse a los navarros con la necesidad de ganar y pendientes del goal average tras empatar sin goles en el Tartiere

Ilic pugna por un balón con Bretones en el partido de ida del Oviedo ante Osasuna, en el Tartiere. | LUISMA MURIAS

Ilic pugna por un balón con Bretones en el partido de ida del Oviedo ante Osasuna, en el Tartiere. | LUISMA MURIAS

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Los azules afrontan el sábado (18.30 horas) un duelo de máxima exigencia ante un rival directo. La ida, en el Tartiere, fue empate a ceros con tres ocasiones claras desaprovechadas. Esta vez no se puede fallar: el goal average puede ser clave a final de temporada.

El Oviedo se enfrenta a Osasuna de nuevo. Curioso, puesto que lo hará el 17 de enero, y la última vez que se vieron las caras fue el 2 de noviembre. Cosas de LaLiga desde que quitó los calendarios simétricos. El choque es de vital importancia puesto que ambos cuadros son rivales directos y el Oviedo necesita sumar de tres de una vez por todas para no descolgarse a más de dos partidos de distancia con la zona de salvación. No hay margen de error. El Oviedo no puede permitirse otro tropiezo, aunque el equipo atraviesa una etapa de brotes verdes.

El partido en el Tartiere fue un duelo de mínimos, condicionados ambos por las urgencias. Tuvo hasta tres nítidas el Oviedo, pero ni Chaira al comienzo del choque, ni Viñas con dos ocasiones tras el descanso acertaron. El empate sin goles dejó un sabor amargo, uno más, porque mantuvo al Oviedo en descenso y a Carrión, por aquel entonces técnico azul, sin ganar en Primera. Era el día de ganar y solo se pudo firmar un empate. La hoja de merecimientos dice que el Oviedo puso más empeño que Osasuna. Fue mejor y buscó con más ahínco el tanto. Pero en Primera, buscar no basta. Hay que meter.

El Osasuna de Lisci se identifica por un plan muy reconocible: equipo intenso, de duelos y presión, que busca incomodar la salida rival y llevar el partido a zonas de contacto, con un dibujo que suele moverse en torno a la defensa de tres con carrileros (3-4-2-1/3-5-2) para ganar amplitud y recorrido por fuera. Con balón no pretende adornarse: prioriza la verticalidad, atacar en pocos pases y hacer daño en transiciones tras robo más que instalarse en posesiones largas. Budimir es el hombre faro arriba, un delantero de referencia que sabe aguantar el balón y asociarse.

Para dar un golpe sobre la mesa, el Oviedo tendrá que ser paciente con el balón, no desesperarse ante los navarros y aprovechar los espacios que deje Osasuna. La clave estará en las bandas: si Hassan y Chaira desbordan, el partido puede caer del lado azul. Si no, será otro duelo de mínimos en el que cualquier detalle puede decidir.

El Oviedo llega al duelo con sensaciones distintas a las del primer encuentro. Almada ha dado aire al equipo, ha cambiado la dinámica y el conjunto azul compite mejor. Pero competir no basta. Hay que ganar. Osasuna llega con el desgaste añadido de la Copa. Cayó ante la Real Sociedad en San Sebastián tras ir 0-2 en el marcador y ver cómo el rival empataba, forzaba la prórroga, y acababa eliminándoles en los penaltis.

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