Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Por mi culpa, por mi gran culpa: la opinión de Toño Bernardo sobre el mercado invernal y otras decisiones del Oviedo

Esta temporada hemos padecido un enorme cúmulo de decisiones desastrosas que nos han enviado al lugar que, por méritos propios, estamos ocupando en nuestro regreso a la élite

Fonseca y Borbas

Fonseca y Borbas / J. A.

Toño Bernardo

Toño Bernardo

¡Paren las rotativas! ¡Reunión de urgencia del Comité Técnico de Árbitros! Su prestigio en juego. El colista de la primera división ha emitido un comunicado en redes sociales criticando el arbitraje en Pamplona y los cimientos del fútbol español se tambalean. En la cabeza de Lleida es maravilloso. A partir de ahora, los árbitros tratarán al Oviedo con suma benevolencia.

Si realmente la propiedad del Oviedo quiere que al club se le empiece a respetar y a tener en cuenta en las más altas instancias del fútbol nacional, tanto en cuanto a arbitrajes como a la hora de fijar los horarios de los partidos, debieran comenzar por modificar el consejo de administración, sustituyendo a los actuales componentes por personas que conozcan la Liga y cuya voz se haga valer en Madrid, algo que no ocurre con el Oviedo desde la década de los 90. Gente con peso en el mundo del fútbol, que no llegue a las reuniones y se siente en una esquina, sin abrir la boca y a verlas venir. Hacerse selfies con Florentino Pérez durante un encuentro no parece un buen punto de partida para ello. Pueden ponerse Peláez, Lleida y Almada en la puerta de la Federación Española de Fútbol en huelga de hambre por los arbitrajes, que no mirarán para ellos. Ni los conocen.

¿Saben cuál es el comunicado que de verdad espera el oviedismo? el de la asunción de responsabilidades y toma de decisiones acertadas, cara a la próxima temporada. La renovación de David Costas es un buen comienzo.

Esta temporada hemos padecido un enorme cúmulo de decisiones desastrosas que nos han enviado al lugar que, por méritos propios, estamos ocupando en nuestro regreso a la élite. Se encomendó el proyecto a un entrenador en el que no se confiaba y, en cambio, se apostó por otro fracasado y de nefasto curriculum. La confección de la plantilla fue ruinosa. Se fijaron inicialmente en jugadores inalcanzables, que les obligaron a acudir posteriormente a futbolistas mediocres, muchos de ellos de su conglomerado y sin nivel para alcanzar el objetivo, dejando posiciones fundamentales deficientemente cubiertas.

Estamos ya a finales de enero, con 13 miserables puntos en el zurrón y tan solo han conseguido dos fichajes que todos presumimos no dan el nivel requerido. En la temporada 19/20 estábamos en situación similar a la actual. En enero fichamos a Lunin, Luismi, Grippo y Rodri y conseguimos salvarnos. Ese era el camino. No el de los chollos uruguayos que no sirven ni para su paisano Almada. Así es imposible. Nuevamente, falta total de planificación y de conocimiento realista del mercado. En octubre, el máximo accionista afirmaba públicamente que el objetivo era alcanzar competición europea. No nos avergüencen. Podemos descender con orgullo y la cabeza alta, pero no nos conviertan en

el hazmerreír del fútbol español.

Con Pachuca hemos ascendido y sido muy felices, pero estos últimos meses hemos comprobado su suma incapacidad para liderar el proyecto del retorno. La primera división del fútbol español les ha quedado muy, pero que muy grande. No estaban preparados para este reto. Sin profesionalización alguna, sin proyecto deportivo coherente y dirigiendo el club mediante impulsos y arrebatos personalistas, que más bien parecen dirigidos a engordar su negocio y no al beneficio del Real Oviedo, el único camino que se conoce en esta competición es el más absoluto de los fracasos.

Sintomática la respuesta de la afición a la conclusión del encuentro en Pamplona. Aplausos para la plantilla por el esfuerzo y el fútbol desplegado en estos últimos encuentros y cánticos atronadores de “Directiva dimisión”. A diferencia de lo ocurrido en anteriores temporadas, cuando el equipo atravesaba crisis deportivas, la responsabilidad se ha fijado de manera directa y casi unánime en los gestores del Real Oviedo. Muchos aficionados tenemos claro que el Grupo Pachuca ha llevado a cabo una planificación deportiva absolutamente desbaratada y errónea, propia de un club amateur.

El proyecto más relevante que tiene el Oviedo para los próximos meses es la construcción de la nueva ciudad deportiva en la Belga. Una apuesta que se calcula pueda llegar a los 40 millones de euros que, perdonen mi ignorancia, desconozco quien va a abonar, porque el club es obvio que no los tiene y Pachuca dudo que nos los vaya a regalar, si es que los tienen, que también lo dudo. Pero más allá de los interrogantes financieros que este proyecto me suscita, no entiendo cómo se pretende apostar tan fuerte por la ciudad deportiva, cuando estamos ante una crisis goleadora galopante, sin confianza en los “hombres gol” del equipo y, a su vez, nos desprendemos del delantero del Vetusta que lleva cosechando unos números espectaculares estas dos últimas temporadas. Sin oportunidades, ni La Belga, ni el Requexón servirán para absolutamente nada. Hay veces que me planteo que sería mejor que la ciudad deportiva la construyeran en Montevideo o en Monterrey, que es de donde de verdad les gustan los futbolistas.

Se puede descender, no pasa nada. Hemos pasado por etapas mucho peores y seguiremos ahí, con la misma ilusión y la misma fidelidad de siempre. Recuerden, estimados oviedistas, que en los malos momentos, tan solo se conoce una receta: más oviedismo y más compromiso. No existe ninguna otra opción aceptable.

Tracking Pixel Contents