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El castillo se desmorona (3-0) en 5 minutos: derrota del Oviedo en el Camp Nou

Los de Almada firman un buen primer tiempo y se caen después regalando los dos primeros goles al Barça

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Lo sucedido solo se explica en el contexto de todo lo que le suele suceder a los colistas. El Oviedo gregario, valiente en la presión y que intentó morder por los flancos se dio 5 minutos de descanso, un paréntesis en el que recuperó su versión de último clasificado. Solo fue un ratito, lapso suficiente sin embargo para que el Barça te mande a la lona. Regaló Carmo y mató Olmo. Se entregó Costas y sentenció Raphina. Luego Lamine firmó un golazo pero el partido ya había muerto mucho antes. El 3-0 resume la temporada del Oviedo, es una forma de verlo: buenas intenciones, una ejecución por momentos correcta y, de repente, el desmoronamiento. La derrota, que no debería doler porque entra en todos los pronósticos, sí escuece sin embargo por cómo se dio. Fue el Oviedo el que entregó el partido sin exigirle demasiado a un conformista Barça.


1-0, min. 52: Olmo. 2-0, min. 57: Raphinha. 3-0, min. 74: Lamine Yamal.

Alineación

Joan G. (2);
Eric (2), Cubarsí (2), Gerard M. (1), Cancelo (1);
De Jong (1), Casadó (1);
Lamine (2), Olmo (2), Raphinha (2);
Lewandowski (1).

CAMBIOS

Koundé (1) por Gerard M, min. 46.
Fermín (1) por Raphina y Balde (2) por Cancelo, min. 60.
Bernal (1) por Olmo, min. 74.
Roony (1) por Lamine, min. 79.

Alineación

Aarón (1);
Lucas (1), Costas (0), Carmo (0); Javi L. (1);
Sibo (1), Colombatto (1);
Hassan (2), Reina (1), Chaira (1);
Viñas (1).

CAMBIOS

Vidal (1) por Lucas y Fonseca (1) por Reina, min. 66.
Cazorla (1) por Colombatto, Borbas (1) por Viñas y Brekalo (1) por Hassan, min. 83.


Juan Martínez (comité valenciano). Amarillas a los locales Gerard y a los visitantes Aarón, Costas.

Camp Nou: , con cerca de mil oviedistas en la grada.

Prometió Almada un equipo valiente y cumplió con su palabra el entrenador. Porque el Barça se encontró un equipo que fue a buscarle y que plantó el campamento base, su defensa, cerca del centro del campo. Estuvo bien el Oviedo todo el primer acto, desnaturalizado el Barça que no encontró nunca a Olmo entre líneas y con Lamine demasiado encorsetado en la banda. Mérito, también, de los pivotes carbayones negarle vías a Olmo y de Javi López lo de atar en corto al extremo.

El estado del Camp Nou, a medio hacer, sin un fondo ni grada de animación, entre grúas, jugó a favor de obra para lo que planeó Almada, que trató de, sobre todo, quitarle gas al asunto, consciente de que si se agitaban las cosas tocaría sufrir.

Pero la verdad es que no hubo nada de sufrimiento en una primera mitad incluso plácida para el Oviedo. Cerró la línea defensiva cada vía, curraron los onces y Aarón solo apareció una vez. En ataque, también dio algún susto el equipo de Almada. Sobre todo en ataques de inspiración de Hassan, que se repuso a un mal inicio para ir tomándole la medida a Cancelo.

Hubo que esperar 25 minutos para que el Barça visitara el área de Aarón pero no tuvieron cita con el meta porque Carmo se adelantó a Lewandowski y, de inmediato, Sibo tapó un taconazo de Eric. Hassan tomó el testigo de las escenas de acción con una conducción de área a área marca de la casa sin premio final y Chaira probó con su estilo, muy diferente, zambombazo que silbó junto al poste derecho de Joan.

A los 34, una dosis de polémica arbitral. Mérito tiene en un partido de guante blanco sin opciones para liarse. Pero lo logró Martínez Munuera, que antes había suspendido una contra del Oviedo por un ligero roce del balón en su bota, señalando una mano de Aarón que había sucedido sobre la línea del área. Cada vez se hace más difícil entender algunas decisiones de los árbitros, pero cuando se señala algo que directamente no ha sucedido es mejor darlo por perdido.

La más clara del Oviedo en el primer tiempo fue un recorte de Hassan sobre el fondo y un pase atrás que no encontró compañero. Ese detalle que siempre le falta a la acción más brillante del galo tampoco apareció esta vez.

El Barça inició un mini arrebato en los últimos dos minutos en lo que logró, al menos, probar el material de los guantes de Aarón: detuvo firme el portero la volea de Raphinha. La sensación al descanso es que todo rodaba muy tranquilo para el Oviedo. Inexplicablemente tranquilo.

Dos remates mal tocados de Lewandowski y Olmo dieron inicio a un segundo acto en el que solo había una cosa clara: el Barça exigiría más. Lo que no entraba en los planes, visto lo visto, era que el Oviedo se pusiera el disfraz de colista.

Los centrales, la línea más fiable del primer tiempo, son los que se derrumbaron en cinco minutos para olvidar. Primero fue Carmo el que se durmió en el inicio de jugada, pecado capital en este escenario. Tras un rebote, la pelota le llegó a Olmo que definió abajo, al rincón. Casi de seguido fue Costas, en un pase hacia atrás sencillo que se convirtió en una asistencia que Raphinha convirtió en gol con un globo preciso.

Todo el trabajo se fue al traste en esos cinco minutos de desvanecimiento azul. Una lástima con lo que se había visto hasta ese momento.

De ahí al final solo existió el Barça, ya que el Oviedo había dimitido. Aarón le negó el gol de la jornada a Lamine tras una serie de recortes. Pero, insistente el extremo, logró el tercero con una sensacional volea.

El carrusel de cambios sirvió para que los locales dosificaran esfuerzos y el Camp Nou viera a Santi Cazorla, que al menos pudo recuperar su versión en algo más de diez minutos. Murió el choque con el Oviedo cerrando filas a pesar de todo y con una tromba de agua que hizo que la mitad del estadio abandonara su sitio antes de tiempo.

Hasta el final fue atípico, extraño con un campo a medio construir y del que la gente huía porque se mojaba en la mayoría de sectores. Para el Oviedo, sin embargo, el encuentro había muerto antes. Cuando decidió tirar por tierra su buena imagen con dos fallos de los gordos.

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