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El Mago sigue al frente: el sorprendente dato sobre la actuación de Santi Cazorla ante el Girona

El internacional fue clave en el regreso al triunfo del Real Oviedo

EN IMÁGENES: Real Oviedo - Girona

EN IMÁGENES: Real Oviedo - Girona / Miki López

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Primero, fue un subidón en lo anímico, una forma de encender el Carlos Tartiere. Después, también lo fue en lo futbolístico. Guillermo Almada ordenó la entrada de Santi Cazorla, junto a Thiago Fernández, otro destacado, a los 64 minutos y su impacto fue inmediato. Ya había dado síntomas de mejora el Oviedo tras el descanso, después de una primera mitad de clara inferioridad, pero le faltaba algo, una chispa, un detalle. Justo lo que propuso Cazorla cada vez que entró en juego con el balón.

Su influencia no fue elevada en cuanto a intervenciones, pero sí en cuanto a la efectividad de las mismas. En esos casi 30 minutos sobre el terreno de juego, el internacional tocó el balón en 11 ocasiones. Dio 7 pases, todos ellos con acierto. No falló ninguno. Además, dato este revelador, seis de esos envíos finalizaron en el último tercio del campo, o sea, donde se cuecen las cosas importantes.

Destacó Almada su rol en el partido, incidiendo también en que Cazorla había ayudado en defensa. Era lo que tocaba en esos momentos, con un dominio claro del Girona desde el gol de Chaira en busca de un empate que Aarón y la zaga no concedieron. Ayudó Santi con dos recuperaciones de balón y solo perdió un duelo, aéreo, lógico si se tiene en cuenta su físico.

La oportunidad aprovechada por Cazorla le abre nuevos horizontes en el Oviedo. "Seguramente me habré equivocado con Santi", reconoció Almada tras el partido. Algunos días antes había explicado su suplencia en que había otro futbolista, Alberto Reina, que estaba en un momento óptimo y que, además, ayudaba en la fase defensiva.

No parece que la cuestión futbolística de Cazorla esté en duda por el cuerpo técnico. Sí tiene que ver más con una cuestión física o táctica, de cómo exprime el sistema de Almada a sus hombres, también a los que forman parte de las posiciones de ataque. Lo que encontraba poca explicación era que no entrara antes en la rotación de los partidos. En los cinco primeros partidos con Almada al frente, Cazorla solo había participado en los últimos 8 minutos del choque ante el Celta y otros 8 en el duelo del Camp Nou. Ante el Girona, la cosa fue diferente y por fin tuvo el internacional un tramo importante para demostrar que su fútbol sigue vigente. Ahora, la importancia de Cazorla, visto lo visto, parece llamada a crecer en los planes de un Almada que también se ha rendido a la magia del internacional.

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