Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La luz al final del túnel: así fueron los 4 meses de la peor racha de la historia del Oviedo en Primera

El gol de Ilyas Chaira puso el cierre a la peor dinámica en la historia del equipo azul en Primera: cuatro meses de decepciones y broncas

Chaira celebra el triunfo al final del choque ante el Girona. | MIKI LÓPEZ

Chaira celebra el triunfo al final del choque ante el Girona. | MIKI LÓPEZ

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Cuando el colegiado señaló el final del Oviedo-Girona, el Tartiere rugió como en los mejores momentos. Aunque más que un grito de euforia, era uno de alivio, de volver a creer. El tanto de Chaira, ese momento que resume la resistencia, el mando de Cazorla o la irrupción de Thiago, puso punto y final a cuatro meses sin victorias en lo que se había convertido en la peor racha del Real Oviedo en toda su historia en Primera: 14 partidos sin ganar, una eliminación copera, el despido de un entrenador y críticas abiertas contra la directiva y la propiedad. El triunfo, aunque no resuelve la situación de urgencia del colista, sí permite mirar al futuro inmediato con más optimismo.

Porque los tres puntos son más que eso. Es un premio que el Oviedo pretende emplear como impulso. Hacía tanto que no se festejaba una victoria que el Tartiere parecía haberse olvidado. Fue el 30 de septiembre en Mestalla, con Paunovic a los mandos, cuando los azules habían logrado la anterior victoria, la que situaba al equipo fuera de los puestos de descenso y con altura de miras. Pocos se imaginaban lo que vendría por delante.

A la conquista de Mestalla le siguió una derrota con escasa suerte contra el Levante, 0-2, y un terremoto del que el club no midió las consecuencias: despido de Paunovic, héroe del ascenso, y contratación de Carrión, al que muchos no le habían perdonado su salida de Oviedo en su primera etapa.

No le ayudaron los resultados a Carrión, que inició su camino con un 0-2 sintomático ante el Espanyol el 17 de octubre. Después, empató 3-3 en Girona y 0-0 frente a Osasuna, con mejores sensaciones que resultados. Entre medias, otro golpe doloroso: el 28 de octubre, los azules caían con estrépito en la Copa, 4-2 ante el Ourense de Primera Federación.

No se vio reacción en noviembre. El Athletic le derrotó con poco esfuerzo, 1-0; el Rayo resistió con orden, 0-0; un Atlético de paseo le ganó 2-0, y el Mallorca también rascó un empate. El Sánchez Pizjuán se convertía en el escenario en el que reivindicarse y en el que, por fin, Carrión debería encontrar la llave del triunfo en Primera. Cayó el Oviedo 4-0 el 14 de diciembre, y el entrenador fue despedido antes de tomar el vuelo de vuelta. La escena en la rampa del Tartiere, esa misma noche, con insultos y desperfectos en los vehículos de algunos de los protagonistas, forma ya parte de los momentos de más tensión en los últimos años respecto al Oviedo.

Dos días después, el club nombró entrenador a Almada, tras acordar su traspaso del Valladolid. La historia se volvía a repetir: mejoras en el juego y un Oviedo más vivo, pero sin el premio gordo, el del triunfo que se resistía hasta dejar a los azules en su peor dinámica de su historia. Los tres empates iniciales (0-0 contra el Celta, 1-1 en Mendizorroza y 1-1 frente al Betis) dieron motivos para creer, enterrados después por el 3-2 de Pamplona y el 3-0 del Camp Nou.

Pero la Liga es larga y siempre ofrece oportunidades de reengancharse. Así ha empezado a hacerlo el Oviedo, con el sufrido y disfrutado triunfo ante el Girona. El 1-0 no saca al equipo del pozo, pero deja atrás el túnel y permite encarar lo que viene con otra mentalidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents