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Cuidado con él: Isi Palazón, de recoger melocotones a jugar en Europa

Isi Palazón es el referente del Rayo, rival hoy del Oviedo, tras una llamativa carrera al que se inició compaginando el fútbol con el trabajo en el campo

Isi Palazón, durante el debut liguero del Rayo en Girona, el pasado viernes.

Isi Palazón, durante el debut liguero del Rayo en Girona, el pasado viernes. / AFP7 vía Europa Press

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Empezó, como tantos otros, por Tercera, cuando solo era un chaval. Tras un par de intentos de colarse en la élite por canteras de renombre, se reencontró en Segunda B. Creció en la competitiva Segunda y logró brillar en Primera, donde incluso hubo un tiempo en el que se le reclamó en la selección española. Este año se ha estrenado en Europa. Y entre medias, en este camino de altibajos, con un par de decepciones difíciles de asumir, trabajó en su pueblo, Cieza, recogiendo melocotones. Isi Palazón es, a sus 31 años, referencia del Rayo, rival hoy del Oviedo, y un ejemplo de constancia en el mundo del fútbol.

La historia de Isi Palazón es atípica desde sus primeros pasos. Fue niño prodigio en Cieza, localidad futbolera por la herencia de Camacho. No extrañó que el Real Madrid le incorporara a La Fábrica porque ya todos hablaban de su talento cuando solo tenía 13 años. Aquella experiencia en la casa blanca no salió bien. Le costó adaptarse, era el más joven de la residencia, y el Madrid decidió no apostar por él. Volvió a Cieza. No sería el último regreso.

Ya en casa, salió una nueva oportunidad. Isi se salió en un torneo de captación organizado por el Villarreal y sus largos tentáculos por el imberbe talento de España. Fue el MVP y le ofrecieron tres años de contrato, siendo aún juvenil. Pero el Villarreal tampoco apostó por él: le despidió. Aún era joven, pero veía cerrarse otra vez las puertas del fútbol.

Fue ahí cuando trabajó recogiendo melocotones en Cieza. Jugaba en el equipo del pueblo, en Tercera, pero por las mañanas tenía que ayudar con un ingreso extra a su familia. Lo hizo en el campo, una experiencia que, ha dicho en varias ocasiones, le valió para valorar lo que ahora tiene.

Le fichó el filial del Murcia y la Ponferradina, en Segunda B, le tendió la mano. Siempre cita al exoviedista Bolo como trampolín en su carrera. Llegó a Segunda, y ahí no se detuvo. El Rayo Vallecano le fichó en 2019 para seguir progresando de su mano. Tocó Primera en 2021, cuando tenía 27 años, demostrando que nunca es tarde si el talento es bueno. Y cuando parecía que había escalado hasta lo más alto, el año pasado fue clave para que el Rayo se clasificara para jugar la Conference League.

Ahora, a los 31 años y en una campaña más irregular, 33 partidos y cuatro goles, Isi sigue siendo la referencia de un Rayo que quiere escapar de los problemas. Deberá tener cuidado el Oviedo con el talento de su zurda y su afán por conquistar, paso a paso, cada meta que se ha puesto en su carrera.

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