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Solidaridad entre aficiones a las puertas de Vallecas

"Están en todo su derecho de pedir los tres puntos", dicen los peñistas del Rayo, comprensivos con las decenas de oviedistas que se acercaron al estadio

Por la izquierda, Marcos Pérez, Héctor Fernández, Ana Isabel Molina, José Manuel Fernández, Alejandro Fernández, Katia Molina, Juan Menéndez y Álvaro González.   | J. A.

Por la izquierda, Marcos Pérez, Héctor Fernández, Ana Isabel Molina, José Manuel Fernández, Alejandro Fernández, Katia Molina, Juan Menéndez y Álvaro González. | J. A.

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Madrid

La mañana fría madrileña en el barrio obrero de Vallecas amaneció con una noticia que cayó como un jarro de agua helada sobre cientos de aficionados del Real Oviedo: el partido entre el Rayo Vallecano y el conjunto carbayón quedaba suspendido. La decisión dejó un reguero de indignación entre los oviedistas desplazados hasta la capital, como se pudo notar entre los muchos que, a pesar de todo, decidieron presentarse en los aledaños de Vallecas en busca de más información o en un intento baldío para obtener la devolución del precio de las entradas.

Por la izquierda, Gemma López, David López, Rafael Blanco y Mael Blanco. | J. A.

Por la izquierda, Gemma López, David López, Rafael Blanco y Mael Blanco. | J. A.

La indignación no solo se respiraba entre los aficionados del Oviedo. Los Bukaneros, el grupo de animación más activo del Rayo Vallecano, convocaron una manifestación para pedir la dimisión de Martín Presa, su presidente, y en defensa de la afición visitante. Los peñistas se posicionaron de forma rotunda contra la gestión del club local y de La Liga. A la marcha se sumaron de los oviedistas presentes en Vallecas, en una protesta conjunta contra una decisión que consideran injusta e irresponsable.

Por la izquierda, José María Resa, Alonso Resa, Elisa Resa, Nora de Santos y Carlos de Santos, ayer, en Vallecas.

Por la izquierda, José María Resa, Alonso Resa, Elisa Resa, Nora de Santos y Carlos de Santos, ayer, en Vallecas.

Las palabras de los Bukaneros no dejaron lugar a dudas. "Nos solidarizamos completamente con ellos. Gente que está siguiendo a su club como colista, pagando un dineral para viajar, en hoteles, la entrada… Nos parece totalmente injusto que cuatro horas antes del partido se suspenda. A nosotros nos gusta ver a nuestro equipo fuera de nuestro estadio, y por esta incompetencia no se puede. Están en todo su derecho a pedir los tres puntos porque el club local no se muestra competente", señaló Raúl Díaz, representante de la peñas del Rayo.

Las declaraciones resumen la magnitud del despropósito: cuando hasta la afición local reconoce la negligencia de su propio club y sacan la cara por el rival, la dimensión del problema es evidente.

LaLiga decidió suspender el choque a la espera de buscar una nueva fecha, aunque desde el oviedismo ya se reclama la victoria y los tres puntos correspondientes por la no comparecencia del Rayo Vallecano. Es una de las principales exigencias de una afición que viajó hasta Madrid y que ahora se marcha para casa sin haber visto a su equipo jugar, con el bolsillo vacío y la sensación de haber sido víctima de una chapuza organizativa.

Al menos trescientos aficionados visitantes tenían previsto ocupar la grada de Vallecas, aunque se esperaban muchísimos más, puesto que el Oviedo cuenta con una importante diáspora en Madrid y muchos compraron entradas en el sector local. La afición azul no solo reclama los tres puntos, sino también la devolución del dinero de las entradas y, en algunos casos, hasta los costes del viaje y los hoteles.

Muchos oviedistas se enteraron de la suspensión a medio camino entre Oviedo y Madrid, cuando ya era demasiado tarde para evitar el gasto, y optaron por dar la vuelta en la autopista. Pero otros tantos ya estaban en la capital, llegando por la mañana para pasar el fin de semana, y se dieron de bruces con la realidad al llegar a Vallecas: en las taquillas les comunicaron que no se vendían entradas debido a la suspensión del partido.

Ana Isabel Molina, autónoma que tuvo que dejar muchos trabajos para estar en Vallecas, no ocultaba su enfado: "Es una vergüenza y el Oviedo debe ganar el partido, queremos que nos devuelvan el dinero". Álvaro González, que viajaba en un autobús desde las seis de la mañana, se enteró de la suspensión durante el trayecto: "Es una negligencia, estaba claro que no se iba a disputar, debemos ir a los despachos", reclamaba con indignación.

Una jornada para olvidar en Vallecas que deja tras de sí una afición enfadada, un club en el punto de mira y muchas preguntas sin respuesta sobre quién asumirá las responsabilidades de este desaguisado.

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