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Del comité del Centenario al conflicto: las claves del distanciamiento del Real Oviedo con Javier Tebas

Un año después de nombrar a Tebas miembro del comité del Centenario, el club declara la guerra a La Liga tras la suspensión de Vallecas y tras una serie de desencuentros: de tensiones con el tope salarial a los horarios de los partidos

Tebas y Martín Peláez

Tebas y Martín Peláez / LNE

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Oviedo

Hace algo menos de un año, el Real Oviedo iniciaba los fastos de su Centenario con un acto con brillantina en el que, entre otros anuncios, nombraba a Javier Tebas, presidente de La Liga, como miembro del comité de honor. Este sábado, tras la sorprendente —y con escasa antelación— decisión de suspender el choque de Vallecas, el Oviedo reaccionaba con brío, resaltando su papel de víctima en todo el asunto, hablando de «negligencia» del club local y, de paso, pidiendo los tres puntos. En las diversas intervenciones, de menos a más en gravedad con el paso de las horas, La Liga se situó en la diana del club azul, en una guerra abierta y pública que contrasta con las relaciones que han mantenido desde la llegada del Grupo Pachuca entre club y la patronal del fútbol español.

¿Qué hay de fondo? ¿Es solo la reacción natural a una situación en la que club y la afición azul se sienten perjudicados o es un paso más, uno definitivo, en unas relaciones que se han ido agrietando con el paso del tiempo? Fuentes cercanas al club señalan el caso de Vallecas como un episodio lo suficientemente grave como para disparar como se ha hecho contra la patronal, pero reconocen, a su vez, que la contrariedad del Oviedo con Tebas y sus hombres ha ido en aumento en los últimos meses. Los horarios de los partidos son el mejor ejemplo.

Basta un precedente para constatar el cambio de estrategia en el Oviedo. El pasado 29 de septiembre, La Liga comunicaba a los clubes que el choque se aplazaba al día siguiente, tras la decisión del Juez de Competiciones Profesionales de la Federación por la alerta roja por riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones. Entonces, el Oviedo apoyó la medida, a pesar de que su técnico, Veljko Paunovic, solicitó al club que peleara por jugar más adelante: tras disputar el choque de Mestalla el martes, le tocaba recibir el sábado al Levante. Aquella situación se solventó con el apoyo público del club al cambio y con el matiz en privado del Oviedo de que se había solicitado a La Liga retrasar al domingo el choque ante el Levante. Aquel partido nunca se llegó a posponer.

Ahora, la estrategia del Oviedo ha sido muy diferente a aquella ocasión. Pesa la sensación de injusticia con la medida, por supuesto, y la necesidad de alinearse con sus aficionados, la mayoría sorprendidos en pleno viaje, pero también otras decisiones que han ido aumentando la brecha entre La Liga y el club.

Ya en temporadas anteriores, La Liga y el Oviedo habían chocado en algunos asuntos, sobre todo relacionados con la valoración de los futbolistas en el cómputo del tope salarial. Por ejemplo, al club le sorprendió el incremento de valor de los cedidos desde el grupo (Colombatto, Seoane y Alemão) de una temporada a otra. «Hemos vigilado el caso de Pachuca y el Oviedo. Puede ser que el club de México compre a un jugador por un precio y lo mande a Oviedo a un menor precio», dijo públicamente Tebas como ejemplo de cómo se vigila en la patronal las multipropiedades.

Aquellos roces no fueron a más, pero este año las posturas se han distanciado. La imposición de horarios incómodos para la afición azul ha sido el principal detonante del malestar hasta Vallecas. El Oviedo ha jugado o jugará doce encuentros a las 14.00 horas, uno de los horarios más incómodos para la afición. Supone el 48% de los encuentros programados hasta la fecha esta temporada. El club ha trasladado su queja a Raúl Ojeda, responsable de competiciones de La Liga, sin que de momento hayan visto atendidas sus quejas.

La Federación, en el ajo

En su última aclaración sobre lo sucedido, el Oviedo acusaba del «despropósito» de Vallecas a la «actuación de la Liga, la inacción de la Federación y el comportamiento del Rayo Vallecano». Meter a la Federación en el saco supone añadir otro agente a las quejas. No es el primer desencuentro de la temporada; el anterior tuvo lugar el 17 de enero tras el polémico 3-2 de El Sadar. Entonces, el club dio un paso nunca visto con Pachuca al emitir un comunicado quejándose de las actuaciones arbitrales, dependientes de la Federación. Tampoco parece haber ayudado a enderezar las relaciones con el órgano presidido por Louzán el nombramiento de María Suárez, directora general del Oviedo Femenino, como miembro de la junta federativa.

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