Un festín antes de la caída: el último Oviedo-Athletic acabó con "manita" azul
El Athletic vuelve a visitar el Tartiere tras su última cita en Oviedo, en 2001, cuando cayó 5-0 con un Oviedo que trataba de agarrarse a Primera

Danjou cabecea entre Paunovic y Larrainzar. / JESUS FARPON

Antes de atravesar la etapa de mayores penurias, el Real Oviedo se dio un festín. Sucedió el 7 de mayo de 2001, cuando el conjunto azul dirigido por Radomir Antic recibía a un errático Athletic en el Carlos Tartiere. No era la situación tan grave como la de ahora, pero a los dos choques les unen algunos paralelismos más allá de los dos contendientes que mañana se ven las caras en el Tartiere. La sensación de que el Oviedo estaba ante una de sus últimas balas es común.
Entonces, el capítulo ante los bilbaínos salió bien, aunque no la historia final. El Oviedo llegaba a aquella jornada apurado, tan solo con dos puntos por encima del descenso tras una pésima racha de una victoria en los 12 partidos anteriores y 6 fechas por delante. Hacía tiempo que el equipo se había olvidado de aquellos intentos por acercarse a Europa, Collymore ya había dado la estampada y crecía el nerviosismo. Pero esa tarde todo salió de cara.
Antic formó con Esteban; Gaspar, Danjou, Boris, Rabarivony; Onopko, Jaime; Paunovic, Tomic, Iván Ania; Oli. Por su parte, Txetxu Rojo, técnico del Athletic, buscaba el premio con Lafuente; Larrainzar, Lacruz, Carlos García, Larrazabal; Felipe, Óscar Vales, Orbáiz, Yeste; Urzáiz y Ezquerro.
No tardaron las cosas en ponerse de cara para los azules. A los 10 minutos, Jaime puso un balón al área y Paunovic, con más fe que nadie, tocó para elevar por encima de un errático Lafuente. El segundo solo tardó 10 minutos en llegar y fue en una de las acciones más rudimentarias del fútbol: saque en largo de Esteban, balón peinado por Onopko y control y definición de Oli. Antes del descanso, el tercero, a los 25’. Tomic se sacó un sublime taconazo y centro y Danjou, que se había quedado en un córner, cabeceó a la red.
Poca historia tuvo el choque tras el descanso, ya con todo decidido en el primer acto. La sufrida hinchada del Tartiere pudo disfrutar de dos goles más. El cuarto se lo guisó Oli, él solito, al poco de volver de vestuarios. Un golazo. El que cerró la manita fue el extécnico azul Paunovic. El serbio anotó de disparo raso desde la frontal en el 54’, y el Oviedo no quiso hacer más sangre con un rival tirado en la lona. Antic tiró en el tramo final de Ivo, Raúl y Rubén para abrochar un triunfo que daba alas a los azules en su intento por alcanzar tierra firme.
El Tartiere, cerca del lleno, salió rebosante de fe del duelo ante un Athletic en la zona templada de la Liga. Eran más que tres puntos. Pero aquella imagen no tuvo continuidad. El Oviedo solo hizo 4 puntos de 15 en juego hasta el final y fue condenado al cruel descenso de Mallorca. La del Athletic fue el último festín antes del caos.
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