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“Vi aquel 0-0 en un campo de tierra… Y pensé, ¿dónde me he metido?” Aldeondo repasa su llegada en 2003 al Oviedo en la semana más especial para él

El exdelantero de la Real y del Oviedo atiende a LA NUEVA ESPAÑA tres días antes de que se enfrenten sus dos equipos

ALDEONDO, SE ACERCA AL PUBLICO PARA CELEBRAR SU GOL.

ALDEONDO, SE ACERCA AL PUBLICO PARA CELEBRAR SU GOL. / LUISMA MURIAS

Nacho Azparren

Nacho Azparren

El choque entre la Real Sociedad y el Real Oviedo reúne a dos históricos de la Liga otra vez en San Sebastián. El duelo será especial para Aitor Aldeondo (Andosilla, Navarra, 1975), que fue un meritorio canterano de la Real Sociedad que alcanzó su sueño de alcanzar la Primera División antes de convertirse en "galáctico" en el Oviedo de 2003. Esto es un extracto de la entrevista que podrá leerse mañana en LA NUEVA ESPAÑA, tanto en su edición de papel como digital.

Pasan los años y la gente sigue queriéndole en Oviedo.

A los del 2003 nadie nos olvida. Había que vivir aquellos años para entender lo que significa. El Oviedo puede contarlo gracias a su afición. Fue un año mágico dentro de lo duro que fue todo. La gente nos daba las gracias por venir en aquella situación, así que imagínate.

¿Cómo fue su fichaje?

Había varias opciones, pero el Oviedo era otra cosa… Fui más por el nombre que por la categoría. Para mí no era bajar a Tercera, era ir a un grande.

¿No le asustó la situación económica?

Había problemas de impagos ya en muchos sitios, eso empezaba a verse. En Córdoba se retrasaron, en Hospitalet también… Eran situaciones que ya había vivido. No me preocupé demasiado. Cuando jugaba no pensaba en el dinero. Pero sí admito que la primera impresión no fue buena.

¿Cómo fue?

Llegué desde el pueblo directamente a El Berrón, allí jugaba el Oviedo un amistoso. Paré con las maletas y todo, ¿eh? Fue un 0-0, en un campo de tierra… Y pensé, "¿dónde me he metido?". Allí conocí a Manolo Lafuente (presidente) y después del partido les iba siguiendo en el coche a él y a Pedro Luis (González, segundo de Rivas) y estoy seguro que ellos iban mirando por el retrovisor a ver si no me daba la vuelta (risas).

¿Qué vestuario se encontró?

Un grupo sanísimo. Eran críos y éramos una familia. Hacía un poco de padre. Le enseñé a conducir a Recamán, hacía de chófer de Adrián (López), con Jon Carrera, mi piso estaba siempre lleno de gente para jugar a la Play….

A pesar de las condiciones.

Recuerdo llevar toallas en el coche (un Audi S3) para llevar a la gente después del entreno a ducharse a casa, porque en El Requexón no había agua caliente.

El pique con el ACF.

Aquello era más que un partido...

El resto de la entrevista podrá leerse mañana en LA NUEVA ESPAÑA, tanto en su edición de papel como en la digital.

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