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Munuera, el "delantero" de un duelo de urgencias: las polémicas arbitrales en el Real Sociedad-Real Oviedo, una a una

El árbitro del encuentro entre la Real y el Oviedo fue el protagonista del choque, con bastantes errores que penalizaron a ambos equipos

Viñas e Ilyas consuelan a Remiro bajo la atenta mirada de José Luis Munuera, el sábado en Anoeta. | JOSI UNANÚA - FACTORÍA 9

Viñas e Ilyas consuelan a Remiro bajo la atenta mirada de José Luis Munuera, el sábado en Anoeta. | JOSI UNANÚA - FACTORÍA 9

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Que un partido del Oviedo finalice sin ninguna polémica arbitral es prácticamente una utopía. Al hartazgo del oviedismo por no conseguir sumar los tres puntos con mayor frecuencia, las remontadas, y ver cada vez más lejos las posibilidades de salvación, se le suma que los hinchas azules no pueden tener un encuentro tranquilo. José Luis Munuera, árbitro encargado de dirigir el Real Sociedad-Real Oviedo del pasado sábado, fue uno de los principales protagonistas del choque.

Ya lo dijo Pellegrino Matarazzo, entrenador del cuadro txuriurdin, tras el encuentro. "Los árbitros son como los delanteros. Hay veces que no se les ve, pero de repente meten un gol y decantan el partido". Por el mismo camino fue Almada, técnico de los azules, quien calificó la actuación del colegiado andaluz como "malísima". Ambos preparadores estuvieron de acuerdo: el arbitraje tuvo demasiado peso en el partido, para unos y para otros. Cada uno se quejó de lo suyo, claro. Pero para verlo, hay que desgranarlo.

Una de las principales protestas por parte de la afición local llegaba a los pocos minutos de comenzar el choque. El internacional Oyarzabal se internaba dentro del área y Bailly sacaba el balón "golpeándolo con la mano". El colegiado no vio nada y dejó seguir. Poco tiempo después, Reina sufría una falta en el centro del campo que cortaba un gran contraataque del Oviedo, pero el balón recaía en Ilyas, que se marchaba solo. Munuera pitó falta y no aplicó la ley de la ventaja. Sin embargo, no amonestó al jugador que había cometido la falta.

Cada mínimo lance, el colegiado detenía el partido. Tanto que en la primera parte, salvo en el último tramo, no hubo mucho fútbol. Debió darse cuenta mientras se hidrataba en el descanso. Tras iniciarse la segunda parte, Bailly, central del Oviedo, pierde un balón en la salida y Oyarzabal se va solo contra la portería de Aarón. El central corre tras el ariete de la selección y lo derriba. El defensor abre los brazos para impedir el avance del delantero y es derribado por oportunidad manifiesta de gol. Roja y falta al borde del área. Sin embargo, Munuera no pita nada y deja seguir. Es cierto que la intensidad es capital para medir una jugada. En este caso, Bailly acompaña a Oyarzabal y molesta al delantero, que se deja caer. Pero la acción es, cuanto menos, polémica.

A partir de ese momento, comienza el festival de goles. El segundo de la Real Sociedad viene botado de un córner que no fue: si se revisan las imágenes, el último en tocar el balón es un jugador txuriurdin. Error manifiesto del colegiado andaluz. Poco después, en el área azul (anteayer de rosa), Yangel Herrera clava sus tacos en el tobillo de Reina, que tiene que retirarse lesionado. Una acción bastante más agresiva que la de Cazorla ante el Mallorca en el Tartiere por la que fue expulsado de manera directa. Herrera no vio ni amarilla.

Pero la más decisiva llegó en el gol del empate de la Real Sociedad. Caleta-Car, zaguero txuriurdin, entra a rematar de cabeza un córner mientras mueve el brazo de Aarón, impidiéndole despejar el balón, mientras agarraba la camiseta de Dendoncker. Gol local. El VAR revisó la jugada, pero terminó decretando que el tanto era legal. Una actuación, la de Munuera, que dio mucho que hablar entre ambas aficiones. El colegiado fue demasiado protagonista en un encuentro de urgencias para los azules.

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