Claro que se puede
Eugenio Prieto, expresidente del Real Oviedo: "A mí nadie me va a quitar la ilusión de ver jugar al equipo"
El exmandatario azul, gerente del equipo en una de sus épocas más gloriosas, mantiene la fe en la salvación del Oviedo y ofrece algunas ideas que él emplearía si siguiese mandando en las oficinas del Tartiere

Eugenio Prieto. / Mario Canteli

LA NUEVA ESPAÑA pone en marcha la serie "Claro que se puede" para acompañar al Real Oviedo en el tramo más decisivo de su primera temporada de regreso a Primera División. Un curso que arranca con una circunstancia histórica de fondo: el club celebra este año su centenario, cien años de historia azul que merecen, si cabe, un final a la altura. El Oviedo logró el ascenso el pasado verano, después de años de lucha y sacrificio, y ahora le toca demostrar que tiene sitio en la élite del fútbol español. La permanencia no está en el bolsillo, pero tampoco está perdida. Quedan jornadas por delante, puntos en juego y un vestuario que no ha dejado de competir. La afición, fiel como siempre, sigue empujando desde las gradas del Tartiere. Claro que se puede.
Eugenio Prieto toma café en su bar habitual. Es complicado entrevistar al expresidente del Oviedo puesto que no para de ser saludado por todo el mundo que pasa. "Presi, ¿cómo lo ves?". Apura la taza junto a su mujer, Isabel, y su perro, "Django". Es optimista con la situación, aunque todo pasa por ganar al Levante, claro.
¿Cómo se da la vuelta a una situación como la que atraviesa el Oviedo? Usted ha vivido momentos similares.
El fútbol no es blanco o negro. Es un sentimiento y, lógicamente, a veces la gente se pasa exigiendo igual que se pasa homenajeando. Aquí hay una grave equivocación: pensar que, después de haber ascendido a Primera División, todo iba a ser más fácil.
¿Y no es así?
Es una grave equivocación. Estar en Primera, en la mejor liga del mundo, es prácticamente inalcanzable para muchos equipos que ascienden con un presupuesto limitado. Y aquí hay otro hándicap: se ascendió 25 días después que los demás. Eso te retrasa respecto a los otros dos ascendidos. Pero no solo eso, sino que también teníamos un problema en la confección del equipo. Era un equipo hecho para ascender, y con gran acierto por parte de Roberto Suárez (director deportivo azul) al traer determinados jugadores, futbolistas que podían cumplir esos seis meses y luego había que darles de baja. El problema es que, cuando se negoció con otros jugadores, muchos no quisieron venir a un equipo recién ascendido: o piden una millonada o directamente no quieren venir.
¿Y en enero ocurrió algo parecido?
Lo mismo. La gente no quiere venir a un equipo que va el último. El trabajo y el acierto de Suárez han sido importantes: nos ascendió a Primera División y creo que se hizo un trabajo muy serio. Pero hay un problema que me atrevería a señalar: la dirección técnica está en México y desde allí, con aciertos y errores, se lleva al club. Debe seguir en México, pero yo le diría que la profesionalice más. Y a pesar de todo, se consiguen cosas. Suárez es un tipo inteligente, sabe de lo que va el club, le gusta el buen futbolista, pero tiene que ir a verlos, hablar con ellos, tener una relación y verlos personalmente. Con una persona no es suficiente. Creo que deben profesionalizar más el área de la dirección deportiva y tener una estructura sólida en Europa, que se puede tener, pero hay que apostar por ello.
¿Qué opina de la renovación de Paunovic y de lo que ocurrió después?
Creo que se equivocaron las dos partes: una por renovar y la otra por renovarle. Aunque también es verdad que se merecía la renovación. Pero sabían que no caía en gracia en el entorno azul. Es un entorno viciado, con muchos problemas desde hace tiempo, y eso hay que cambiarlo. No puedes estar entrenando con alguien a tu lado filtrando cosas a determinada gente. Eso se tiene que acabar, y los que tienen que solucionarlo lo saben perfectamente. Se necesita un cambio con gente de casa.
¿Cómo valora la gestión de Martín Peláez y el consejo de administración?
Martín y el consejo son brillantes. Lo han demostrado durante estos años, logrando aglutinar en el Carlos Tartiere a muchísima gente, que eso es una labor exclusivamente suya. Y ahora, con los actos del centenario, lo están haciendo genial. Luego hay otros asuntos más personales, de quién quiere salir o no en las fotos, pero eso es un problema de cada cual.
¿Cómo ve al equipo deportivamente?
Me gusta, porque es un equipo que compite muy bien. Salvo uno o dos partidos este año (que lo mismo le ocurre al Barcelona, al Madrid o a cualquier equipo), no han estado a la altura, pero sí compiten bien. Y la afición del Tartiere sube y baja en función de cómo van las cosas, como siempre. Pero yo creo que este año tenían que hacer un esfuerzo y dejarse de cantos de sirena y apoyar al equipo. Si no se apoya al equipo y los jugadores no se sienten a gusto, sufren. A mí nadie me va a quitar la ilusión de ver jugar al Oviedo en esos campos de Primera División, en la mejor liga del mundo. No entiendo que alguien vaya a Barcelona y se dedique a silbar porque no se ganó. Hay que tener los pies en el suelo e ilusionarse.
¿Cómo ve a Almada?
Es un entrenador serio, con experiencia y con una filosofía en la que creen los jugadores. Tiene un buen cuerpo técnico, gente muy curtida y dedicada en cuerpo y alma. Les ha dado ilusión y ganas a los jugadores en un momento muy difícil. Cada uno tiene sus gustos y opiniones, pero creo que ha hecho una labor muy importante.
¿Cuáles son los tres jugadores más importantes del Oviedo ahora mismo?
Creo que son todos importantes, pero si hay que señalar uno por línea: Escandell, Costas, Reina, y luego arriba el uruguayo (Viñas), que está peleando por todo y es un ejemplo de trabajo y dedicación. Con el sistema actual, el Oviedo presiona desde el primer minuto, y eso es enormemente exigente: ningún equipo del mundo es capaz de mantener una presión alta durante 90 minutos, pero el Oviedo lo intenta. Tiene buena condición física y unas ganas enormes. Tuvimos mala suerte en muchos partidos al final, pero el equipo no desentona.
Entonces, ¿se puede?
Se puede pelear. El domingo contra el Levante, y el siguiente, y el siguiente, y el siguiente. Nada más. Ilusión y que la gente apoye. Que no van allí a la ópera: van a apoyar al equipo. Y sobre todo me da pena por los chavales jóvenes, por los niños, que tienen que crecer futbolísticamente en un ambiente de apoyo, no de bronca y de historias.
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