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Fallece el exjugador del Real Oviedo Herrera: "Era un goleador nato, desequilibrante en espacios cortos"

El que fuera delantero azul disputó 85 partidos con la camiseta azul en la década de los 80

"Era humilde, discreto y siempre respetuoso", le recuerda Santi García-Barrero

Herrera, en el partido de Leyendas.

Herrera, en el partido de Leyendas. / Real Oviedo

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Carlos López Pérez, más conocido futbolísticamente como Herrera, ha fallecido hoy a los 65 años de edad. Herrera fue futbolista con una amplia trayectoria y que hizo la mayor parte de su carrera en el Real Oviedo, donde llegó a debutar con 19 años y ayudó al conjunto azul durante 6 temporadas, todas ellas en Segunda División, entre 1980 y 1987.

Tras ese ciclo en el Oviedo, con cesiones entre medias en el Racing de Ferrol y en el Siero, el delantero, nacido en Pola de Laviana en 1961, siguió su carrera deportiva en el Alzira, Cultura Leonesa, Granada, Pontevedra, Langreo, Navia y Marino de Luanco. Antes, se había formado en el Luarca juvenil.

“Lamentamos profundamente el fallecimiento de nuestro exjugador Juan Carlos López Pérez, ‘Herrera’. Nos sumamos al dolor de su familia y amigos. Nuestro más sentido pésame. DEP”, ha publicado el Real Oviedo en su cuenta de X, antes Twitter.

El conjunto azul es el que marcó la carrera deportiva del atacante: jugó 85 partidos oficiales con el Oviedo y anotó 19 tantos. En los últimos tiempos, se le podía ver en algunos actos de los veteranos, y también participó en el choque de Leyendas de diciembre que reunió a multitud de exjugadores del conjunto carbayón. Su fallecimiento deja una profunda tristeza en todos los que le conocieron y le admiraron como futbolista.

"Juan Carlos Herrera, al que nosotros llamábamos Herrerina, era un gran jugador, con muy buenos fundamentos técnicos. Un goleador nato, con gran capacidad para asociarse y desequilibrar en espacios cortos", le describe Santi García-Barrero, que compartió vestuario con él. "Pero, por encima de todo, era un excelente compañero y una persona excepcional. Humilde, discreto, hablaba bajo, siempre respetuoso y en su sitio. Yo lo quería mucho", incide García-Barrero.

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