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Y sin embargo…

Sobre el centenario y el orgullo azul

En la semana del centenario, el penúltimo te mete cuatro que pudieron ser seis y casi casi certificas tu descenso a Segunda solo nueve meses después de volver. Y sin embargo…

En la temporada del centenario, echas al entrenador del ascenso en octubre con el equipo en un puesto por el que hoy darías la vida después de dos victorias en ocho partidos, Barça, Madrid y Villarreal mediantes. Y sin embargo…

En la temporada del centenario, recontratas al entrenador de la (supuesta) traición para dinamitar la paz social que debía compensar una campaña que, ya se sabía, necesitaba de todos porque iba a ser apretada hasta el final. Y sin embargo…

En la temporada del centenario, te inmolas reputacional y gratuitamente con esa barrabasada (quizá no del todo bien interpretada) de plantilla para luchar por Europa, carne de meme, dejando ojiplática a la España futbolera entera. Y sin embargo…

En la ventana de fichajes de verano de la temporada del centenario, prometes a un goleador diferencial y la realidad es que vienen Fores y Rondón. Y sin embargo…

En la ventana de fichajes de invierno de la temporada del centenario, esperas varios jugadores de jerarquía que tapen las fugas de agua evidentes de la plantilla, y la realidad son Fonseca (al que quisiste ya traer en junio), Borbas y Tiago. Y sin embargo…

En la temporada del centenario, además, te masacran los arbitrajes, te ponen a jugar una y otra vez a la hora del vermut, te aplazan un partido porque el club local no tiene su césped en condiciones, tienes muy mala suerte en varios partidos con puntos que se te escapan a última hora del zurrón… Y sin embargo…

Y sin embargo.

Y, sin embargo, ese 21 de junio de 2025 de felicidad infinita para la eternidad.

Y, sin embargo, aquella explosión inolvidable de alegría, de lloros y abrazos intergeneracionales, de una ciudad volcada y unida como pocas veces más.

Y, sin embargo, por fin un club consolidado, asentado y querido. De vuelta entre los grandes 24 durísimos años de infierno después.

Y, sin embargo, un club económicamente presentable, libre de aquellas enormes losas pasadas que le mantuvieron en el precipicio, más para allá que para acá.

Y, sin embargo, 26.400 abonados y varios miles más en lista de espera, récord absoluto de una entidad deportiva en Asturias. Y ese goteo enorme de accionistas oviedistas por el mundo.

Y, sin embargo, toda esa gran masa de oviedismo joven y pujante forjada en la adversidad, que hereda el sentimiento, que lo conserva y que lo transmite, protectora de su esencia y garante de su continuidad. Una suerte.

Y, sin embargo, todo ese sentimiento de gratitud eterna, porque una cosa es sufrir esta temporada mala, que se sufre, y otra olvidar de dónde se viene y quién ha conseguido traer al club hasta aquí.

Y, sin embargo, Santi Cazorla, patrimonio futbolero nacional, capitán a los 41 y ovacionado en cada estadio.

Y, sin embargo, todas esas leyendas que jugaron en Navidad en el Tartiere y que dan cuenta de una historia centenariamente hermosa, una fuente de pasión allá por donde pasa, desde la UEFA a la Tercera División.

Y, sin embargo, esos enormes corazones azules que nos miran desde ahí arriba y que están siempre sin estar.

Y, sin embargo, ese orgullo de no abandonar nunca al Oviedo, con independencia de la categoría, con la convicción siempre, siempre, siempre, de que, cien años después, el Oviedo sigue siendo exactamente eso: volver a intentarlo. Como tocará ahora otra vez.

Chinchín.

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