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Unión, cantera y fichajes singulares, la llave del éxito

La celebración en Primera de los cien años de pasión azul es una reivindicación del lugar donde debe estar el Oviedo y un recordatorio de que nadie regala nada: la gloria se conquista cada día de cada año con talento, sacrificio y esfuerzo

Lángara abraza a Cazrola en unaimagen creada por LA NUEVA ESPAÑA.

Lángara abraza a Cazrola en unaimagen creada por LA NUEVA ESPAÑA.

Nadie puede arrebatar al Oviedo y al oviedismo la celebración de su centenario en Primera. Así quedará reflejado para siempre este 26 de marzo de 2026 en los libros. El hecho tiene un profundo valor simbólico. Como reivindicación de la categoría en la que por peso y trayectoria deben asentarse los azules y como recordatorio de que nadie regala nada, ni la huella de un largo camino da derecho a reservar porque sí un asiento en el Olimpo. Ese lugar se conquista cada día de cada año, de cada temporada, con talento, sacrificio y esfuerzo.

Solo dieciocho clubes superan a los oviedistas en la selecta clasificación histórica de Primera. No es fácil dar el salto a la cima. El Oviedo lo logró en siete ocasiones. Bastante más cuesta mantenerse arriba. Los azules lo hicieron durante 39 años, una gesta nada desdeñable, aunque sus rachas fueran desiguales. La de mayor continuidad, las trece campañas en los albores del 2000 en las que abrió la puerta de los campeonatos europeos. Cien años confirmaron al equipo como un clásico de la Liga española. Consolidarlo en la élite es ahora el desafío para las décadas venideras.

Pocas instituciones asturianas pueden presumir de una existencia centenaria. Estamos, pues, ante una efeméride que merece disfrutarse con orgullo a pesar de las sombras deportivas de un momento delicado. Laureles y adversidades tejen las vidas largas. Por eso una épica de resistencia también la acompaña. No hace falta reducir el presente y el pasado a consignas, ni convertirlos en instrumento de combate, ni sumarse a la liturgia de dictar ante los fallos duras sentencias emocionales porque el oviedismo ya lleva desde el principio inoculada la fortaleza en su sangre. No rendirse jamás forma parte de su espíritu inquebrantable.

La voluntad de sumar fuerzas

Volver la vista atrás permite vislumbrar enseñanzas positivas y modelos de éxito. Aunque este deporte ha cambiado, en las distintas etapas en que el Oviedo alcanzó la gloria lo hizo desde la unión, la cantera y los fichajes singulares. La voluntad de sumar fuerzas para optimizar su capacidad de competir le viene de serie. El club nació de una fusión por encima de clases sociales e intereses particulares. Las plantillas que rindieron con excelencia combinaron una buena nómina de jugadores de casa con fichajes escogidos para marcar la diferencia.

Este cumpleaños brinda la oportunidad de diseñar la arquitectura de la próxima centuria. Con el club saneado y asentado institucionalmente, con una estructura administrativa y comercial reforzada, con una relevante presencia internacional, con una nueva hornada de jóvenes enganchada en la grada, con un proyecto de ciudad deportiva a punto de ver la luz y con la implicación a largo plazo del Grupo Pachuca, el reto inmediato pasa por afinar el rumbo y definir con claridad una identidad sólida.

El contexto es exigente, con límites salariales restrictivos. Los rivales disponen de presupuestos superiores. Pero no existe distancia insalvable cuando se evitan los cismas internos y se aprende de los errores. Un siglo elevó al Oviedo a la categoría de equipo grande. Desde hoy empieza a escribirse la epopeya para hacerlo un gran equipo.

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