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¡Goles o fútbol!; la opinión de Javier Batalla sobre el Oviedo

Sobre la situación del conjunto azul con motivo de su centenario

Un informador deportivo acometió a un entrenador de fútbol, y apuntándole con el móvil, interpelo: ¡Goles o fútbol!

Tenga en cuenta respondió el entrenador, según los términos de su cuestación, si le dejo el fútbol puedo quedarme con los goles; si le dejo los goles, me quedo con el fútbol; usted da a entender que debo tomar uno u otro, pero no ambos; si es eso lo que quiere decir, y como mi trabajo cosiste en ganar partidos para brindarles adeptos a mi equipo y satisfacciones a mi presidente, tenga a bien dejarme los goles y quedarse con el fútbol.

No es eso lo que quiero decir, contesto el informador. Puede ganar partidos y satisfacer al presidente, pero no darle adeptos a su equipo limitándose a hacer goles.

Entonces, concluyo el entrenador, de todos modos quédese con el fútbol. Infirió, si no me sirve para hacer goles, no me sirve para nada.

¿Puede decirse que el Real Oviedo es un equipo que ha olvidado que el gol es el objetivo, y que si el gol falta, todo lo demás sobra? Hay que ser comedido, con temple y si es posible un profesional, para entender adecuadamente este negocio del fútbol y sus entresijos futboleros. De lo contrario a lo máximo que uno puede aspirar es a conocer –tal vez- que el Real Madrid y el Barcelona representan la parte más "global" del fútbol patrio y que Florentino Pérez ostenta un lugar representativo como presidente y ejecutivo de la institución deportiva. Asimismo en el fútbol asturiano podemos distinguir que el Real Oviedo o el Real Sporting de Gijón por sus respectivas historias son los equipos más notorios de Asturias.

Hoy uno de ellos -el Oviedo- otra vez, se encuentra en la categoría más alta del fútbol español y el otro -el Sporting- en ello está ocupado. Durante muchos años el equipo carbayón soñó retornar y volver a jugar en la máxima categoría aupados por aficionados y socios leales e inquebrantables que han sabido trasmitir de padres a hijos sus emociones y su pasión por los colores del club azul. Todos son destacados protagonistas de algo que había parecido tan difícil de lograr, finalmente ha sido posible, por lo tanto puede afirmarse que como el Oviedo, son parte de la arquitectura de Vetusta. ¡El fútbol como el amor necesita tener cómplices!

La fortuita y gratificante presencia del Grupo mexicano Carso, capitaneado por el ingeniero Carlos Slim, representado por uno de los suyos - Arturo Elías- que en todo momento estuvo a la altura de las circunstancia, y -Jorge Vallina- un ovetense leal a su ciudad y a los colores del equipo que presidió, han contribuido de manera ejemplar a levantar el ánimo de un Real Oviedo que había vivido muchos "avatares" de toda índole y condición. Conscientes y conocedores de su bagaje tomaron posición, y su objetivo pasaría por sanear y recuperar los valores de una institución deportiva con mucha aptitud y símbolo de resistencia de la liga del fútbol español, y en este caso de un equipo asturiano respetado en general por aquellos que saben reconocer la historia de un fútbol más leal, menos monetizado y especulativo que el actual. El fútbol era otra cosa y nada tenía que ver con esto de ahora. ¡ Son tiempos para escaladores intrépidos –en casi todo- y obviamente en el fútbol también!

Últimamente las cosas no acontecen como se esperaban. Tal vez algunas victorias puedan aún centrar lo bien hecho y ejecutado en los últimos años. De momento lo vivido estos meses lo echa por tierra y la afición y socios van de lamento en lamento.

Las cosas pueden hacerse bien, regular o mal, no obstante, cuando se ejecutan tarde resultan peor debido a que el esfuerzo empleado se vuelve inútil. Ya sabemos que un cáncer no se cura con aspirinas, y quien no se adapta al medio, está perdido. En tal caso los optimistas no pueden creer en los datos porque dejarían de serlo.

Cuando el animó se cae, hay que inclinarse para recogerlo, a ver si es capaz de enderezarse, porque por sí solo no es posible. Ahora es el momento de poner en valor: la empatía, la modestia y la vocación de servicio de los componentes de la plantilla del Real Oviedo, porque ese es el negocio de los nuevos "trovadores del fútbol profesional". La única lucha que se les debe exigir es la permanencia, para eso están y ese es su oficio, al margen del respeto a la institución que representan y de paso a ellos mismos. Esconderse detrás del eufemismo de que "nosotros somos mejores que ellos" es poco rentable y de corto recorrido.

La confusión entre la realidad y el deseo, el ruido y la furia, es moneda corriente y solo "justificadas" si los resultados lo avalan. ¡Para hacer tortillas ciertamente hay que romper huevos! Hoy se aplaude y mañana se guillotina, no obstante, también hay dirigentes cortoplacistas que tienen como principal objetivo dar "patadas adelante". ¿Acertará el dedo, del que ostenta actualmente el mayor paquete accionarial del Real Oviedo, el empresario mexicano, Jesús Martínez en sus últimas decisiones, como se ha demostrado en las últimas temporadas?,

¡El tiempo lo dirá! n

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