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El Real Oviedo femenino regresa a Segunda Federación un año después de su ascenso: las claves de la mala temporada de las azules

El AEM goleó al Albacete en Lleida (3-0) y las azules ya son matemáticamente equipo de la liga de bronce a falta de tres jornadas

Sheila Garrido, esta tarde, en El Requexón

Sheila Garrido, esta tarde, en El Requexón / R. O.

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

El Real Oviedo femenino jugó esta tarde uno de sus mejores partidos de la temporada y, aún así, descendió. El 1-0 ante Osasuna en El Requexón, con gol de Andrea Sordo, no fue suficiente. El AEM goleó al Albacete en Lleida (3-0) y las azules ya son matemáticamente equipo de Segunda Federación a falta de tres jornadas. El club regresa a la categoría de bronce apenas un año después de haber cantado el alirón en su antiguo feudo, el de San Claudio. Andrés Clavijo, que llegó al club azul hace apenas unas semanas tras la destitución de Andrea Suárez, no fue capaz de darle la vuelta a la mala situación clasificatoria.

La Primera Federación femenina es una competición corta y muy disputada. Solo catorce equipos, lo que significa que cada punto perdido pesa el doble que en una liga convencional. Las azules se midieron a filiales de clubes como el Barça, el Madrid o el Atlético de Madrid, con los mejores proyectos del país entre sus filas, y a equipos recién descendidos de Liga F o construidos expresamente para dar el salto a la categoría de oro del fútbol femenino español. Asentarse en ese contexto requiere un nivel de competitividad que el Oviedo no pudo sostener a lo largo del curso.

Los errores puntuales en momentos clave fueron una constante y en una liga tan corta se pagan caro. Penaltis fallados, ocasiones desperdiciadas, puntos que se escaparon en el tramo final de los partidos. Salir de esa dinámica es difícil también en lo anímico: cuando la confianza se resiente, el acierto desaparece aunque el juego mejore. Eso es exactamente lo que les ocurrió a las de Andrés Clavijo en el tramo decisivo de la temporada.

La plaga de las lesiones

Además, el capítulo de las bajas ha sido determinante. Carol, considerada la mejor jugadora de la plantilla, llegó a debutar pero no pudo tener continuidad por una lesión que la tuvo fuera media temporada y otro tanto con molestias. Tania Mocholí no llegó ni a debutar. Gema Ginés, que la semana pasada se rompió el ligamento cruzado, se convierte en la tercera azul en sufrir esa lesión en el curso. Esta tarde fue homenajeada por sus compañeras. Emily pasó por quirófano tras lesionarse el hombro ante el Sevilla y lleva meses de baja. Raissa Mbappé, Nati Cano y Marina Martín también se perdieron varias jornadas. Al final, todo suma.

El plantel de verano tenía nombres para competir. El mercado de fichajes fue muy positivo, pero la mala suerte no terminó de darle ese empujón al equipo. Carol, Raissa Mbappé y ADT marcaban diferencias en la categoría, y la incorporación de Andrea Villadeamigo y Nerea Lombardero, dos de las jugadoras más destacadas de Segunda Federación, apuntaba a una plantilla con margen para como mínimo asentarse en la competición. Pero Carol cayó lesionada ya en pretemporada y ADT no rindió al nivel esperado. El mercado de invierno trajo a Nancy Amoh desde Liga F como intento de reacción, y fue un acierto: la única incorporación que dio el rendimiento esperado. Daniela Silva y Laura Guldjberg, las otras apuestas invernales, apenas tuvieron minutos. No fue suficiente. Es por ello que el Oviedo femenino ascendió en 2025 y un año después regresa a Segunda Federación. La próxima temporada tocará intentarlo de nuevo, porque la intención del Grupo Pachuca es que el femenino azul ascienda a Liga F y pueda asentarse y ser un ejemplo en el fútbol femenino patrio. Pero para eso, habrá que esperar.

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