Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Dámaso Bances rememora su etapa como presidente del Real Oviedo: "El club tiene salud y vida por muchos años, bajemos o no bajemos"

El exmandatario azul rememora su época a los mandos del club azul: y cree en la permanencia: "Lo fundamental es que la juventud está enganchada como no lo estaba en épocas anteriores"

Dámaso Bances, en LA NUEVA ESPAÑA

Dámaso Bances, en LA NUEVA ESPAÑA / Guillermo García

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Dámaso Bances (Oviedo, 1943) ya nota los años. "Cada vez más", dice mientras entra en LA NUEVA ESPAÑA. El que fuera presidente del Oviedo entre los años 2007 y 2010 durante la gestión de Alberto González hace una valoración de la situación actual del equipo y da ánimos: "Debemos luchar hasta el último día"

¿Cómo ve al Oviedo ahora mismo desde el punto de vista deportivo?

Está en una situación crítica pero esperanzada. Difícil, pero posible. Hay que tener en cuenta que, estadísticamente, de los tres equipos que suben de Segunda, dos bajan, porque hay una correspondencia inequívoca entre presupuesto y clasificación. Si coge usted los presupuestos de los últimos diez años, se parecen mucho a las clasificaciones finales. Otros años los equipos se salvaban con 30 y muchos puntos; este año quizá haya que pasar de 40.

¿Pero se puede?

Se puede. El Oviedo tuvo mala suerte: fácilmente podría tener seis puntos más. En una competición larga, la suerte y los arbitrajes terminan compensando, y espero que ahora nos llegue la época buena. Lo fundamental es que la afición, sobre todo la juventud, está enganchada como no lo estaba en épocas anteriores. Y el Oviedo tiene que luchar hasta el último minuto del último día.

¿Cree que solo es mala suerte o también ha habido errores?

Es un compendio. Mala suerte en la disputa de partidos: Rayo, Betis, Atlético, Girona, Osasuna fuera de casa… Si se hubiesen ganado la mitad, estaríamos seis o siete puntos por encima. Y luego, los equipos que te preceden tienen mejor plantilla, jugadores como Muriqi, que te mete 21 goles. En la planificación hubo errores, sí, pero condicionados por el dinero. Necesitas un delantero que te asegure 15 goles y eso vale 50 millones de euros, más que el presupuesto entero del club. Hubo errores arbitrales también: el día del Betis nos meten un gol que es falta. Eres el más débil y, ante la duda, la balanza se inclina hacia el más poderoso.

Habla mucho de la juventud enganchada. ¿Qué diferencias ve respecto a su época como presidente?

Cuando yo me hice cargo había muy poca ilusión. Estábamos en Segunda B y bajamos a Tercera, con una rémora económica tremenda. ¿Quién se iba a enganchar? Veníamos del error del ACF, que desmoralizó a la gente. Y a cierta afición la rechazaban. Era muy duro: nos insultaban en todos los campos. Las instituciones no nos ayudaron nada. Juan Mesa, en paz descanse, me dijo que el Principado nos debía dos subvenciones; nunca nos las dieron, tuvimos que ir a los tribunales. Nadie ayudó.

¿Por qué decidió dimitir?

Adquirí el compromiso de ser presidente a título representativo e institucional, y trabajé más que en mis empresas. Aguanté cuatro años. Pero llegó un momento en que, para que dejasen solo a Alberto González, empezaron a atacarnos a algunos consejeros. A mí, a Ataulfo Valdés… Voy a casa y mis hijos me dicen: "Papá, ¿pero qué haces?". Hasta ahí llegué. Me costaba dinero y encima me insultaban.

¿Cómo valora la gestión de Alberto González? Es un personaje muy controvertido.

Tengo edad suficiente para no juzgarlo. Alberto es un personaje con luces y sombras, pero, en lo que respecta al Real Oviedo y al deporte, fue ejemplar, poniendo dinero. ¿Me dice usted algún presidente que haya dejado dos millones de euros allí? Solo Enrique Rubio, que compró con su dinero El Requexón. Las dos primeras nóminas, cuando tomamos posesión, las pagó Alberto de su bolsillo y la gente no lo sabía. Las decisiones se tomaban colegiadamente, todos los ceses de entrenadores fueron propuestas mías. Su personalidad o sus problemas personales no soy quién para juzgarlos.

¿Y entonces por qué terminó tan mal el Oviedo en 2012, al borde de la desaparición?

Porque no tenía ingresos y seguía acumulando deuda. Se libra cuando acaba la suspensión de pagos y ya no hay que pagar. Aguantaron Ángel (Martín Vaca) como vicepresidente en funciones, la alcaldía de Agustín Iglesias Caunedo y, sobre todo, la afición. El Oviedo vive gracias a su afición, ese es su mayor capital.

¿Valora bien la gestión de Toni Fidalgo en 2012?

Yo valoro bien a todos los presidentes. Todo aquel que se pone al frente de esa institución en momentos difíciles tiene un gran mérito. Solo se hace por oviedismo, porque no se gana nada: solo fracasos e insultos. Errores los cometemos todos.

¿Cuál fue para usted el mejor presidente reciente del Oviedo?

Tengo gran simpatía por Eugenio (Prieto). Deportivamente fue el mejor. Pero hay una máxima empresarial: a la larga, un desastre económico acaba arrastrando a un desastre deportivo. Cuando Eugenio se hizo cargo, el Oviedo no debía nada y había dinero en caja. A los 13 años acabamos debiendo 7.500 millones y en Tercera, pero es difícil juzgarle a él. No sé si los errores fueron suyos o arrastrados por otras personas.

¿Y cómo valora la gestión del Grupo Pachuca?

Desde el punto de vista deportivo, exitosa: ascendimos. Tienes un límite salarial que te condiciona. Quizá fallan algo en la parte social: con el centenario, por ejemplo, deberían tener algún detalle con los primeros socios. Pero lo llevan como una empresa, son profesionales. Y no nos olvidemos de que el club no es una ONG, es una sociedad anónima. Posiblemente muchos de ellos, cuando se hicieron cargo, no sabían dónde quedaba Asturias. Pero mire usted el fútbol inglés: todos son sociedades anónimas, muchas con cotización en bolsa y capital extranjero. Negativamente no puedo valorarlo. Se mojan, apuestan. La ciudad deportiva es una apuesta importante. Que no se ha acertado en algún fichaje, ¿quién acierta? Si no aciertan en Madrid y Barcelona, ¿cómo va a acertar el Oviedo?

Para terminar, ¿cómo ve el futuro del club?

El Oviedo tiene salud y vida por muchos años, bajemos o no bajemos. Como decía Paco González, el Oviedo bajará de competición, pero nunca perderá la categoría, porque la tiene su afición. Y eso no se puede comparar con nada. Yo veo a los chavales vibrar y a veces me caen hasta las lágrimas. Aquí somos extremos, apasionados para una cosa y para la otra. Y así es el Oviedo. Por eso sobrevivió.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents