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Un punto que pudieron ser tres: el Oviedo se levanta con brío y sigue vivo (1-1)

Los azules, superiores al Villarreal, se reponen del show del VAR y someten a los de Marcelino hasta firmar un empate que supo a poco

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Pudieron ser tres, ese debió ser el botín realmente, pero en este fútbol del VAR tan indescifrable mejor agarrar el premio que sea, aunque parezca escaso. Buscaba el Oviedo una victoria vital en la extenuante carrera por la supervivencia y no pudo ser. Pero todo lo que rodea a un resultado algo insuficiente debe ser de halago hacia este equipo que fue mucho mejor que el Villarreal, que se sobrepuso a un sainete arbitral a control remoto y que con fútbol y garra acabó encerrando al tercer clasificado. Solo faltó un detalle para que la noche fuera redonda.

Tras un inicio prometedor del Oviedo, esa potente puesta en escena se vino abajo a los 8 minutos. Calvo fue al suelo ante una internada de Pepe y este cayó a destiempo. De Burgos Bengoetxea, que llevaba más de un mes apartado en la nevera, no vio ninguna infracción pero sí Trujillo Suárez al mando del VAR. Mandó el canario acudir a la pantalla al colegiado y, claro, después de lo sucedido en Mallorca (entonces De Burgos desoyó el consejo y le cayó una sanción) el árbitro vio penalti sin rechistar. Hay que elegir muy bien el momento para intuir el contacto.

Real Oviedo
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1 1
Villarreal
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0-1, min. 13: Pepe (penalti). 1-1, min. 69: Chaira.

Alineación Real Oviedo

Aarón (2); Nacho Vidal (1), Bailly (2), Dani Calvo (2), Javi López (3); Sibo (1), Colombatto (1); Chaira (2), Reina (2), Thiago F. (3); Fede Viñas (2).

CAMBIOS

Cazorla (1) por Reina, Hassan (1) por Thiago y Ovie (1) por Sibo, min. 70. Agudín por Chaira y Rahim (s.c.) por Javi López, min. 90.

Alineación Villarreal

Tenas (1); Mouriño (2), Pau (1), Veiga (2), Cardona (2); Buchanan (1), Parejo (1), Gueye (2), Pepe (2); Alfon (1), Oluwaseyi (1).

CAMBIOS

Mikautadze (1) por Buchanan, min. 46. Moleiro (1) por Alfon y Ayoze (1) por Oluwaseyi , min. 63. Thomas (1) por Parejo y Freeman (1) por Mouriño, min. 78.


De Burgos Bengoetxea (colegio vasco). Amarillas al local Aarón y al visitante Ayoze.

Carlos Tartiere: 27.092 espectadores, según datos oficiales.

Tras la rectificación, Parejo se citó con Aarón, que se hizo gigante para repeler la definición del centrocampista. Estalló el Tartiere como un gol en el 90. Celebró el portero como si él hubiera anotado ese tanto. Pero pronto, todo se chafó. De Burgos, temblando, se llevó la mano al pinganillo y mandó repetir. Por lo visto, alguien invadió con una uña la línea protegida del área antes del lanzamiento, quizás Chaira. Para eso estaba él, Trujillo Suárez, eligiendo el “frame” perfecto para erigirse en el verdadero colegiado del choque.

Por resumir, quien quiera ver penalti e invasión tiene hoy en día imágenes a su disposición para sostener cualquier argumento. También el que defienda que no había ninguna infracción. Lo que huele raro en los últimos años es por qué esta decisión la tiene que tomar un tipo en su silla a 400 kilómetros de la acción. Pero este es el arbitraje que nos ha quedado en una competición permanente bajo sospecha, por unos y por otros.

Volviendo al fútbol, al menos el show arbitral se serenó un poco, el Oviedo asumió el golpe como pudo. Parecía el 0-1 el escenario más peligroso ante un Villarreal que le gusta explorar los espacios. Los de Almada tuvieron la pelota y los de Marcelino cerraron bien. Solo Thiago y algo de Reina insinuaba que el Oviedo podía citarse ante Arnau. Un intento de Sibo a las nubes y otro de Chaira sin calibrar sirvieron de aperitivo a las dos más claras, justo antes de descanso, en las que Viñas y otra vez el marroquí no acertaron de cabeza cuando parecía un remate sencillo.

El problema del Oviedo, dejando de lado a los de silbato, fue el mismo repetido durante todo el curso: la incapacidad de encontrar alguien capaz de desequilibrar. Ese futbolista que se salta las libretas es lo que le ha faltado a este equipo en su regreso. Algo que, claro, compra el dinero y que es más complicado de tener para un recién llegado.

Con bronca de campeonato para De Burgos (muy lejana para Trujillo) se fue el partido al descanso, con la sensación además de que el Oviedo necesitaría más que un simple arreón emocional para derrotar a un rival de envergadura. Así lo dice la tabla.

Salió el Oviedo dispuesto a meter una marcha y al poco de volver Nacho Vidal intentó una volea a servicio de Thiago que taponó la zaga amarilla. De inmediato fue el argentino el que se hizo con un rechace en el área, pero le pudo la ansiedad en la definición. La pelota, eso sí no cambiaba, era de los azules. Pero esta vez con intenciones claras.

Como clara fue la de Reina, tras una combinación entre Thiago y Javi López, pero Arnau despejó su remate. No habían pasado 10 minutos de la reanudación y el Oviedo mostraba ser otro. Liberado, quizás, por verse contra la lona.

El premio, merecido, llegó en otra buena jugada a la que, esta vez sí, acompañó la fortuna. Jugó el Oviedo con paciencia y entre Reina y Chaira encontraron un resquicio. Probó el marroquí, la pelota tocó en un defensa y se fue al fondo de la meta amarilla.

Intentó Almada meterle más picante, con el recurso a Hassan, un renacido Ovie y a la magia de Cazorla a los 68’. Los roles se acentuaron, más dominador que nunca el Oviedo, que robaba con inusitada facilidad. Pero escondía un as bajo la manga el Villarreal: las contras. Así pudo hacer el segundo pero el cabezazo de Mikautadze se paseó por la línea tras golpear en el larguero.

Siguió porfiando el Oviedo hasta el final. Encomiable su esfuerzo. La última fue local, con un zurdazo de Colombatto que no se fue tan lejos de la escuadra. Solo faltó ese chispazo final que tan merecido parecía. Despidió el Tartiere con ovación a los suyos y, aunque la tabla diga que está más que complicado el asunto, esta fe mueve montañas.

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