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La afición azul, presente «en las buenas y en las malas»

Miles de aficionados abarrotan las inmediaciones del Tartiere para recibir al equipo en un duelo trascendental: «Sí se puede»

Miles de aficionados, ayer, en los aledaños del Tartiere para  recibir al equipo. | MIKI LÓPEZ

Miles de aficionados, ayer, en los aledaños del Tartiere para recibir al equipo. | MIKI LÓPEZ

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Los aledaños del Carlos Tartiere volvieron a rugir como en las grandes citas. Miles de aficionados abarrotaron ayer las inmediaciones del estadio para recibir al Real Oviedo antes de su partido ante el Villarreal, un encuentro de vital trascendencia para las aspiraciones azules de permanecer en Primera División. Con banderas, bengalas, cánticos y camisetas, los bajos del feudo carbayón se tiñeron por completo de azul en un recibimiento multitudinario al que el oviedismo respondió, una vez más, sin fallar a la llamada del club.

A la izquierda, la afición del Oviedo espera la llegada de los jugadores al túnel del Tartiere. A la derecha, Calvo y Reina agradecen el calor de los suyos. | MIKI LÓPEZ

A la izquierda, la afición del Oviedo espera la llegada de los jugadores al túnel del Tartiere. A la derecha, Calvo y Reina agradecen el calor de los suyos. | MIKI LÓPEZ

El autobús del Oviedo salió a las 19.20 horas del Silken Monumental Naranco, hotel en el que se concentra el conjunto de Guillermo Almada antes de cada partido como local. El trayecto se desarrolló sin incidentes, pero, en cuanto el vehículo comenzó a descender por la calle Ricardo Vázquez Prada, los gritos de la afición empezaron a hacerse notar. Un recorrido final que se prolongó algo más de diez minutos, con los aledaños ya colapsados mucho antes de la llegada del equipo. Al alcanzar la rotonda que da acceso al estadio y al parking, los jugadores bajaron del autobús para hacer un paseíllo hasta el interior del recinto, arropados por miles de seguidores que habían empezado a congregarse más de dos horas antes del inicio del encuentro.

La afición azul, presente «en las buenas y  en las malas»

La afición azul, presente «en las buenas y en las malas»

Entre la marea azul estaba Carlos Aguado, uno de los muchos aficionados que llegaron con la bufanda por encima y la bengala preparada. Para él, la estampa era conocida. «Me recuerda mucho a los recibimientos que había el año pasado, antes del ascenso a Primera División», comentaba. «Está claro que esta afición nunca abandona a los suyos. Todavía creemos en la permanencia, sí se puede. Estamos siempre, en las buenas y en las malas». Su testimonio resumía bien el sentir general. El partido es grande, de que el equipo necesita un empujón y de que el oviedismo, como tantas otras veces, tiene que ser el primero en dar un paso adelante.

Por allí andaba también Andrea González, una niña de cinco años que consiguió colocarse en primera fila y que tuvo la suerte de chocar la mano a varios jugadores cuando pasaron camino del vestuario. salió corriendo a contárselo a sus padres, que la esperaban unos metros más atrás. «Vamos a mantenernos en Primera División. Estoy segura», decía con convicción y arrancando sonrisas a los aficionados de alrededor.

Una vez dentro, la afición no paró de animar durante todo el partido. De hecho, el club recuperó el «Volveremos», ópera prima azul de Melendi y que toco el estadio coreó. El Tartiere volvió a ponerse a la altura de un partido que puede marcar el rumbo de la temporada. Y su afición no defrauda.

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