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“Mamá, ¿puedo ser del Oviedo?”: La historia del niño gijonés que conquistó a Cazorla

Nico, de 5 años, se enamoró del club carbayón por el de Llanera, que cuando conoció su pasión le invitó al Tartiere

Cazorla, con Nico.

Cazorla, con Nico. / LNE

Nacho Azparren

Nacho Azparren

La primera conversación trascendental de Nico con sus padres llega pronto. A sus 5 años de edad. “Mamá, ¿puedo ser del Oviedo?”, le comentó con inocencia a María, su madre. Para entender las circunstancias hay que situar esta historia en Gijón, en el seno de una familia sportinguista de pro; socio el padre, Juan García-Ochoa, como antes lo fue María Fernández. La respuesta de su madre fue inmediata: “¡Por supuesto!”. Y ahora el pequeño Nico luce los colores azules allá donde va, como se pudo ver en la mañana de ayer en El Requexón.

“¿Estás nervioso, eh?”, le decía la madre al pequeño antes de que los futbolistas salieran al césped de El Requexón. Esperaba Nico por Santi Cazorla, que tiene mucho que ver en esta historia. Al niño, cuentan sus padres, le empezó a tirar el Oviedo por una cuestión cromática, el azul como gancho. El himno compuesto por Melendi alimentó ese inusitado interés. Pero fue cuando conoció todos los detalles de la historia de Santi Cazorla cuando terminó de dar el paso. Y ahí llegó la gran pregunta ante sus padres.

Por una periodista amiga, la historia le llegó a Cazorla, cuando fue entrevistado en Radio Marca. El de Llanera no lo dudó: gestionó entradas para que la familia pudiera ver un partido en el Carlos Tartiere. Así que Nico debutó en el campo hace 3 semanas, con victoria ante el Sevilla, 1-0. No quedó ahí la cosa. Tras el encuentro, el niño estuvo en el parking a la salida de los futbolistas y pudo conocer personalmente a Cazorla, que le prometió la camiseta. Por eso, estaba ayer la familia en El Requexón. Y eso que para Nico había sido una visita sorpresa hasta casi subirse al coche. "En mi clase, soy el único del Oviedo", dice él con orgullo. Su hermana Lucía, en brazos de su madre, de momento no le sigue el juego. Dice que su favorito es Dubasin.

Cuando a Guillermo Almada, el primero en salir al césped, le llegan los entresijos de la historia, lo tiene claro: “Pues a partir de ahora, todos los días al Tartiere”. Nico asiente, se suma a la iniciativa sin dudarlo. Su padre tendrá que cuadrar los horarios y que no coincida con su cita quincenal en El Molinón.

Uno de los últimos en salir es, por fin, el gran capitán del Oviedo, que como siempre ejerce de embajador con el pequeño. La mañana en la ciudad deportiva sirve para alimentar la pasión azul de Nico, que insiste en que quiere repetir en el Tartiere. Quizás con algo de suerte su familia le haya preparado otra visita sorpresa esta tarde para animar a los azules ante el Elche.

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