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Al Oviedo se le escapa la vida: derrota con aroma a Segunda ante el Elche (1-2)

Los de Sarabia imponen su juego en el inicio de partido y gestionan su renta

Un tanto de Chaira abrió una rendija a la esperanza, pero a los de Almada les faltó juego

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Hay partidos que pueden resumirse por la banda sonora de la grada. Este empezó con el público entonando el “Volveremos” de Melendi a capella, síntoma de emociones fuertes. Al medio tiempo, ya con 0-2, se escuchó el nunca pasado de moda “Oviedo, échale huevos”, clásica señal de cabreo. Con el gol de Chaira retumbó el “Ahora, Oviedo, ahora” que abre una nueva vía a la esperanza. Pero con los decibelios ya bajos tras el final decepcionante se apoderó del campo el ya habitual “Directiva, dimisión” que no va dirigido únicamente al resultado.

El 1-2 con el que el Elche finiquitó al Oviedo en un inicio arrollador apuntó a punto final a la temporada del regreso. Admitiremos un asterisco porque las matemáticas aún dan opciones y el fútbol es un terreno abonado a los milagros. Pero la derrota deja las opciones de permanencia solo a tiro de proeza de las que no hay registros. Y, seamos claros una vez más, tampoco es que la calidad de esta plantilla dé para soñar mucho más.

Real Oviedo
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1 2
Elche
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0-1, min. 6: Bigas. 0-2, min.16: Villar: 1-2, min. 76: Chaira.

Alineación Real Oviedo

Aarón (1); Vidal (0), Costas (1), Carmo (0), Rahim (0); Sibo (0), Fonseca (0); Hassan (0), Reina (0), Chaira (1); Fede Viñas (1).

CAMBIOS

Thiago (2) por Sibo, min. 46. Borbas (1) por Hassan y Cazorla (2) por Rahim, min. 58. Javi López (1) por Carmo, min. 65.

Alineación Elche

Dituro (2); Fort (1), Sangaré (1), Affengruber (2), Bigas (3), Pedrosa (1); Villar (3), Febas (2), Aguado (2); Álvaro (3), Da Silva (1).

CAMBIOS

Morente (1) por Fort, min. 62. John (1) por Aguado y Valera (1) por Da Silva, min. 69. Chust (1) por Sangaré y Petrot (1) por Pedrosa, min. 82.


Sánchez Martínez (colegio murciano). Roja a Valera, min. 95. Amarillas a los locales Fonseca y Thiago.

Carlos Tartiere: 25.615 espectadores, según datos oficiales.

En un análisis que supere el simple partido no se le puede echar en cara nada al Oviedo en cuanto a actitud. Almada ha llevado a un grupo justo en lo futbolístico (así fue parido desde los despachos) a un esfuerzo por encima de su talento. La clave aquí estaba en el elemento físico. Simplificó el uruguayo las cosas. Con él a los mandos, se trataba de correr más que el rival, robar más y, también, llegar más veces. Como no tienes el don de dañar a la primera, prueba por insistencia.

Pero hay días en el que las piernas no van. Por una cuestión de cansancio, puede ser, pero también, y ya nos referimos a este Oviedo-Elche, porque el rival tiene una propuesta futbolística mucho más asentada con la que logra que todo lo que suceda en el campo siga fielmente el guion que había ensayado. Mérito de Sarabia y Elche, equipo de autor.

La mayor superioridad se vio en los minutos iniciales y eso es algo que seguramente no entraba en los planes de ninguno. Uno se imaginaba un Oviedo espoleado por los ecos de Melendi y lanzado a por el rival consciente de que estaba ante su última vida. Pero el Elche le puso cloroformo desde el silbido inicial con balón y balón. El Oviedo siempre llegó medio segundo tarde y los Affengruber, Febas, Villar y sus compañeros disfrutaron con el rondo.

Era una posesión, además, con intenciones. También con suerte. A los 6 minutos, Bigas cruzó el ecuador del campo tras una serie de pases y, como nadie le salía al paso y no le llegaron ideas, optó por probar desde lejos. Desde muy lejos. Salió de su ocurrencia un cañonazo que se elevó lo justo para caer súbitamente sobre la escuadra de Aarón.

Lejos de hacer reaccionar a los locales, el tanto refrendó la gran puesta en escena de los de Sarabia, que iniciaron en corto siempre que pudieron y, cuando no, optaron por lanzar en largo sobre Álvaro, que hizo lo que quiso con un Carmo que tiene más apariencia que fortaleza en el duelo.

El segundo no tardó en llegar. Reina, que suele ser infalible, perdió un balón tonto cerca de su área. El Elche hizo el resto con una serie de pases y la tibia oposición de Carmo y Sibo ayudó. Villar anotó el segundo tras tocar la pelota en el poste.

Fue a partir de este momento cuando empezó a cambiar la banda sonora del Tartiere. Con algunos pitos, tímidos de primera, ante la falta de ideas de los de Almada, desolado en la banda. Por vergüenza torera lo intentó el Oviedo hasta el descanso, pero no es que Dituro se viera especialmente obligado. Un centro de Rahim, un par de envíos de Hassan y un rechace que intentó embocar Fonseca fueron lo único que se llevó el Tartiere a la boca en una primera mitad que abría un muro inabordable entre los dos contendientes.

Por lo que veía en la banda, jugadores azules calentando desde la media hora, parecía que Almada preparaba una pequeña revolución, pero su propuesta solo fue de una pieza. De clara visión ofensiva, eso sí. Se fue Sibo para dar paso a Thiago Fernández, uno del que no puede prescindir este Oviedo tan justo en el talento. Reina pasó al centro del campo.

Empezó visitando a Dituro el equipo carbayón desde la esquina, pero el cabezazo de Chaira no encontró continuidad en el área pequeña. Thiago lo intentó desde la frontal. Lo siguiente fue recurrir a la varita de Cazorla, con el efecto anímico que siempre tiene. Borbas se unió al Mago para pasar el Oviedo a jugar con dos arietes puros y a una retaguardia de tres.

Viñas chutó a las nubes la primera opción con el nuevo sistema. Tampoco es que el Oviedo se lanzara a lo loco. Además, una situación desagradable enfrió los ánimos. Carmo fue sustituido por Javi López y, tras abandonar el campo, se encaró un par de veces con la grada.

Con el ambiente enrarecido, el atajo llegó en una acción sencilla: saque en largo de Aarón, gol de Chaira. Fue con misterio, porque el asistente había visto un fuera de juego que el VAR descartó. Ahí sí que rugió el Tartiere porque volvía a creer.

Llegó el Oviedo muchas veces desde los costados. Puso centros desde ambas bandas. Insistió e insistió. La tuvo Chaira en la cabeza, pero se fue junto al palo. También con la zurda, pero atrapó Dituro. Se pidió un penalti sobre Viñas. No llamó el VAR. El Elche acabó temblando pero se mantuvo firme. El Oviedo había concedido demasiado al comienzo y había sido imposible la remontada. Una historia muy parecida a la de esta temporada que apunta, ya con pocas dudas, a un cruel desenlace en el año del regreso.

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