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A pesar del drama, en el Tartiere hay futuro

Los equipos azules ganadores de la Oviedo Cup se dan un baño de masas en el feudo carbayón

Varios aficionados en la grada del estadio azul. | JUAN PLAZA

Varios aficionados en la grada del estadio azul. | JUAN PLAZA

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

A pesar de la derrota ante el Elche y de que el Oviedo se acerca a Segunda, la cantera azul da alegrías. Hay futuro. El Carlos Tartiere recibió ayer a todos los equipos azules que salieron vencedores de la vigésima edición de la Oviedo Cup. El cuadro carbayón venció en las categorías juvenil sub-19, infantil sub-14, benjamín sub-10 y sub-9, prebenjamín sub-8 y campeón sub-9. Todos ellos fueron aplaudidos ante las 25.615 personas que abarrotaron el feudo carbayón en una tarde que terminó en tragedia.

Agustín Lleida y Manuel Paredes, en el palco.

Agustín Lleida y Manuel Paredes, en el palco.

Los chavales saltaron al césped antes del inicio del encuentro con sus medallas colgadas al cuello y las copas en alto. Una imagen luminosa, la del relevo, en una jornada que iba a terminar con la afición masticando otra derrota y con el descenso un poco más cerca. La grada se puso en pie para recibirlos. Aplausos para los más pequeños, para los juveniles, para los benjamines, para los prebenjamines.

Los jugadores de los equipos azules ganadores de la Oviedo Cup.

Los jugadores de los equipos azules ganadores de la Oviedo Cup.

Una afición que respondió, una vez más, sin importarle la clasificación. Más de 25.000 personas en un partido que muchos otros estadios habrían afrontado medio vacíos, conscientes de que el equipo llegaba tocado y de que la permanencia es una cuesta cada vez más empinada. El oviedismo, en cambio, no falló. El partido, sin embargo, fue cuesta abajo desde el primer minuto. El Elche golpeó pronto y dejó al Oviedo contra las cuerdas. El equipo lo intentó, sí, pero nunca terminó de encontrar la manera de revertir un escenario que, partido tras partido, se hace más cuesta arriba. La grada no abandonó, pero la sensación, según pasaban los minutos, era inevitable: el Oviedo, virtualmente, ya solo mira hacia abajo.

La afición del Oviedo, ayer, en las gradas del Tartiere.

La afición del Oviedo, ayer, en las gradas del Tartiere.

Conforme avanzaba el encuentro, la frustración fue ocupando el lugar de la esperanza. Y al término del choque, mientras los jugadores se retiraban hacia el vestuario con la cabeza gacha, parte del Tartiere giró el foco hacia los despachos. "Directiva, dimisión", se escuchó en distintos puntos del estadio. Quedan dos partidos en casa, ante el Alavés y contra el Getafe. A pesar de que las posibilidades son mínimas, seguro que el oviedismo vuelve a llenarlo. Porque esta afición es así.

A pesar del drama, en el Tartiere hay futuro

A pesar del drama, en el Tartiere hay futuro

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