Un orgulloso Oviedo evita el descenso en el Tartiere: empate con dos menos ante el Getafe (0-0)
Los azules rascan un punto en una tarde en la que el VAR mandó expulsar a Javi y Sibo
Si el Girona empata mañana se consumará el descenso a Segunda.
El Oviedo bajará, a estas alturas ya no hay espacio para el autoengaño, pero no lo hará sin presentar batalla. Puede ser oficial mañana mismo, basta un punto del Girona, y será consecuencia directa de un catálogo de errores demasiado largo para sobrevivir en Primera. Descenso merecido, sí. Pero al menos este equipo se guarda un último gesto de dignidad: no despeñarse matemáticamente sobre el césped del Tartiere.
Pudo suceder ante el Getafe, en otra tarde disparatada de este invento extraño llamado “fútbol del VAR”, con un Soto Grado desbordado e indolente. El Oviedo sobrevivió con dos menos durante un tramo larguísimo, agarrado al partido con las uñas, ofreciendo quizá la imagen más competitiva y orgullosa de toda la temporada. Tarde e insuficiente, pero en una campaña con tan pocos momentos para recordar, al menos un partido reivindicativo: no da con fútbol pero al equipo le sobra actitud.
No ganó, que era lo único que mantenía encendida la bombilla de la permanencia, pero evitó la derrota, que habría supuesto consumar el descenso delante de su gente, con el telón cayendo abruptamente en pleno Tartiere. Y eso, en un año tan áspero y tan escaso de alegrías, ya es algo parecido a una pequeña victoria moral. Una mínima bocanada de orgullo antes de un final que lleva demasiado tiempo escrito.
Lo más destacado se vio en una segunda mitad de guerra de guerrillas, fútbol con escaso control de las pizarras que sirvió para que el Oviedo impusiera un estilo desenfadado, del que sabe que todo está perdido. Pero antes, el choque había sido todo lo contrario, dos propuestas controladoras y un juego de ver quién falla menos.
Algo habitual, y trabajado, en el Getafe. Mucho más sorprendente en un Oviedo al que jugar a nada le llevaba al tablero elegido por los de Bordalás. La primera parte fue de mucho juego directo y choques, con escaso fútbol y menos acciones interesantes. Un reto para el que deba elegir las acciones para el resumen. El Oviedo, al que se le vio siempre un poco más incómodo, puede al menos decir que gozó de la ocasión más clara. Fue en la única acción combinativa del primer acto. Slalom de Hassan como en los buenos tiempos, centro abajo y Chaira, de improvisado media punta, llegando puntual para rematar. Su volea se fue al poste.
Del Geta no se esperaba un aluvión de ocasiones, pero sí mucho orden y una estructura bien armada. Lo bueno de Bordalás es que siempre sabes el menú del día. Los mayores acercamientos llegaron a balón parado y disparos a media distancia. Probaron Davinchi y Mario Martín y ambas ocasiones acabaron de la misma manera: con una ágil intervención de Aarón. Los 3 minutos de alargue del primer tiempo tenían olor a condena.
Llega la polémica
El más difícil todavía le llegó al Oviedo al poco de volver de vestuarios. Apareció entonces ese golpe del destino en contra, tantas veces con silbato y mano a la oreja. En esta ocasión para sugerirle a Soto Grado que la entrada de Javi López era roja. Nadie sabe por qué, acostumbrados como estamos a esta época VAR en la que las interpretaciones bailan de una semana a otra para confundir al aficionado.
Dos cabezazos del Getafe casi ahondan en la herida, pero no encontraron destino. Se defendió el Oviedo con más que dignidad: también orden y buenas ideas con la pelota. Chaira probó a Soria y, a continuación, Sancris a Aarón en una falta peligrosísima. El portero ya llevaba tiempo siendo el mejor del partido.
Pero aún quedaba más sainete arbitral. Sibo entró con fuerza en un balón sin dueño, quizás excesiva, y Soto Grado –muy fuera del partido– dejó seguir. Llamada a capítulo a continuación para sacarle la roja directa a Sibo.
Ahí ya tocó la heroica. Defender un punto insuficiente para al menos demostrar que la caída no será por falta de actitud ni de pelea. Incluso la tuvo en una contra orquestada por Cazorla en la que Soria tapó ante Chaira. Respondió el Geta, lógico viendo que se jugaba Europa, pero Aarón y sus zagueros mantuvieron firme el fuerte.
Se fue el partido en 8 minutos añadidos y una mezcla de cabreo con el árbitro y reconocimiento al esfuerzo mostrado. Al final hubo más de lo segundo. La deshonra de descender en casa se había evitado en un ejercicio de orgullo. Más no se le puede pedir a este equipo. La responsabilidad hay que pedirla más arriba.
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