Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los trámites de un divorcio y una relación que puede avanzar: todas las pequeñas historias del Real Madrid-Real Oviedo más ruidoso

Los pitos a Mbappé, la ovación a Cazorla, la rajada del primero y la esperanza del segundo: fue mucho más que un simple partido

El partido Real Madrid-Real Oviedo, en imágenes

El partido Real Madrid-Real Oviedo, en imágenes / Miki López / LNE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Nacho Azparren

Nacho Azparren

La última situación que ha generado polémica es un vídeo en el que se ve a Mbappé saliendo del terreno de juego, saludando a Nico Fonseca y, después, mirando hacia otro lado al paso de su compañero Bellingham. ¿Una más para el jaleo montado en torno al Real Madrid en este final de temporada tan ruidoso? En todo caso, no pasa del rango de anécdota en una noche loca en la que el Real Oviedo fue testigo involuntario de un capítulo de crispación como pocos se han visto en el feudo blanco.

Ya el calentamiento y el anuncio de las alineaciones de uno y otro hacía presagiar que a algunos futbolistas blancos les esperaba un escenario delicado. Pero el alto volumen de la megafonía, ese espectáculo de luces y sonido que convierten la previa en una experiencia inmersiva, no permitió medir hasta qué punto los ánimos estaban caldeados.

Tampoco se vio muy bien el enfado con Florentino Pérez. No lo permitió la seguridad del estadio. Un par de pancartas fueron retiradas al momento por el personal. Ambas, críticas con el presidente. “Florentino, culpable”, decía una desplegada antes de un córner del Oviedo al comienzo del choque.

Arriba, en el palco, Pérez ocupó su puesto habitual, con Martín Peláez, presidente azul, a su izquierda, y Manolo Paredes, vicepresidente, al lado de este. Los dos fueron testigos de cerca de una de las imágenes del choque, cuando un par de aficionados se acercaron al palco para mantener una gesticulante conversación en la que parecían pedir explicaciones al mandatario blanco.

Antes, por cierto, Florentino había ido saludando uno por uno a los futbolistas del Oviedo a su llegada. Se detuvo en especial con un Santi Cazorla, al que le mostró su respeto con un amistoso abrazo y una breve charla.

De vuelta al partido, Vinicius se llevó los primeros silbidos, un 5 en la escala habitual, nada especialmente estridente. Sorprendió la indiferencia con Tchouaméni el día que regresaba al Bernabéu tras su pelea con Valverde, que acabó con el uruguayo en el hospital y una baja de 15 días.

No hubo especialmente ruido al descanso, quizás atenuado el enfado que podía haber por el tanto de Gonzalo antes del final del primer acto.

Llegó el segundo acto y con él, a los 10 minutos de volver, el momento más emotivo. Y el más agradable, sin duda. El Bernabéu premió con una ovación de más de un minuto a Santi Cazorla al salir al campo. Hasta el speaker del campo puso de su parte al anunciar su entrada, con una pausa perfectamente marcada para generar mayor expectación.

Cazorla recibió el cariño que pocos minutos después se tornó en lo opuesto ante la puesta en escena de Mbappé. Si alguien tenía dudas, él es ahora mismo el villano. Se le pitó en cada acción en la que tocó el balón. Y no fue como con Vinicius. Aquí se alcanzó un 8 en la escala de madridismo crítico.

Más jaleo

Quien pensara que el final del partido acabaría con las curvas se equivocaba de pleno. Mientras los periodistas esperaban la llegada de Arbeloa, un redactor soltó la bomba: “¡Ha dicho que Arbeloa le ha comentado que es el cuarto delantero!”. La aparición del galo en la zona mixta pilló desprevenidos a todos. Parecía un movimiento perfectamente orquestado por Mbappé.

Arbeloa salió como pudo, aunque con mensajes indirectos, y hasta Almada, preguntado en la sala de prensa, parecía desubicado: “Sorprende que piten a jugadores de esa jerarquía...”.

La esperanza de Santi

En una noche en la que el Bernabéu y Mbappé comenzaron los trámites de su divorcio, Santi Cazorla encontró justo lo contrario: una demostración de cariño que alimenta la esperanza del oviedismo de verle una temporada más vestido de azul. Por eso, el colofón a esa noche loca la puso con lo que parecía una carta de amor. "En el verano desconectaré y analizaré el proyecto...". Para el oviedismo, una puerta abierta a a su continuidad. Un hilo de esperanza tras unos meses para el olvido.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents