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Jacobo, el multiusos que relanzó Iván Ania: esta es la historia del nuevo jugador del Real Oviedo

El mediapunta madrileño llega al Oviedo tras sus mejores años en Córdoba como futbolista: "Puedo rendir en cualquier posición"

Jacobo González, en el Nuevo
Arcángel. | RAMÓN AZAÑÓN

Jacobo González, en el Nuevo Arcángel. | RAMÓN AZAÑÓN

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Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Hay futbolistas a los que se les define por una posición y a Jacobo González (Madrid, 1997), en cambio, hay que definirlo por todas. Extremo, mediapunta, falso nueve, banda derecha, banda izquierda y, si el partido lo pide, lateral. El nuevo fichaje del Oviedo es de los que no caben en un casillero. En Córdoba, donde se ha pasado las dos últimas temporadas firmando los mejores números de su carrera (nueve goles en cada una), ya hicieron broma con su perfil. Lo llamaron "multiusos". Y el propio jugador, en una entrevista al "Diario Córdoba", de Prensa Ibérica, mismo grupo editorial que LA NUEVA ESPAÑA, antes de firmar por el Oviedo, lo reconoció. "Soy un tío cumplidor, estoy concentrado todo el partido y puedo rendir en cualquier posición".

Su carrera es un claro reflejo. De aceptar todo lo que llega y rentabilizarlo. Jacobo se formó en la cantera del Real Madrid y se fue haciendo a sí mismo por el camino. Alcorcón B, Rayo Majadahonda, Villanovense, Celta B. Hasta que un día se le abrió la puerta de Primera División. Fue el 27 de junio de 2020. Debutó como titular con el Celta frente al Barça. A partir de ahí, la trayectoria continuó por Tenerife, Sabadell, Andorra y Alcorcón, antes de aterrizar en el Arcángel.

En Córdoba está la clave de buena parte de su carrera reciente, porque es donde se ha encontrado con el entrenador que él mismo coloca por encima de cualquier otro, el exjugador del Oviedo Iván Ania. El asturiano lo recuperó, le dio galones y le exigió. "Iván Ania, para mí, es como un padre. Futbolísticamente es la persona que más me ha dado, sin ninguna duda. No puedo decir nada más que buenas palabras hacia él". Y ojo a este detalle. El nombre del técnico asturiano sigue figurando, junto al de Julián Calero o José Juan Romero, en la lista de candidatos para coger el banquillo del Oviedo el próximo curso.

La polivalencia, dice Jacobo, es algo con lo que ha aprendido a convivir. "Hace unos años decía que ser polivalente a veces es bueno y a veces malo. O juegas en todos lados, o no juegas en ninguno. En mi caso, tengo la suerte de que es lo primero". Eso sí, tiene claro dónde se siente más cómodo. "Toda la vida he jugado de extremo, pero con los años me voy sintiendo más mediapunta. Mi posición perfecta sería esa clase de extremo que se mete por dentro, con un lateral abierto que te permita despegarte de banda y moverte".

Hay otra historia que también explica al Jacobo de ahora. Una lesión a comienzos de 2025 lo dejó fuera durante varias semanas, en un momento en el que no atravesaba su mejor versión. En febrero, después de volver, firmó un doblete y una asistencia ante el Tenerife. El parón le había servido para "resetear". Para ponerse físicamente bien, para volver a competir y para asumir que las expectativas que se habían generado con él no se estaban cumpliendo. A partir de ahí volvió a despegar.

Fuera del campo, Jacobo va a contracorriente del estereotipo. "Soy una persona muy tranquila. Quien me conoce lo puede decir. Muy casero. Aunque se haya escuchado por ahí que estoy más pendiente del golf que del fútbol…", bromea. "Me gusta mucho el golf. En mis ratos libres voy a jugar, me relaja, me hace salir un poco de la rutina. También juego al ordenador, pero tampoco demasiado. Leo, igual, tampoco demasiado. Me gusta ver series, películas y, sobre todo, veo mucho fútbol. Bastante más Segunda División que Primera"

Y luego está su firma. La voltereta. El salto mortal hacia atrás con el que celebra cada gol. Una rutina que surgió haciendo el tonto con sus hermanos. "Es algo que llevo haciendo desde pequeño. Desde los diez años, hago la voltereta cada vez que marco. Es una tontería. Surgió a raíz de ponerme en la playa a hacer el loco con mis hermanos y, al ver que se me daba bien y que era llamativo, decidí tomarlo como celebración".

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