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El Real Oviedo encarrila la llegada de Julián Calero: el madrileño, a punto de ser el nuevo entrenador azul

Los azules ultiman el acuerdo con el técnico de Parla en una operación que podría cerrarse en laóximas horas

Calero, en rueda de prensa.

Calero, en rueda de prensa. / Miguel Ángel Montesinos

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Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Julián Calero está muy cerca de ser el nuevo entrenador del Real Oviedo, con el objetivo de devolver al equipo a Primera División. El club azul está ultimando el acuerdo con el técnico, ex del Levante, cuya candidatura fue adelantada en exclusiva por LA NUEVA ESPAÑA el pasado 18 de mayo.

El acuerdo entre las dos partes está en la fase final, según las fuentes consultadas, y lo previsible es que en las próximas horas todo quede resuelto, con Calero estampando su firma en su nuevo contrato. De esta manera, el Real Oviedo pone fin a un casting de entrenador que se ha alargado durante semanas tras la salida confirmada de Guillermo Almada y que ha estado marcado por la prudencia a la hora de cerrar la operación.

El nombre de Julián Calero como apuesta del Real Oviedo no es casual ni reciente. Era la principal apuesta de la entidad dentro de una lista que el propio Oviedo envió a Jesús Martínez. También en México ocupaba la posición preferente desde el primer momento. A partir de ese momento, comenzó el turno de las videollamadas iniciales entre las partes y, finalmente, la oferta concreta que terminó de inclinar la balanza. El propio Jesús Martínez lo verbalizó en su comparecencia pública hace unos días: “Me duele pagar un sueldo de un entrenador que ya no está. Ese euro no podemos invertirlo. Nos pesa estar pagando rescisiones”. La frase explicaba, en buena medida, los tiempos de la negociación con Calero y la fórmula finalmente acordada.

La elección del técnico madrileño responde, además, al perfil que el propio máximo dirigente del Grupo Pachuca había asegurado en su rueda de prensa telemática: "Un entrenador con personalidad, intenso y disciplinado dentro y fuera del campo; que sea un obsesionado del fútbol, como lo soy yo”. Calero encajaba en esa descripción y, desde el primer momento, contó con el respaldo tanto de los rectores azules en Oviedo como de Jesús Martínez en México.

A favor de Calero también jugó el conocimiento previo del club. El madrileño ya formó parte del cuerpo técnico azul en la temporada 2016/17, cuando trabajó junto a Fernando Hierro en el banquillo del Real Oviedo. Aquella etapa le permitió conocer el club, el entorno del Tartiere y la presión de una entidad con masa social de Primera. Un detalle que también pesó en la operación, en la que el Real Oviedo buscaba reducir al máximo el margen de error a la hora de elegir entrenador.

Su trayectoria como primer entrenador acabó de inclinar la balanza. Calero ascendió al Burgos al fútbol profesional en la 2020/21 y lo mantuvo dos temporadas más en Segunda División, llegando a coquetear con los puestos de play-off. Después fichó por el Cartagena en pleno arranque de curso, con el equipo hundido en el último puesto, y lo dejó en el decimocuarto, en una permanencia de gran mérito. Y el salto definitivo llegó en el Levante, al que dirigió en la 2024/25 hasta lograr el ascenso a Primera División y el título de campeón de Segunda. Aquel Levante anotó 69 goles, una cifra solo superada por los 72 del Almería de Rubi, lo que rompió la fama de entrenador defensivo que arrastraba desde Burgos. Con jugadores como Carlos Álvarez, Pablo Martínez o Brugué demostró su capacidad de adaptación a plantillas con talento ofensivo, un argumento que terminó de convencer a la dirección azul.

Ahora, con el acuerdo apunto de sellarse, llega el momento de empezar a trabajar. Calero se podría incorporar a El Requexón en los próximos días, donde, si todo se cierra, tomará las riendas del conjunto azul y se pondrá al frente del proyecto que debe devolver al Real Oviedo a Primera División lo antes posible. Su llegada permitirá, además, acelerar la planificación deportiva del primer equipo, en la que ya se han producido los primeros movimientos —Pablo Sáenz, Youness Lachhab y Jacobo González son las tres incorporaciones cerradas hasta la fecha— y en la que el nuevo técnico tendrá opinión en la confección de la plantilla.

La hoja de ruta, por tanto, queda definida. Un año de contrato firme, otro vinculado a objetivos, un proyecto que arranca desde Segunda División y una obligación clara para todas las partes: recuperar la estabilidad en el banquillo, la imagen futbolística del equipo y, sobre todo, devolver al Real Oviedo al lugar que el oviedismo considera el suyo.

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