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El estilo "Calero", pragmático, vertical, y con capacidad para reconstruir vestuarios: el madrileño llega al Real Oviedo con un posible fichaje bajo el brazo

El Oviedo cierra el fichaje del técnico madrileño para la nueva temporada en Segunda División

Julián Calero, en su etapa en Oviedo como segundo de Hierro, da instrucciones en El Requexón. | MARÍA GÓMEZ

Julián Calero, en su etapa en Oviedo como segundo de Hierro, da instrucciones en El Requexón. | MARÍA GÓMEZ

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Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

El Oviedo cierra a Julián Calero como nuevo entrenador del Oviedo con el objetivo de devolver al equipo a Primera División. El club azul y el técnico, ex del Levante, han cerrado el acuerdo definitivo en las últimas horas, sellando una operación cuya candidatura fue adelantada en exclusiva por LA NUEVA ESPAÑA el pasado 18 de mayo.

Calero, más que un entrenador defensivo, como se le ha encasillado durante años, es un técnico de pragmatismo competitivo. Sus equipos compactan, eligen cuándo correr y solo valoran la posesión si genera amenaza. No es un técnico de posesión ornamental, pero tampoco un simple entrenador de repliegue. Su idea parte de una pregunta muy práctica: cómo acercar a su equipo a ganar el partido concreto. A partir de ahí construye conjuntos ordenados, verticales, emocionalmente fuertes y muy orientados a proteger y atacar las áreas.

No plantea el juego desde el dogma. Su rasgo más reconocible es la adaptación al contexto, manteniendo tres constantes: equipo junto, agresividad para correr y atacar, y mucha atención a las áreas. No es un entrenador de un único dibujo. En Burgos alternó estructuras con tres centrales y carrileros con línea de cuatro, y el 4-2-3-1 fue uno de sus trajes más reconocibles. En el Levante trabajó registros de 4-3-3, 4-1-4-1, 4-4-2 y línea de cinco.

En la fase defensiva, el Calero más reconocible nació en el Burgos. Aquel equipo priorizaba el espacio por encima del balón: bloque bajo, distancias cortas, mucha densidad cerca del área propia y ataques directos tras robo o tras salto de línea. Llegó a acumular 973 minutos sin encajar en Segunda División, una rentabilidad extrema entre goles marcados y puntos conseguidos. Su defensa, en cualquier caso, no consiste simplemente en meterse atrás. Consiste en decidir qué tiros concede.

Con balón, busca avanzar rápido y da mucho valor al ataque al espacio. En Burgos era evidente: poco protagonismo de posesión, alto uso de pase largo, voluntad de saltar líneas. En el Levante, sin embargo, su ataque se hizo más rico. No renunció a la verticalidad, pero tuvo más registros: ataques por fuera, laterales profundos, mediapuntas por dentro, delanteros alternando apoyos y rupturas, y llegadas de segunda línea. Sus equipos se sienten especialmente cómodos en transiciones: recuperación, primer pase seguro, carrera del extremo o el carrilero, llegada de segunda línea y finalización rápida.

Y luego está la gestión emocional, probablemente su gran diferencial. Calero ha demostrado capacidad para cambiar dinámicas en proyectos delicados. Burgos, Cartagena y Levante fueron contextos de distinta naturaleza, pero todos exigían reconstruir confianza. Una virtud importante en un Oviedo que llega a Segunda División tras una temporada de fractura social, malos resultados y cambios constantes en el banquillo.

La llegada de Calero, además, ya empieza a tener efectos sobre el mercado de fichajes. El primer nombre que cobra sentido es el de Miguel Atienza, centrocampista del Burgos que termina contrato. El jugador gusta mucho en la entidad azul y siempre ha sido uno de los guerreros de Calero en Burgos, por lo que su fichaje cobra ahora un sentido especial.

Desde el club, además, están atentos a Aisar Ahmed, lateral derecho de 24 años que acaba de finalizar contrato con el Ceuta y que gusta mucho en la entidad. Su llegada, eso sí, está supeditada a que Lucas Ahijado decida no renovar por el Oviedo. Y, además, habrá que esperar a conocer la decisión del propio Calero sobre si quiere o no incorporarlo a la plantilla.

Estos dos nombres se suman al ya adelantado en exclusiva por LA NUEVA ESPAÑA. Samu Rodríguez, lateral izquierdo de 21 años del Alcorcón, que llegaría para disputarle el puesto a Rahim. El alcorconero tiene contrato en vigor, pero el precio sería muy bajo. Junto a ellos, Pablo Sáenz, Youness Lachhab y Jacobo González son las tres incorporaciones ya cerradas para el próximo curso. La llegada de Calero permitirá, además, acelerar la planificación deportiva del primer equipo, en la que el nuevo técnico tendrá opinión en la confección de la plantilla.

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