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Fallece Josín, histórico socio de 103 años del Real Oviedo: "Quería ver al equipo en Primera para morir tranquilo"

"Quiero que el equipo se mantenga en Primera para poder morirme tranquilo", afirmaba hace unos meses José Antonio Álvarez Cienfuegos, socio azul desde 1959 , al cumplir 103 años

José Antonio Álvarez Cienfuegos, en la celebración de su 103.º cumpleaños.  | LNE

José Antonio Álvarez Cienfuegos, en la celebración de su 103.º cumpleaños. | LNE

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Fernando Delgado

Fernando Delgado

Oviedo

José Antonio Álvarez Cienfuegos, "Josín", de 103 años, histórico socio centenario del Real Oviedo, no vio cumplido su último deseo de que su equipo del alma se mantuviera en Primera División. Falleció ayer en el Hospital Monte Naranco tras haber ingresado el lunes por urgencias en el HUCA.

Josín siempre seguía por televisión desde su domicilio de Ventanielles todos los partidos del Real Oviedo, equipado con la camiseta, la bufanda y el reloj azul que le habían regalado los Reyes Magos.

Nació el 2 de febrero de 1923 en el pueblo tevergano de Barrio, tres años antes de la fundación del Real Oviedo, el club de toda su vida y del que era socio desde 1959. Tras soplar, en febrero, las velas de su 103.º cumpleaños, manifestó a LA NUEVA ESPAÑA que "mi mayor ilusión es que el Real Oviedo se mantenga en Primera División para poder morirme tranquilo".

El Real Oviedo y la sidra de Casa Fran eran las dos pasiones de este centenario, que tuvo una vida muy dura, ya que con siete años se marchó a servir a un amo a una casería de Bárzana, en Quirós. "Andaba todo el tiempo detrás de las vacas", recordaba.

Después se trasladó a Oviedo para residir en una pensión de Fuente la Plata mientras trabajaba como repartidor de sifones de una fábrica de gaseosas en La Argañosa. Posteriormente, se instaló en la Pensión Oriente, en la calle Melquíades Álvarez, que regentaba Benigna, madre de José Manuel Bango, gran amigo suyo y que décadas después pasaría a la historia del Real Oviedo por ser el presidente del ascenso a Primera División logrado en Palma de Mallorca en 1988. En la Pensión Oriente encontró Josín su verdadera familia y Benigna "siempre me trató como un hijo más", subrayaba.

Cumplió el servicio militar en el Ejército de Regulares en Melilla y, al regresar a Oviedo, se vinculó para siempre a la empresa de transportes de José Manuel Bango. Residió en la pensión hasta que en 1958 se casó en Vega de Poja, en Siero, con María Asunción Martínez Ordiales. Tras la boda, fijaron su residencia en el barrio ovetense de Ventanielles y se hizo socio del Real Oviedo. El matrimonio tuvo tres hijos: María Victoria, José Antonio y Mari Mar.

Josín siempre estuvo vinculado al sector del transporte hasta jubilarse con 65 años, pero siguió relacionado después con la agencia de Bango, ubicada entonces en la calle Comandante Bruzo. Finalmente, colaboró hasta los 95 años en la correduría de seguros de la calle Foncalada, desde donde pateaba todas las calles de Oviedo con la correspondencia de Bango a los domicilios de los clientes y las oficinas de las aseguradoras.

Tras fallecer su esposa en 2015, Josín llevó una vida más sedentaria en su domicilio de Ventanielles, donde residía junto a sus hijas María Victoria, "Viti", y Mari Mar.

La historia de una pasión

El 15 de junio de 1959 Josín se hizo socio del Real Oviedo, equipo con el que disfrutó momentos históricos como el ascenso de 1988 a Primera División. En la temporada 2003 se dio de baja durante un año, cuando Celso González se consolidó como accionista mayoritario del club, y el 2 de agosto de 2004 volvió a sacar de nuevo el carné, que mantuvo vigente hasta su fallecimiento.

En total, 66 años de fiel socio, pero no tuvo derecho a la insignia de oro del club por no ser ininterrumpidos y por haber causado baja durante un año en la temporada 2003/2004. Josín siguió abonando su cuota anual de socio de 353 euros, aunque ya no asistía al campo.

Descontento familiar

"La junta directiva se comprometió a invitarle a ver un partido desde el palco, pero no tuvimos más noticias", afirmaba su hija Mari Mar. "El 14 de octubre, la semana siguiente de echar a Paunovic, abordé a Jesús Martínez y Martín Peláez a la puerta del Hotel Reconquista y les dije que, a pesar de la gran fidelidad que ha demostrado mi padre al Real Oviedo durante toda su vida, el club no ha tenido ningún detalle con él, aunque fuese regalarle una camiseta. Tomaron nota de mi teléfono para llamarme y hasta hoy", afirmaba apesadumbrada su hija Viti.

Josín no se perdía ningún partido del Real Oviedo ni del Real Madrid y nunca quería ver los del Sporting ni los del Barcelona. Se disgustaba mucho cuando veía perder a su equipo del alma y no pudo ver cumplido su anhelado deseo, después de soplar las velas de su 103.º cumpleaños: "Que el Real Oviedo se mantenga en Primera División para poder morir tranquilo".

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