La emotiva carta de despedida de un oviedista a Lucas Ahijado: "Hay personas que dejan huella por cómo juegan; Y hay otras que la dejan por cómo son"
Gravísimo error comete el Real Oviedo si cree que la decisión de no renovarle es acertada

Lucas Ahijado of Real Oviedo competes for the ball with Marcus Rashford of FC Barcelona prior to the LaLiga EA Sports match between Real Oviedo and FC Barcelona at Carlos Tartiere on September 25, 2025, in Oviedo, Spain. AFP7 25/09/2025 ONLY FOR USE IN SPAIN. Ricardo Larreina / AFP7 / Europa Press;2025;SPAIN;SPORT;ZSPORT;SOCCER;ZSOCCER;Real Oviedo v FC Barcelona - LaLiga EA Sports; / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Antón Vázquez Velázquez, socio del Real Oviedo
Siempre he tenido la creencia de que el jugador con menos habilidades de un equipo de fútbol querría ocupar la demarcación de lateral. Cuando jugaba en fútbol base era mi posición porque no me daba para más. Pero eso era antes. El fútbol moderno ha cambiado por completo esta tradición. Lo cultivó Johan Cruyff y lo corroboró Pep Guardiola: «Los laterales modernos son extremos cuando atacan y defensas cuando defienden». En mi opinión, hoy en día son los jugadores con más impacto que hay en el terreno de juego. De hecho, muchas de las grandes figuras modernas son extremos reconvertidos a laterales. Como Jordi Alba, Alphonso Davies o Jesús Navas. O como Lucas Ahijado.
Creo firmemente que la posición de lateral siempre ha estado ligada a personalidades especiales: al trabajo, a la discreción, al gusto por estar en un segundo plano y a aparecer cuando el equipo lo requiere. Personas que hacen su trabajo de forma impecable porque lo tienen que hacer y es su deber, sin darse mayor importancia. Lucas Ahijado protagoniza desde su infancia ese papel. Cumpliendo el sueño de cualquier ovetense, escaló todos los peldaños imaginables hasta Primera División con sencillez: siendo humilde, educado, trabajador y, sobre todo, buena persona. Sin tatuajes, pendientes, peinados o vestimentas extravagantes. Sin redes sociales. Por eso siempre en mi casa nos ha gustado Lucas, por transmitir una sensibilidad humana más allá del balón, aunque las estadísticas también dicen que con él se maneja bastante bien. Un guaje de Oviedo y del Real Oviedo. Nuestro «one club man».
El año pasado, cuando mi ferviente oviedismo estaba en su mejor momento, todo se desvaneció (de forma temporal, eso sí, aunque eso yo no lo sabía). A nuestra hija Lola, con 4 meses de edad, le diagnosticaron una enfermedad rara y nos pasamos el verano ingresados en el hospital. De repente, todo cambió. Medicaciones, terapias, diagnósticos, pruebas... En definitiva, pensé que nunca más me interesarían los rumores, los fichajes, las tertulias o aquel tuit que afirmaba que lo de Luka Jovic estaba hecho. Me daba todo igual. Al parecer, todo aquello, a través de su tía Merche y de nuestra amiga Marta, llegó a los oídos de Lucas Ahijado, quien dijo un día de vernos y sacar unas fotos.
«La hostia», pensé. En unos años le iba a enseñar unas fotos en las que un jugador de Primera División la sostenía en brazos. Pero no. La que necesitaba aquello no era Lola, sino yo. Me pasé dos semanas con una emoción que fue una vitamina en aquella situación: la primera, esperando la quedada; la segunda, contándoselo hasta al conductor del TUA. Pensé que simplemente iba a sacarse unas fotos con nosotros (que ya era flipante, ya saben cómo son las agendas de los futbolistas de Primera División), pero no. Pasó la tarde con nosotros, le regaló una bufanda dedicada a mi hija, merendamos, le pregunté cómo era cubrir a Marcus Rashford, hablamos de la clase con el balón de Ejaria, analizamos mi colección de camisetas del Oviedo (no creo que haya ningún jugador que haya vestido más modelos) y se interesó por la situación de mi hija. De cómo estaba y de cómo lo estábamos viviendo.
A partir de aquella tarde de otoño con Lucas, empecé a reflexionar. Tal vez ser del Oviedo nos enseña que lo menos importante es lo que pasa en el prao. Y creo que, en el fondo del corazón de los oviedistas, es así. Es el aprendizaje que todos hemos sacado de los años del barro. Lo importante es estar vivos, sentir, amar y compartir. Como en la vida. Eso es lo que somos. Eso es este equipo. Y eso es lo que representa Lucas Ahijado.
Gravísimo error comete el Real Oviedo si cree que la decisión de no renovarle es acertada. Seguramente me olvidaré de los dueños en unos años. En un último año de decisiones inverosímiles, necesitamos la mejor de las suertes. Suerte que no necesita Lucas Ahijado. Hay personas que dejan huella por cómo juegan. Y hay otras que la dejan por cómo son.
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