Portillo, el héroe del último ascenso del Oviedo, un año después: "El día de la final, al despertar, le dije a mi mujer: 'Vamos a ascender'; lo tenía clarísimo"
"Cuando chuto, justo cuando toco el balón, sé que va dentro; fue uno de los goles más bonitos de mi carrera y el más importante"

Francisco Portillo celebrando su gol en la final del play-off de ascenso a Primera en el Tartiere. | E. P.

Hay frases destinadas a quedarse para siempre. En el oviedismo ya hay una que forma parte del imaginario colectivo: "21 de junio, San Portillo". El fútbol se alimenta de momentos y de símbolos. Técnicamente, el gol de Francisco Portillo (Málaga, 1990) no fue el del ascenso. Cuando su volea entró en la escuadra, el Oviedo ya tenía el regreso a Primera al alcance. Solo era cuestión de minutos porque el 2-1 también valía. Pero las emociones siempre se imponen a la lógica.
Por eso, para toda una generación de oviedistas, Portillo será siempre el autor del gol del ascenso. Del golazo del ascenso. El derechazo que desató un torrente de lágrimas, abrazos y felicidad en un Tartiere que llevaba más de dos décadas esperando aquella noche. "Fue el de la tranquilidad", dice él, entre humilde y pragmático. Se queda corto. Un año después de la mayor fiesta reciente del oviedismo, el héroe de aquella volea inolvidable atiende a LA NUEVA ESPAÑA para recordar el día en que su nombre quedó grabado para siempre en la historia azul.
Ahora vamos con el 21 de junio, pero antes, ¿cómo está?
Desconectando después de un año duro, tanto en lo personal como en lo colectivo. Las cosas no han salido como queríamos (acaba de descender con el Huesca). Siempre digo que soy un afortunado porque he vivido momentos muy bonitos en el fútbol, pero esta vez me ha tocado la cara más fea. Es un deporte en el que se pierde más de lo que se gana y eso es lo que nos ha pasado este año.
¿Y ahora qué se plantea?
A nivel personal me encuentro muy bien. Quiero descansar, desconectar y encontrar un proyecto que me ilusione, que me atraiga y me dé ganas de volver a estar ahí.
Acaba de cumplir 36 años. ¿Piensa ya en el final?
No. Cuando cumples años tampoco tiene mucho sentido mirar demasiado lejos. Pero me encuentro bien, me cuido y sigo trabajando. No sé cuántos años más jugaré, pero todavía tengo ganas de seguir.
Cuando escucha "21 de junio", ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?
Alegría e ilusión. Es un día que se quedará conmigo para siempre. Lo que logramos fue muy bonito, por cómo lo conseguimos y por cómo lo vivió la gente. Y, además, tuve la suerte de ser protagonista con ese gol. Conseguir aquel objetivo fue una satisfacción enorme. Siempre lo digo: posiblemente, el día más bonito de mi carrera.
Todo el mundo recuerda su gol.
Los protagonistas fuimos todos. Yo tuve la fortuna de estar en el lugar adecuado en el momento justo. Lo que sentí cuando entró el balón y el estadio se vino abajo es imposible de explicar. Fue el gol de la tranquilidad, así lo viví yo, el que nos acercó definitivamente al objetivo.
¿Usted también salió de Anduva convencido de que el ascenso era posible?
Cuando afrontas una final y pierdes 1-0 en la ida, evidentemente te quedas con que no es el mejor escenario. Pero sabíamos que la vuelta era en casa, que el Tartiere iba a estar a reventar y nos sentíamos muy confiados. Pero sobre todo me di cuenta que ascenderíamos la mañana del partido de vuelta.
¿La mañana?
Sí, nada más despertar. No sé, había dormido bien, que mira que no soy de dormir muchas horas, estaba tranquilo y muy confiado. He vivido muchas experiencias de ascensos y nunca había sentido lo de aquel día. Fíjate que al despertar le dije a mi mujer: "vamos a ascender". ¡Y yo no soy de lanzar las campanas al vuelo! Pero lo tenía clarísimo.
¿Tan seguro estaba?
Sí. No sé exactamente por qué. Era una sensación que tenía dentro. Veía cómo había trabajado el equipo durante la semana, cómo veníamos compitiendo en los últimos partidos, la confianza que transmitía el grupo y la ilusión que había alrededor. Toda esa energía la sumas y me dio como resultado una confianza total en que aquella noche subíamos a Primera.
¿Cómo vivió las horas previas?
Sorprendentemente bien. Ya te digo que aquella noche descansé bien. Me levanté con esa sensación de que íbamos a subir. En otros ascensos no me había ocurrido, porque siempre tienes ese pequeño miedo de que las cosas pueden no salirte. No esta vez.
¿Intentaron mantener la normalidad durante el día?
Eso es clave. Al menos intentarlo. Desayunamos en casa, hicimos la activación en el estadio y seguimos las rutinas habituales de concentrarnos después en el hotel. Comimos pasta, arroz, pollo, pescado... Lo de siempre. En días así es importante no cambiar nada. Sabíamos lo que nos jugábamos, pero el equipo, el cuerpo técnico y los médicos intentaron que todo pareciera un día normal.
¿Con quién compartió habitación?
Con Aarón, él también estaba tranquilo. Había responsabilidad, porque éramos conscientes de lo que estaba en juego, pero también confianza. El grupo era muy maduro y eso fue importante.
¿Qué papel jugó Santi Cazorla?
Fundamental, Todos sabemos quién es Santi. Tenerlo a nuestro lado es una maravilla. Ha vivido cosas increíbles en el fútbol y aquel día también quedará marcado para él.
"Al final de la charla, Paunovic nos pidió que nos levantáramos, formamos un círculo mirándonos los unos a los otros, abrazados, y dio un discurso muy emotivo"
¿Recuerda la charla de Paunovic?
Claro. Durante toda la promoción él nos iba diciendo aquello de que todos los partidos necesitaban un héroe. Nacho lo fue en Almería, Santi en la vuelta, Aarón en Anduva... Faltaba uno más. Al final de la charla nos pidió que nos levantáramos, formamos un círculo mirándonos los unos a los otros, abrazados, y dio un discurso muy emotivo. El mensaje le llegó al grupo.
¿Pensó que ese héroe podía ser usted?
El futbolista siempre piensa que puede ser él. Juegas para eso. Otra cosa es que termine ocurriendo.
¿Intuía que iba a empezar como suplente?
No. Paunovic no solía dar pistas. Lo comunicaba en la charla previa. No venía siendo titular, pero nunca sabes. Pero en ese momento no era importante quién jugara de inicio.
¿Qué recuerda del ambiente en el Tartiere?
Fue impresionante. No me imaginaba algo así por mucho que te cuenten. He vivido ambientes muy buenos, pero pocas veces he visto uno como aquel en mi carrera. Desde las horas previas, ya en el hotel, hasta el calentamiento. Fue algo que se te queda dentro para siempre.
Cuando marca el Mirandés, ¿lo ve complicado?
Ahí sí tuve algunas dudas, lo reconozco. Ellos eran un equipo muy duro y nos obligaban a marcar dos goles. Pero cuando empató Santi antes del descanso recuperé toda la fe. Ese gol fue clave, porque te cambia la perspectiva en el descanso. Ahí, en la charla ya veías a todos súper enchufados otras vez. Si no hubiera marcado Santi quizás hubiera sido diferente ese momento...
Sale al campo en el minuto 82. ¿Qué le dijo Paunovic cuando entró al campo?
Me pidió que sobre todo mostrara personalidad, que ayudara al equipo y que buscáramos un gol más. Que lo íbamos a necesitar, aunque nos valiera el 2-1. Todos los que salimos desde el banquillo lo hicimos muy enchufados, eso también fue clave para que se diera como se dio.
La jugada de su gol. La hemos visto mil veces, pero cuéntenos cómo la ve usted.
Lo primero que recuerdo es que Dani Calvo va a la disputa y despeja de cabeza. Cuando el balón va por el aire hacia el área intuyo que Alemao puede peinarlo. Eso se me pasa por la cabeza y por eso me sitúo un poco detrás de él, ya dentro del área. Eso es intuición, pero no siempre sale. Ahí hay un forcejeo, la pelota me cae y ya ahí va todo muy rápido. La controlo con el muslo, que es la única opción que tenía. Un recurso, algo instintivo otra vez. Giro y golpeo. Y cuando chuto, justo cuando toco el balón, sé que va dentro. La toqué y dije, "esto es gol".
¿El mejor gol de su carrera?
Seguramente sí. El más bonito y el más importante, desde luego.
"Celebraba y lloraba al mismo tiempo. Me acordé de mi mujer, de mis hijos, de mis padres... Ellos estaban en la grada y verles disfrutar aquello"
¿Qué sintió al celebrarlo?
Felicidad absoluta. Celebraba y lloraba al mismo tiempo. Me acordé de mi mujer, de mis hijos, de mis padres... Ellos estaban en la grada y verles disfrutar aquello, conmigo de protagonista, fue algo increíble.
¿Ahí ya se vio ascendido?
Hasta que no termina el partido nunca lo tienes del todo claro, pero sí sentíamos que no se nos podía escapar. Que ya teníamos la Primera en las manos.
¿Y cuando pitó el árbitro?
Me tiré de rodillas llorando, con las manos tapándome el rostro. Cuando levanté la cabeza, a los pocos segundos, esperando pensando ver a mis compañeros y lo que me encontré es a miles de personas invadiendo el campo y abrazándonos. Una locura ese momento. Había sido una espera muy larga para todos.
¿Le dolió no continuar en Primera?
Evidentemente sí. Me habría gustado seguir y disfrutar de esa experiencia, pero el club tomó una decisión y yo la respeto. No guardo ningún rencor. Estoy agradecido por todo lo que viví allí y por haber ayudado a conseguir un objetivo tan bonito y que es tan recordado.
Paulino contó que cuando le echaron él respondió: "Vale, pero fichad a alguien mejor que yo".
Entiendo el sentir de todo el mundo. Había muchísima ilusión después de tantos años persiguiendo el ascenso y para los futbolistas también era algo increíble jugar con el Oviedo en Primera. El club tomó unas decisiones, llegaron fichajes y algunos tuvimos que salir. Forma parte del fútbol, yo eso lo tengo más que asumido.
"Mi sensación es que el Oviedo se está reforzando bien, con mucho sentido, que está incorporando buenos jugadores para la categoría. Ojalá pueda conseguir pronto el objetivo"
¿Este año le seguían recordando constantemente el ascenso con el Oviedo?
¡En todos lados! (risas). Ya no solo en Huesca. Es que fuimos a Las Palmas a jugar y se me acercaron unos aficionados del Oviedo a verme y darme las gracias por todo. En cualquier sitio te encuentras un seguidor del Oviedo, es increíble. No te das cuenta de la magnitud del club hasta que lo vives desde dentro. Es una entidad enorme y tiene todo para triunfar.
¿Le gustaría volver algún día al Tartiere como visitante?
Me encantaría. Me siento muy querido por la afición y sería algo muy especial, muy bonito para vivirlo.
¿Habrá más noches como aquella del 21 de junio?
Estoy seguro. Es un club que tiene todo para triunfar, solo hay que tener un poco de paciencia. La próxima temporada será uno de los favoritos, aunque todos sabemos lo difícil que es la Segunda División, con tantísimos candidatos y con una competición tan larga y exigente. Mi sensación es que el Oviedo se está reforzando bien, con mucho sentido, que está incorporando buenos jugadores para la categoría. Ojalá pueda conseguir pronto el objetivo, porque seré el primero que lo celebre como un oviedista más.
Suscríbete para seguir leyendo
- La carrera que bate récord en la Universidad de Oviedo y desbanca a Medicina: las primeras notas de corte y listas de admitidos
- Mañana caerá el gran chaparrón del verano: a partir de las dos de la tarde toda Asturias estará en alerta por fuertes chubascos y tormentas con granizo
- El refugio de verano de Amancio Ortega está en un pequeño pueblo rodeado de calas preciosas, conocido como el Caribe gallego
- Cambios en el permiso de conducir a partir de 2026: la norma de la DGT afecta a los conductores nacidos entre 1956 y 1961
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la máquina de coser de mano que garantiza los mejores resultados: compacta, ligera, portátil, potente e ideal para reparaciones rápidas
- El pueblo asturiano en el que Santiago Abascal recupera 'el tiempo robado a la familia': el presidente de Vox ya está de vacaciones en el Principado
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la potente batidora de vaso más barata del mercado: está a la mitad de su precio
- Parquímetros por la noche a partir de las 21.00 y también los domingos: se aprueba el inesperado cambio a la hora de aparcar en zona azul