Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Santi Cazorla pone fin a su carrera como futbolista profesional y se reinventa en el Real Oviedo

El eterno capitán del Real Oviedo continuará ligado a la entidad la próxima temporada en un rol aún por definir

Santi Cazorla pone fin a su carrera como futbolista profesional

Santi Cazorla pone fin a su carrera como futbolista profesional / Pablo García

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Se acabó. Se acabó una carrera, se acabó una etapa y se acabó una manera de entender el fútbol que tardará en volver a Asturias. Santi Cazorla, el eterno capitán del Real Oviedo, símbolo del oviedismo y una de las figuras más queridas del fútbol español, decidió ayer colgar las botas y poner fin a su trayectoria como futbolista profesional. Su contrato con el club azul finalizó el martes, y el llanerense tomó la decisión definitiva en las últimas horas después de meses de dudas, tras consultarlo con su familia, con su entorno más cercano y con el propio Julián Calero, nuevo entrenador azul, con el que mantuvo una conversación clave estos días. Cazorla, eso sí, seguirá vinculado al Oviedo la próxima temporada, tal y como ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA. Todavía está por definir en qué lugar, pero su relación con la entidad no se romperá.

Cazorla seguirá ligado al Real Oviedo tras anunciar su retirada

El anuncio, aunque triste, se podía prever. El propio Cazorla llevaba semanas dejando caer su adiós. Ya lo verbalizó a comienzos del pasado mes de mayo a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA en El Requexón, con el equipo todavía inmerso en la lucha por evitar el descenso. "La decisión ya la he tomado desde hace algunas semanas, pero no es el día ni el momento para comunicarla. Es algo decidido y consensuado con el club que será oficial en los próximos días o semanas", reconoció el llanerense en aquella comparecencia. La frase, entonces, dejó muy pocas dudas en la sala de prensa. Y una nueva reflexión, la de ese mismo día, terminó de dibujar el escenario. "En esta vida todo tiene un principio y un final. Pero ahora estoy centrado en acabar bien la temporada. La decisión está consensuada con mi familia y con el club y la comunicaremos en su momento". Se filtraba, entre líneas, el adiós.

Detrás de aquel anuncio, sin embargo, había mucho más de lo que llegó al público. La retirada de Cazorla no ha sido un proceso lineal. En los meses previos al final de temporada, el llanerense atravesó momentos de duda y también de decepción, que él ha ido gestionando con la sobriedad y la elegancia habituales. La chispa saltó en la etapa de Guillermo Almada en el banquillo. El técnico uruguayo, en un contexto complicado para el equipo, dejó entrever que Cazorla no entraba plenamente en sus planes, lo que motivó una reunión interna en el vestuario. Los propios futbolistas del Oviedo se sentaron con el míster para trasladarle su desacuerdo con la situación del capitán. Aquella reunión fue el primer aviso, en clave interna, de una relación tensa que terminaría también resquebrajándose con el paso de las semanas.

En paralelo, la afición del Oviedo ya llevaba tiempo trabajando en distintos homenajes espontáneos para agradecer a Cazorla su trayectoria. La idea original del Fondo Norte era desplegar un gran tifo en el Carlos Tartiere para despedir al capitán en el último partido de la temporada, coincidiendo con el que se creía sería su adiós como jugador. Sin embargo, la propia afición decidió aplazar aquel gesto en el momento en que se supo que la salida podía no ser definitiva y que Cazorla estaba valorando ampliar su etapa como jugador un año más. Que el aficionado no se preocupe: el tifo será rescatado en el debut del Oviedo en Segunda División, el próximo 16 de agosto.

Durante todas estas semanas, Cazorla ha estado dándole vueltas al futuro. Ha hablado con la gente de su entorno, con su familia, con excompañeros, con amigos… Ha valorado seguir. Ha valorado retirarse. Y ha vuelto a valorar seguir. Ha barajado incluso jugar solo un tramo del curso, como llegó a plantearse dentro del club. En algunas de sus reflexiones ganaba la idea de despedirse desde el césped, con el brazalete al brazo y la afición del Carlos Tartiere coreando su nombre. En otras, sin embargo, terminaba pesando el desgaste, la vida familiar y el propio contexto de un Oviedo que ahora arranca una reconstrucción con muchas caras nuevas en Segunda División.

Una despedida histórica y un futuro aún por definir en el club azul

La decisión final se ha ido cocinando durante las últimas semanas, pero no ha llegado hasta las últimas horas. Cazorla mantuvo una conversación con Julián Calero, el nuevo entrenador azul, para conocer la opinión del técnico sobre su posible continuidad en la plantilla. Fue una conversación cordial. Sirvió para poner las cartas encima de la mesa. Y, finalmente, terminó de aportar claridad, aunque no fue el detonante. El llanerense, tras hablarlo también con los suyos, ha optado por poner el punto y final a una carrera legendaria y no continuar como futbolista.

Pero el Oviedo no se queda sin Santi Cazorla. Y esa es, precisamente, la otra gran noticia de la jornada. Cazorla seguirá vinculado al club la próxima temporada, tal y como ya adelantó Martín Peláez, presidente azul, hace unas semanas. "Continuará formando parte del proyecto, de una u otra manera, ya sea en el césped o en los despachos, si él quiere", aseguraba entonces el máximo dirigente carbayón. La opinión del club es unánime al respecto: Cazorla es el máximo activo del Real Oviedo, dentro y fuera del campo. Y el planteamiento actual pasa por respetar la decisión del propio jugador sobre qué papel quiere asumir. Podría integrarse en la estructura deportiva, formar parte del organigrama institucional o participar en alguna función de representación. La elección final es suya.

Jesús Martínez, dueño del Oviedo, ya había verbalizado la misma idea semanas atrás. "Si Cazorla quiere jugar seis meses, los juega; si quiere ser vicepresidente deportivo, lo es. Es el máximo activo y decidirá con su familia", explicaba. Un mensaje que, con el paso de los días, ha ido cobrando forma real. Cazorla, en cualquier papel, seguirá en el Oviedo. El vínculo no se rompe.

Su carrera como futbolista, eso sí, sí lo hace. Y con ella se van cuarenta años de fútbol, dos etapas inolvidables en el Oviedo, títulos internacionales con la selección española, una travesía milagrosa tras una gravísima lesión en el tobillo que estuvo a punto de costarle parte del pie y una manera de jugar difícil de imitar. El eterno "8" azul, en sus dos etapas en El Requexón, ha vivido el descenso administrativo, las categorías bajas, la aventura de Segunda División, el sueño del ascenso a Primera División y, ahora, un nuevo regreso a la categoría de plata. Ha vivido todo. Y siempre lo ha hecho con la misma sonrisa.

Con la selección española, además de ser campeón de la Eurocopa 2008 y la Eurocopa 2012, disputó un Mundial, aportando ese toque técnico y esa elegancia que le convirtieron en uno de los futbolistas más queridos de una generación mágica. Y con el Oviedo, sobre todo, dejó la imagen de aquel ascenso de 2025, con el llanerense volviendo a Primera División con el club de su vida después de más de dos décadas de espera del oviedismo.

Nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo, con una plaza en la ciudad que va a llevar su nombre, pregonero del Descenso del Sella y con un lugar reservado en el Palco de Honor del Carlos Tartiere, Cazorla se marcha como jugador, pero no del Oviedo. El "8" de leyenda cierra el capítulo del césped. Pero el vínculo entre el Mago de Fonciello y la entidad seguirá abierto. Le toca decidir a él. Y el oviedismo, como siempre, respetará su decisión. Como respetó cada una de sus zancadas, cada uno de sus goles y cada uno de los días en los que le vio vestir de azul.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents